Recuperan intercambio epistolar entre dos sabios historiadores | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Recuperan intercambio epistolar entre dos sabios historiadores

Facsímil de carta enviada por Henry Harrisse a Joaquín García Icazbalceta.

Cuarenta y siete cartas escritas por dos historiadores entre los años de 1865 y 1878: el mexicano Joaquín García Icazbalceta y el francés Henry Harrisse, fueron recuperadas por investigadores de la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). En dichas misivas escritas en francés, los también bibliófilos y destacados científicos del siglo XIX, platican sobre los primeros libros escritos en México y en el continente americano.

El hallazgo de dicha correspondencia se puede consultar en el libro Entre sabios. Joaquín García Icazbalceta y Henry Harrisse. Epistolario 1865-1878, y en los próximos meses, después de que concluya la catalogación de las cartas, se podrán revisar en su depositario original: la Biblioteca Cervantina del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey.

“La investigación con estas cartas se remonta hace varios años atrás cuando Edgar Gutiérrez y yo empezamos a trabajar la correspondencia de Joaquín García Icazbalceta, un gran bibliógrafo, historiador, hacendado y colector. La correspondencia es muy vasta, son 6 mil cartas con 400 corresponsales de 22 diferentes países, escritas entre 1840 y 1894, siendo este último, el año en que falleció García Izcabalceta”, comenta la investigadora Emma Rivas Mata.

A través de las cartas, agrega, se entiende la confección de la principal obra del historiador nacido en la Ciudad de México: Bibliografía mexicana del siglo XVI. Además, se muestra cómo los conocimientos del mexicano ayudaron a que Henry Harrisse elaborara su libro cumbre: Bibliotheca Americana Vetutissima, una bibliografía descriptiva y crítica de las obras publicadas en América entre 1493 y 1550.

“García Icazbalceta empezó su Bibliografía mexicana del siglo XVI antes de 1846 y la publicó en 1886. Hizo la descripción de 116 impresos mexicanos del siglo XVI, cada una de las descripciones podría ser un libro, y le llevó mucho tiempo porque sólo incluyó aquellos que pudo ver en impreso. Parte de la riqueza de estas cartas radica en todos los títulos que mencionan ambos personajes”, explica Rivas Mata.

Un ejemplo de cómo el historiador mexicano aportó a las investigaciones de Harrisse, es la carta del 23 de enero de 1866, enviada desde Nueva York. En ésta Harrisse le agradece a García Icazbalceta:

“Le agradezco infinitamente las notas sobre los libros mexicanos. Espero poder con la ayuda de V. redactarle un artículo del cual yo esté satisfecho. Pero me doy cuenta que usted cita el Diálogo Democrates, compuesto por el Dr. Juan Ginés de Sepulveda. Sevilla, Cromberger, 1540…Ese título, citado por V., ¡es una revelación! No dude, se lo ruego, en enviarme el título y la descripción completa, o cuando menos las autoridades en que se basa V. En cuanto a mí, después de muchas investigaciones, había podido creer que el libro no existía.”

La suerte de encontrar esta parte de la correspondencia de García Icazbalceta, añade Rivas Mata, es que hoy podemos leer su trabajo bibliográfico y su comunicación con muchos personajes que estaban interesados en los mismos temas de bibliografía, de impresos sobre América, lenguas indígenas e historia de México.

Algunas de las personas con quien intercambió cartas y a quienes —en su mayoría no conoció en persona—, fueron: el español Manuel Remón Zarco del Valle, el hispanista estadunidense William H. Prescott, el político mexicano José Fernando Ramírez, el médico michoacano Nicolás León, el bibliófilo neoyorkino James Lenox y el explorador alemán Carl Hermann Berendt.

“Joaquín García Icazbalceta buscó la forma de comunicarse con muchos personajes para conseguir copias de documentos que no se encontraban ya en México. Una de sus principales labores fue dedicarse a la recuperación de fuentes para la historia de México, documentos originales o copias de los originales para tener las fuentes fidedignas confiables y que los historiadores pudieran escribir la historia del siglo XVI. Lo que pudo adquirir lo publicó y editó.”

Esa pasión hizo que Joaquín se cruzara con Henry Harrisse. “Él nació en Francia y después estuvo en Estados Unidos, se interesó por hacer una bibliografía de los primeros libros de tema americano o impresos en América, desde la primera carta de Cristóbal Colón —que es de 1493— hasta 1550”, comenta Rivas Mata.

SIN RECONOCIMIENTO. El libro Entre sabios. Joaquín García Icazbalceta y Henry Harrisse, Epistolario 1865-1878, es una edición bilingüe, ya que presenta las cartas en francés que fueron transcritas y traducidas por Rodrigo Martínez Baracs, investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH.

“Aunque García Icazbalceta ha sido reconocido, no se le ha dado su verdadero valor porque los mexicanos somos como niños y decimos que los buenos fueron los liberales y los malos, los conservadores. Entonces los conservadores como Lucas Alamán o García Icazbalceta son un tanto despreciados a pesar de que tienen una importancia muy grande”, indica.

Una de las principales aportaciones que hizo García Icazbalceta para la historia del país, fue decir que México no nació en el periodo prehispánico ni en el momento de la Independencia. “Él sostuvo que México se volvió México a partir de la Conquista, a partir del periodo Colonial. Dijo que ése fue el verdadero periodo fundador de México”, aclara Martínez Baracs.

A partir de ese planteamiento, el historiador inició la compilación de documentos y libros, originales o copias, para armar la historia de México. “Esa compilación le ocupó toda su vida, en reunirlos y también en editarlos con anotaciones y buenas introducciones para no concebir una historia basada en dichos, sino poner a disposición los documentos”.

Además de reunir manuscritos y documentos, García Icazbalceta resguardó muchos libros, convirtiéndose en el más grande coleccionista de libros del siglo XVI y XVIII. “La imprenta en América comenzó en México en 1540 y él se interesó mucho en ella, tanto que terminó su mayor obra hasta 1886: Bibliografía mexicana del siglo XVI. Entonces estas cartas con Harrisse nos permiten introducirnos en el taller de estos grandes historiadores, de cómo intercambiaron información para entender de manera global sus investigaciones”.

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