Miguel Bosé rechaza muros y pide solidaridad | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Miguel Bosé rechaza muros y pide solidaridad

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Camilo Sesto no se equivocó cuando motivó a Luis Miguel González Bosé a descubrir su potencia vocal y en 1975 debutar como cantante. Ayer, a 42 años de distancia, Miguel Bosé hizo realidad el sueño de cualquier intérprete: cantar en el corazón de la CDMX. A los pies de la Catedral Metropolitana, el Amante Bandido conquistó y rechazó la construcción de muros entre naciones, su mensaje en un lugar dolido como es nuestro país fue la justicia.

El intérprete fue directo, antes de cantar “Nada particular”, dedicada a los refugiados de la guerra de Yugoslavia (1992), Bosé lamentó cómo se sigue negando a algunos el derecho de buscar lejos de su hogar un mejor destino; con su canción invitó a todos a dar la bienvenida a los desplazados, “vamos a decirles ‘ésta es tu casa, ayúdame a construirla y quédate aquí siempre’”.

Sin embargo, hay un “problema”, aceptó, “con el tinte de color rubio, que le sienta bien a las chicas, pero a los chicos les sugiero que no lo hagan, porque algunos se tiñen y les da por levantar muros. No es el mundo que yo quiero, sino uno lleno de solidaridad”, expresó el hombre con las nacionalidades española, italiana, panameña y colombiana, un ciudadano del mundo.

Gallardo, como es su costumbre, con un traje corte relaxed, de saco topcoat y suéter sport, todo en negro, Miguel agradeció a los presentes por ser sus “cómplices” y los declaró “culpables” por todo lo sucedido en su vida profesional. Para ir más allá en el inicio de “una Nueva Era” quiso “confesarse”, sin embargo, como aseguró no tener “pecados” lo hizo a través de sus “canciones más descaradas”, en el marco de su tour Estaré.

Con la palabra “que todo lo puede, el amor” como estandarte, Bosé miró a las 19:40 horas con gusto la inmensidad del Zócalo capitalino: “Qué grande, qué bonita vista, si por un segundo os pudiérais poner aquí y admirar la inmensidad, fliparíais. Así arrancamos a una gira de tres días y hoy aquí será un gran broche de oro, qué mejor que este lugar, con vosotros.

“Gracias por llegar hasta aquí para gozar con cosas que son vuestras, porque todo lo que suceda aquí ya no es mío, es de vosotros (…) Gracias por abrir los ojos, los oídos y el corazón, porque esto va a empezar”, dijo a manera de saludo.

Uno a uno se sucedieron lo éxitos con los cuales ha conseguido llegar a la cima, comenzando con “Sereno”, “Duende” y “Nena”. El público se mostró más bien contemplativo, con algunos gritos, pero atentos a escuchar cada acorde y cantar cada palabra al lado de su ídolo. Un momento de vítores más intenso fue con la llegada al escenario de Ximena Sariñana, su “hermanita” con quien Bosé alzó la voz con “Aire soy”.

Tras “No hay un corazón” para “destapar las sensaciones y dejarlas volar”, Miguel hizo un “camino al pasado”, al lado de Paty Cantú. “Amiga” sonó, con toda su tristeza, pero llena de amor “para ella”, sí fue dedicada a Bimba Bosé, sobrina del cantante, quien perdió la batalla contra el cáncer y murió el pasado 23 de enero.

La música siguió y ahora sí puso a bailar a todos con el popurrí de “Linda”, “Hojas secas”, “Súper Superman”, “Don Diablo” y “La chula”, dónde Ximena Sariñana reapareció una vez más. Regresó a la profundidad con un mensaje para sus cuatro hijos, donde les aseguró su amor y su felicidad por ser “papá soltero”, de haber elegido tenerlos por la “generosidad de un vientre subrogado” y les prometió a pesar de no ser eterno, “Estaré”.

La euforia llegó con canciones populares y más aún gracias a la presencia, ¿sorpresiva?, incluso para Bosé, a juzgar por sus gestos, de amigos entrañables. En “Cómo un lobo” llegó una de sus ahijadas de Timbiriche, Sa­sha. Para “Siempre en mi mente” unió su voz a la del “tan grande como talentoso”, como lo definió, Pepe Aguilar; finalmente compartió talento con su entrañable amiga, Ana Torroja, en “Morena mía”.

“¡Viva México y viva Miguel Bosé!”, gritó Torroja, Bosé le agradeció con un beso en los labios. Ese gesto de hermandad marcó el principio del fin. Luego de “Si tú no vuelves” y “Gulliver”, Bosé hizo un encore para descansar su voz, la cual a lo largo del recital se escuchaba un tanto cansada. Pero ante la insistencia de los 85 mil reunidos en el Zócalo, de acuerdo a organizadores, al coro de “¡Bosé, Bosé, Bosé!”, regresó.

No lo hizo solo, estuvo arropado por Fonseca en “Bambú” y por Benny Ibarra en “Sólo si”. “Él es para mí una de las grandes joyas que tiene este país”, explicó de su invitado. Para mantener la energía de las dos canciones, Bosé regaló uno de sus mayores éxitos “Amante bandido”, donde prometió a los mexicanos “entrar por tu ventana para robarte todo, para darte libertad”.

Con el público brincando, lo cual hizo temblar literalmente los cuatro puntos del Zócalo, Bosé hizo su segunda salida en falso, pero una vez más dio su brazo a torcer a la petición generalizada. Volvió y entonó “Hacer por hacer”. “Te quiero México, gracias infinitas, hasta siempre”, comentó.

No podía irse, aseguró, sin cantar “la canción más bella del mundo”, escrita por “un joven de 19 años, él sí sin pecados”, y la cual retrata su relación con nuestro país: “Te amaré”, que a las 21:49 horas, puso ahora sí el punto final en la energética noche del, como él mismo se definió, “único e irreemplazable, rey, amante bandido”.

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