La raíz del enojo - Wilfrido Perea Curiel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
La raíz del enojo | La Crónica de Hoy

La raíz del enojo

Wilfrido Perea Curiel

El nuestro se ha tornado uno de los países más desiguales del orbe. El estudio Desigualdad Extrema en México; Concentración del Poder Económico y Político, desarrollado por Oxfam, señala que la economía mexicana, comparada con las de otros 23 países, muestra el mayor nivel de concentración del ingreso. Al 1% de la población más rica le toca el 21% del ingreso total. Gerardo Esquivel, coordinador de la citada investigación, asevera que la riqueza de los cuatro hombres más acaudalados del país equivale al 9.5% del PIB del país. Cabe apuntar que, en 2002, la fortuna de estas cuatro personas representaba sólo 2% del PIB; algo verdaderamente ventajoso para su causa debe venir sucediendo en los últimos lustros. 

Según el Reporte Global de Riqueza elaborado por Credit Suisse, el 64% de la riqueza en el país la posee apenas el 10% de la población más rica. Este trabajo establece que la fortuna personal de los más ricos se ha seguido concentrando. Tal dinámica llama la atención, ya que el crecimiento del grueso de la economía mexicana ha sido muy raquítico. Credit Suisse calcula que el número de millonarios en México aumentará significativamente: si bien en 2014 había un total de 172 mil millonarios, para 2019 habrá 271 mil, lo cual representaría un aumento en el número de millonarios del 59% en tan sólo cinco años.

Para ponerlo en perspectiva, el reporte Wealth Insight sostiene que el 0.12% más rico se acerca peligrosamente a concentrar el 50% de la riqueza neta individual disponible en todos los hogares mexicanos. Dos mil quinientos individuos ultrarricos concentran más de 20% del total. Si en Estados Unidos el 1% acapara el 42% de la riqueza total, en México el 0.1% amasa una proporción similar.

En contraste, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del INEGI (2016), 24 millones de mexicanos ganan 5 mil pesos mensuales. De los 51.7 millones de adultos trabajadores del país, sólo el 1.7% gana 20 mil pesos o más, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, elaborada por la CNBV y el propio INEGI.

Como puede verse, el modelo económico ha sido muy eficiente para garantizar la concentración del ingreso, no así para solventar el problema de la miseria.

Carlos Salinas de Gortari inaugura los programas focalizados de combate a la pobreza con el célebre “Programa Nacional de Solidaridad”, sin embargo, concluyó su sexenio dejando atrás un global de 47 millones de pobres, 52.4% del total de la población. Ernesto Zedillo (Progresa) dejó tras de sí 52.7 millones mexicanos en pobreza, 53.6% de la población. Vicente Fox (Oportunidades), por su parte, redujo la cifra a 44.7 millones, ubicando el porcentaje total en 42.9%. Sin embargo, el problema repuntó con Felipe Calderón (Oportunidades), llegando a un total al final de su sexenio de 53.3 millones de personas en situación de vulnerabilidad social, englobando al 52.3% del grueso de los mexicanos. El presidente Peña (Prospera) al 2014 registraba los mismos 53.3 millones de pobres que heredó del sexenio anterior.

Respecto del volumen de la llamada política social, esta ha llegado a cifras que ya pueden ser consideradas como desmesuradas. Durante el sexenio de Ernesto Zedillo se erogaron 215 mil 559.5 millones de pesos. Vicente Fox destinó recursos por un monto de 682 mil 894.8 millones de pesos. Felipe Calderón dedicó un total de 1 billón 462 mil 062 millones de pesos y el gasto acreditado hasta el 2015, por parte de Peña Nieto, asciende a 747 mil 524.2 millones de pesos.

De 1994 al 2014 se lleva registrado un gasto de 3 billones 108 mil millones de pesos y, pese a ello, las cifras de la pobreza no se han podido revertir. Coexisten dos Méxicos separados, escindidos, aún no confrontados, pero ciertamente en trayectoria de choque. El enojo de los mexicanos es más que comprensible y tiene profundo asidero, conviene reparar sobre los múltiples efectos sociales que contrae una economía tan polarizada.

pereawilfrido@me.com

 

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