¿El PRI tiró la toalla?

Juan Manuel Asai

El Partido Revolucionario Institucional se desdibuja. Otros partidos y actores políticos que abanderan siglas diferentes asumen el protagonismo en las primeras planas de los diarios. En los últimos días hemos atestiguado refriegas de todo tipo, que si Yunes, López Obrador, Margarita y Felipe, Ricardo Anaya, Barbosa, Mancera, Los Chuchos, todos conceden entrevistas, hacen análisis, pontifican, dan discursos, otro da sermones, pero lo curioso es que todos, sin importar su partido, actúan como si el PRI no existiera, como si el partido en el poder fuera irrelevante y no valiera la pena dedicarle ni un minuto de su atención.

Ese es un rasgo del quehacer político de nuestros días, pero no es lo peor, lo verdaderamente escalofriante es que al parecer muchos priistas también lo piensan. La gente se pregunta si el PRI ya tiró la toalla y no quiere competir en el 2018. Su mansedumbre aviva las versiones de que en realidad se irán  con el candidato que proponga el PAN con tal de parar a López Obrador. Tal vez sea una percepción, pero en la política, lo enseñan desde la escuela de cuadros, lo que parece, es.

¿A qué se debe? Me ha tocado escuchar el reproche de que Enrique Peña ya ganó la elección que le interesaba, la suya propia, en el 2012, y por eso la suerte del partido le tiene sin cuidado. Lo anterior se muestra con la decisión de ubicar como dirigente nacional a una persona como Enrique Ochoa, que es chambeador y le echa ganas, pero que está a años luz de ser un líder político, de tener ascendencia sobre sus correligionarios .Ochoa tomó el lugar de Manlio Fabio Beltrones, que está en el extremo contrario de la cuerda.

Ochoa entró al PRI como un operativo ideado por Videgaray para que su amigo Meade fuera candidato presidencial. El verdadero jefe de la campaña habría sido el propio Videgaray. Pero el panorama se descompuso, Luis renunció, más bien lo renunciaron, y Ochoa se quedó platicando con la pared. Después ganó Trump y Peña no supo qué hacer, así que le habló a Videgaray. La única razón por la que Ochoa sigue en el cargo es porque en Los Pinos se sigue barajando la carta del canciller como candidato presidencial.

El PRI se desdibuja, parece que tiró la toalla y los cuadros priistas de más experiencia y bríos se han quedado callados mirando desde la barrera. Hablo de tipos como el propio Manlio o Gamboa Patrón o hasta César Camacho, que tienen que hacerse sentir. Si les parece que el gobierno es débil u omiso, que levanten la mano y corran riesgos. ¿Van perder sin meter las manos? Oigo voces, leo textos de analistas experimentados que sostienen que el 2018 se parece cada vez más al 2006. Un poco sí.

Pero hay una diferencia sustantiva. En aquel entonces el PRI era un partido en la oposición. Hoy tiene la Presidencia de la República, las fracciones más grandes en el Congreso y una docena de gobernadores. Si no saca ya esas municiones, no lo hará nunca. Tal vez alguien tenga el control, alguien maneje los hilos, y piense que así como van las cosas podría beneficiarle al PRI. La señal es que la clase política en su conjunto ya descontó la derrota del PRI en el 2018, por lo que vale plantear otra vez la pregunta: ¿El PRI ya tiró la toalla?

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

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