No se dejen engañar por Trump - Fran Ruiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
No se dejen engañar por Trump | La Crónica de Hoy

No se dejen engañar por Trump

Fran Ruiz

Que no, que el presidente Trump no se ha convertido repentinamente en el estadista conciliatorio y competente, como algunos pretenden ver tras su potente discurso ante el Congreso de Estados Unidos. Lo que pasó hace dos noches en el interior del Capitolio es que tenía que demostrar a los legisladores republicanos que, si bien no le queda el saco para ser el presidente de todos los estadunidenses, al menos será el presidente de la derecha conservadora y no sólo de la extrema derecha conspiranóica, a la que pareció que iban dirigidos todos sus mensajes durante su aterrador y apocalíptico discurso del 20 de enero, cuando juró como presidente y anunció que heredaba de Barack Obama un “desastre de nación”. De hecho, la agresividad que mostró durante su primer mes de mandato llevó a The New York Times a considerar que quien realmente gobierna en Estados Unidos es el “presidente de facto” Steve Bannon, su principal asesor y gurú de la extrema derecha.

Por eso, los congresistas republicanos aplaudieron hasta la exageración el tono “moderado conservador” mostrado por Trump durante su discurso del martes, aunque dejara en el aire más preguntas que respuestas.

Por primera vez, Trump no asoció en una misma frase a México con los criminales y mostró algo parecido a la compasión cuando recordó lo mucho que queda por hacer en pro de los derechos civiles de los afroestadunidenses. Asimismo, mostró su lado conciliatorio, que desconocíamos, cuando pidió que republicanos y demócratas trabajen juntos para ayudarle a reconstruir el sueño americano.

Pero, repito, no se dejen seducir por esos cantos de sirena. Si en la forma ha cambiado algo, en el fondo sigue siendo el mismo.

Quien se entusiasmó porque Trump habló, por primera vez, de una reforma migratoria, que no olvide que añadió que abriría la puerta sólo a los que hagan “méritos” y no a los de “baja capacitación”. En otras palabras, escogerá a un grupo selecto de cualificados y dará una patada en el trasero a los millones que llevan décadas cultivando campos o limpiando cuartos de baño ajenos. Además, tampoco explicó cómo convencerá a los estadunidenses que hagan esos trabajos básicos por el mismo sueldo que reciben ahora esos indocumentados.

Cuando abrió su discurso con una condena a los ataques antisemitas que se suceden estos días en EU y declaró, como hizo, su amor incondicional por Israel, no dijo que es precisamente sus coqueteos con la extrema derecha los que han insuflado de vida a organizaciones como el Partido Nazi de EU o el Ku Klux Klan.

Cuando se felicitó por haber aprobado la mayor partida presupuestaria a Defensa y que invertirá un billón de dólares en infraestructuras, y al mismo tiempo anunció una bajada histórica de impuestos, no explicó cómo logrará este milagro sin que se dispare el déficit. O cuando se vanagloria por haber deportado a criminales y narcotraficantes, pero no vemos por ningún lado a peligrosísimos delincuentes repatriados, sino a desgraciados trabajadores que cometieron alguna infracción.

De momentos sólo oímos estos y otros cantos de sirenas, pero llegará el momento en que los “hipnotizados” republicanos y simpatizantes se den cuenta de que esos cantos podrían acabar arrastrándolos al desastre.

 

fransink@outlook.com

 

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