No podía ser de otra manera la reforma número 701 a la Constitución

Carlos Matute González

El 5 de febrero de 2017, fecha en que se conmemoró el Centenario de la promulgación de la Constitución, se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto que reforma el artículo 73 constitucional por septuagésima octava vez. Éste es el numeral que más veces se ha modificado. Como parte de la celebración no podía ser de otra manera y es muestra de la estrategia que hemos adoptado los mexicanos para integrar nuestro orden jurídico nacional.
¿Por qué tantas reformas? ¿Por qué el artículo 73? La primera interrogante se responde aludiendo al dinamismo social, económico y político de las últimas tres décadas expresado en la globalización, la crisis del concepto de la soberanía, la transición del gobierno a la gobernanza, la pérdida de importancia de los gobiernos centrales respecto a los regionales y las autonomías funcionales, el fortalecimiento de las organizaciones de la sociedad civil, la revaloración de la búsqueda de la felicidad del individuo sobre la imposición de un interés público determinado como la expresión del destino de un pueblo, el reconocimiento y respeto a la diversidad cultural, lingüística, religiosa y racial de las naciones, entre otros fenómenos del Estado postnacional.
Este dinamismo, que conllevó cambios profundos en las sociedades del mundo a los que México no es ajeno, cuyo hito es la caída del muro de Berlín, se expresó en nuestro país con una transmutación constitucional. Nuestra idiosincrasia jurídica ha sido la reforma constitucional como método para “consagrar” en la norma superior lo que política y socialmente consideramos importante. ¿El contenido de muchos artículos pudieran ser parte de un nivel jerárquico inmediatamente inferior al constitucional llamado ley marco? Sí, es posible, pero esa forma de integrar el ordenamiento jurídico no es la que hemos adoptado, incluso los juristas con presencia en medios que critican las reformas numerosas en alguna ocasión han impulsado o participado en alguna de ellas.
¿Conviene promulgar una nueva Constitución? En términos reales contamos con una nueva que se puede resumir en 5 ejes: derechos humanos y amparo; estructura económica; distribución del poder; transparencia, rendición de cuentas y sistema anticorrupción, así como Federalismo-Ciudad de México. Entonces, ¿necesitamos una renovación del acto político fundacional? Tal vez, en el fondo ése es el debate, no si requerimos una nueva Constitución, pero el momento no es propicio para convocarlo frente a una realidad política internacional compleja y lo inmediata que es la discusión de las reformas sobre la doble vuelta en la elección presidencial o la disminución de la representación proporcional en el Congreso de la Unión.
Atendiendo a la segunda pregunta, el artículo 73 es el más reformado por el simple hecho que es aquel que contiene las facultades del Poder Legislativo y su modificación es la forma jurídicamente correcta de que se extienda un orden o regulación mínima en los aspectos novedosos que la realidad compleja va imponiendo a los Estados y de repartir facultades entre la Federación y los estados (la llamada federalización del derecho, en sus aspectos de armonización, homologación o colaboración).
Precisamente la reforma más reciente está vinculada con la estrategia de consolidar la resolución alternativa de conflictos como una forma más ágil y expedita a disposición de las personas (un tema en discusión desde hace más de una década) así como la creación de un sistema nacional de registros civiles. Ambas modificaciones pertinentes y necesarias.
Como toda obra humana, los frutos de estas reformas serán a mediano y largo plazo. Ésos son los retos que nos planteamos cotidianamente y para convertirlos en algo más que en una buena intención los “consagramos” en el texto constitucional. Así somos, aunque no les guste a quienes quisieran que nuestra Constitución contuviera sólo principios básicos como la norteamericana y la complejidad de la misma se distribuyera en interpretaciones judiciales, procedimientos especiales en el Congreso u órdenes ejecutivas del Presidente no accesibles en forma inmediata a la mayoría de los ciudadanos. La publicación de una reforma constitucional en la fecha conmemorativa de su centenario era esperable, no podía ser de otra manera.

cmatutegonzalez@yahoo.com.mx

 

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