Violencia contra mujeres: un cáncer a erradicar - Conacyt - | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
Violencia contra mujeres: un cáncer a erradicar | La Crónica de Hoy

Violencia contra mujeres: un cáncer a erradicar

Conacyt -

Cirila Quintero Ramírez

El próximo 8 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Es una conmemoración, no una celebración, como lo presentan los gobiernos y los medios de comunicación. Ese día, llevamos a cabo una lucha iniciada hace un siglo por trabajadoras que murieron buscando la igualdad en el trabajo y en otras esferas, una lucha que continúa. En pleno siglo XXI, no hay mucho qué celebrar en un mundo patriarcal en donde miles de mujeres siguen siendo violentadas, se les niegan sus derechos como ciudadanas, se les vende, se les expropia su cuerpo, su pensamiento, se les niega a participar en la toma de decisiones porque se les educa para ocupar una posición subordinada, no de lideresas.

El sistema actual construye mundos desiguales con roles estereotipados para hombres y mujeres, sin reconocer que existe diversidad social, sexual y que no hay roles preestablecidos, estos se construyen por la sociedad. Ciertamente, hay avances en la educación, la salud, pero hay otros rubros en los que seguimos siendo una sociedad bárbara, por ejemplo, los referentes al respeto de los derechos de la mujer a  ser tratada con equidad y respeto. México es uno de los países más violentos contra sus mujeres. En el informe más reciente de Amnistía Internacional se considera a la violencia contra las mujeres como una característica endémica de México,  la violencia la tenemos en nuestras raíces y es como un cáncer que se extiende a todo el país. 

En algunos estados, se ha necesitado declarar una “alerta de género”, es decir llevar a cabo acciones urgentes para frenar la violencia, son los casos del Estado de México, Jalisco, Morelos y Michoacán. En estas entidades el hecho de ser mujer es un verdadero peligro, las convierte en seres vulnerables, susceptibles de ser violentadas por el simple hecho de ser mujer y por no existir leyes que castiguen estas violencias.

¿Por qué persiste la violencia contra las mujeres en México? Primero, por el machismo tradicional que distingue a México y que se reproduce en todas las esferas sociales, en donde las madres y padres, junto con la misma sociedad, siguen asignando roles para hombres y mujeres, sancionando a los que no se conducen de esa manera. En ese sentido, habría que mencionar que un elemento primordial es despojarnos de ideas tradicionalistas al educar a los hijos desde la idea de que hay un mundo o un rol para las mujeres y otro para los hombres; todos como seres humanos somos iguales y tenemos derecho a las mismas oportunidades de desarrollo personal. Segundo, por un estado patriarcal que se empeña en conservar el modelo de familia nuclear con un padre proveedor, con una esposa/madre dedicada 100% al hogar, cuando la realidad muestra que esto ha cambiado.

En el año 2015, INEGI señalaba que 19.8 millones de mujeres estaban en el mercado laboral, representando el 38.7% de la población económicamente activa del país; del 100% de mujeres que trabajaban, cerca el 22% eran jefas de familia en el mismo año, y otro número similar contribuía a los gastos del hogar. A pesar de esta contribución a la economía, el Estado sigue empeñado en cargar las responsabilidades familiares a la mujer en lugar de diseñar políticas públicas que encaminen a la igualdad de hombres  y mujeres desde niños y a fomentar la responsabilidad de ambos en la crianza y cuidado de los hijos y del hogar. La contribución de los hombres no debe ser vista como una ayuda a las mujeres sino como una corresponsabilidad en la convivencia social.

El Estado mexicano también tiene una deuda histórica en el apoyo a las mujeres trabajadoras en cuanto al cuidado de los hijos, no sólo dotándolas de suficientes guarderías sino de escuelas de apoyo en tareas escolares, a la par de los horarios laborales.

Por otra lado, el mismo Estado debe abandonar sus políticas de género enfocadas sólo a las mujeres, convirtiéndolas en políticas sociales de género que engloben a hombres y mujeres, ¿cómo podemos erradicar la violencia contra las mujeres, si sólo atendemos a las mujeres violentadas, y el tratamiento de los hombres violentos? ¿Cómo hacer campañas de planificación familiar en donde el mayor rol recae en las mujeres y no incluye al hombre? ¿Cómo prevenir enfermedades sexuales, riesgos de cáncer en las mujeres, si los hombres no toman conciencia del papel tan relevante que desempeñan en esta materia y por el contrario se siguen sintiendo dueños de los cuerpos de sus novias, esposas, hermanas? Para ello, se necesita que los funcionarios que realizan estas políticas tengan una perspectiva de género, es decir, que no partan de ideas preestablecidas que carguen toda la responsabilidad en las mujeres.

Otro actor fundamental en la persistencia de la violencia contra la mujer, lo constituyen los medios de comunicación, especialmente la televisión. Primero, porque en la programación, desde telenovelas hasta series televisivas, abunda la violencia extrema contra las mujeres. Invito a quien lee a que sintonice cualquier canal de televisión abierta en la noche y no pasará más de cinco minutos para que usted vea escenas de mujeres golpeadas, violentadas, amenazadas o asesinadas. Así como se censuran programas de opinión disidente, los dueños de las televisoras y/o el mismo gobierno deberían prohibir las escenas de violencia contra las mujeres, porque ese tipo de programas hacen que la violencia se normalice entre la sociedad; en su lugar, se debería impulsar una programación que exalte la equidad y la no discriminación entre hombres y mujeres. Segundo, existe también una objetivización del cuerpo de la mujer en telenovelas, los programas de comedia, deportes, espectáculos y los mismos comerciales, utilizan a las mujeres como un objeto sexual en donde lo importante es la brevedad de su vestimenta o la exaltación de sus atributos físicos en lugar de su inteligencia.

Se deberían impulsar buenas prácticas televisivas, comerciales, que exalten la equidad y la no discriminación de las mujeres. Las redes sociales también contribuyen a la violencia, las agresiones descritas a mujeres son frecuentes, nosotras también perpetuamos la imagen sexualizada al privilegiar las fotografías que centran la atención en nuestro cuerpo.

En ese sentido,  las mujeres también somos responsables de la violencia en nuestra contra. Necesitamos cambiar nuestra mentalidad, impulsemos en todos nuestros espacios, la equidad, el respeto y la dignidad entre hombres y mujeres, desterremos las ideas de desigualdad y subordinación de las mujeres que persisten en nosotras mismas, en nuestros familiares, amigos y vecinos, exijamos a los gobernantes y la sociedad, el trato igualitario, justo y digno al que tenemos derecho pero que nos han negado.

Imprimir

Comentarios