Mujer trans lidera proyecto sustentable para la Roma | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Mujer trans lidera proyecto sustentable para la Roma

Mujer trans lidera proyecto sustentable para la Roma | La Crónica de Hoy

Antes de presentarse a la entrevista, Gislenne Zamayoa asegura que será identificada por su altura. En cuanto llega, atrapa la atención de una decena de personas. Dice estar acostumbrada a las miradas, no sólo por su 1.90 metros de estatura, sino porque es una mujer transgénero.

Gislenne nació en México, pero también tiene la nacionalidad colombiana. Es arquitecta y el año pasado fue nombrada por la BBC como una de las mujeres trans más influyentes de América Latina.

Tiene 45 años y actualmente trabaja en algunos proyectos para el Gobierno de la Ciudad de México, específicamente en la colonia Roma, donde se construirá un centro cultural.

Debido a que experta en temas de sustentabilidad, recientemente fue invitada por una empresa alemana para hacer un proyecto de energía sustentable para el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

La mujer ofrece una entrevista en un café ubicado en Paseo de la Reforma. Da un saludo discreto, pero cuando toma confianza cuenta detalles sobre su paso de ser hombre a mujer y la discriminación que a veces debe confrontar.

Hace algunos años fue internada por un problema en el colon debido al estrés que le generaba querer ser mujer. A este trastorno se le llama disforia de género.

En ese entonces, trabajaba en una refresquera y la empresa le ofreció terapias psicológicas.

Sin embargo, su vida dio un giro cuando se independizó, ya que le dio oportunidad de dedicarse a sus propios proyectos.

Gislenne está casada con una mujer. “Eso es amor de verdad”, dice mientras le da un trago a su bebida.

Para la arquitecta, la Ciudad de México es uno de los lugares más incluyentes para la comunidad LGBTTTI.

Ejemplifica la Clínica Especializada Condesa, un lugar de atención para tratar enfermedades sexuales y otro tipo de casos relacionados con la sexualidad.

Gislenne acude ahí precisamente para someterse a un tratamiento hormonal y para que un especialista le dé seguimiento a su caso.

La mujer transgénero ha roto paradigmas. Cuando comenzó su transformación, tuvo que sentar a su todo su equipo de trabajo  para explicarle cómo sería el cambio durante los próximos meses. Todos, la mayoría hombres, tuvieron que entender que Gislenne se maquillaría y usaría tacones de ese momento en adelante.

En una ocasión, cuenta, un obrero de una construcción le gritó “¡Puto!”. Gislenne se acercó a él, pero no para insultarlo, sino para agradecerle. Esto obligó al trabajador a disculparse.

“La violencia no se ataca con violencia”, dice.

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