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Atemoriza a padres la idea de que sus hijos fueran policías

El Centro de Opinión Pública de la UVM y la Insyde realizaron una encuesta vía telefónica a 700 personas. El 14% se sentiría asustado; el 8% orgulloso y el 5% con vergüenza

El 46 por ciento de 700 personas encuestadas vía telefónica por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México y el Instituto para la Seguridad y la Democracia (Insyde) manifestaron que se sentirían preocupadas si sus hijos quisieran ser policías.

El 14 por ciento señaló que asustado; sólo el 8 por ciento contestó que se sentiría orgulloso de que su hijo o hija deseara pertenecer a alguna corporación policiaca.

El 7 por cierto afirmó que le daría tristeza; 5 por ciento vergüenza; 3 por ciento confianza; y 3 por ciento expresó que estaría tranquilo.

Al presentar los resultados de la encuesta denominada “Ser policía en México: ¿Qué rol asume la sociedad?”, la directora del Centro de Opinión Pública de la UVM, Mercedes Poiré Romero, reveló que el 33 por ciento cree que los hijos de los policías se sienten preocupados; 26 por ciento orgullosos; 13 por ciento asustados; 5 por ciento avergonzados; 5 por ciento confiados; 4 por ciento tristes; y 4 por ciento tranquilos.

Poiré Romero afirmó que a la par expertos de ambas instituciones  llevaron a cabo seis sesiones de entrevistas con agentes, hombres y mujeres, de distintas corporaciones en las ciudades de Hermosillo, Monterrey, Puebla, Toluca, Villahermosa y Ciudad de México.

La especialista afirmó que los problemas que enfrenta el quehacer policial en México trascienden al ámbito institucional; encuentran un importante grado de responsabilidad en la construcción que la propia sociedad ha hecho de la policía y en las contradicciones de la relación que guarda con ella.

Indicó que policías y ciudadanos coinciden en que las condiciones en que laboran los primeros no son necesariamente las mejores; el equipo de trabajo, como uniforme, bastón, armamento, así como el equipo de protección, no se considera adecuado. A pesar de reconocer estas dificultades, los ciudadanos tienden a mostrarse más enojados, frustrados o decepcionados de los policías que solidarios con las situaciones que enfrentan.

Asimismo, que un policía se muestre apático mientras es testigo de una situación de conflicto o delito genera enojo; sin embargo, los ciudadanos creen que el policía no contará con el respaldo de la sociedad en una situación donde haya hecho uso legítimo de la fuerza, e incluso, casi la mitad considera que el agente será acusado por algún organismo de Derechos Humanos.

 

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