Urgen a llevar educación científica a niñas indígenas y campesinas | La Crónica de Hoy
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Urgen a llevar educación científica a niñas indígenas y campesinas

Expertas analizaron por qué son niñas dos terceras partes de la población infantil no escolarizada, según datos de UNESCO

Las niñas indígenas y campesinas son el grupo que tiene menos acceso a la educación de la ciencia en México por lo que debe ser una prioridad acercarles este tipo de educación desde la infancia temprana para empoderarlas y disminuir experiencias negativas como la discriminación y violencia de género.

Ésta es una de las conclusiones del Foro Consultivo Internacional Diseño de una Metodología para la Enseñanza de las Ciencias en Preescolar con Enfoque de Género, que reunió a más de un centenar de investigadoras y estudiantes mexicanas, y concluyó el 1 de marzo en el Museo Internacional del Barroco, en Puebla.

La Organización de Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (Unesco) ha señalado que es una prioridad para todos los países combatir la inequidad de género en el mundo de la educación y la investigación pues en su informe Ciencia: Hacia 2030 se encontró que solamente 28 por ciento de las mujeres que estudia carreras científicas llega a profesionalizarse, en comparación con un 72 por ciento de los hombres. Además, entre las mujeres que llegan a ejercer profesionalmente una carrera científica, menos de la mitad consigue un puesto que influya en la decisión de agendas científicas.

El encuentro de Puebla fue organizado por la oficina en México de la Unesco, junto con la Secretaría de Educación de Puebla, con el apoyo de la Fundación Siemens Stiftung y la Asociación Innovec. A lo largo de tres días de trabajo, más de 30 investigadoras reflexionaron sobre el primer impulso que tuvieron, cuando eran niñas, pada dedicarse a la ciencia y sobre los obstáculos familiares, sociales y académicos con los que se enfrentaron.

“Debemos comenzar por incrementar el acercamiento de la ciencia a las comunidades rurales”, dijo durante su participación la doctora Cinthia Mena Durán, originaria de la comunidad maya de Pebá y quien en 2014 obtuvo su doctorado en el Green Chemistry Centre of Excellence, en York, Inglaterra, uno de los centros más reconocidos en el mundo en el área de química verde.

Mena Durán, quien actualmente trabaja en el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), hizo una breve recapitulación del gran esfuerzo que le requirió obtener un doctorado, a pesar de sus habilidades intelectuales, debido a que su color de piel y su condición de mujer le hicieron padecer discriminación y la obligaron a trabajar muy duro, incluso en labores de limpieza, para seguir adelante con sus estudios. Por estas dificultades sugirió acciones para equilibrar las condiciones de género, pero también para descentralizar la educación e investigación en México.

“Todo el conocimiento está concentrado en las ciudades, lo cual impide que los niños puedan trasladarse hacia ellas. Y si bien es cierto que los padres juegan un papel fundamental en la educación de los niños también es cierto que en México hay mucha desigualdad, y ser mujer en una comunidad indígena es una carga muy pesada y en esas comunidades la educación de las mujeres no es una prioridad”, indicó la investigadora que tuvo que pasar 15 años fuera de su comunidad y lejos de su familia para obtener su grado como doctora.

SALIR DEL LABORATORIO. Otra de las conclusiones importantes del Foro fue la necesidad de que la ciencia en México se descentralice y que se estimule la interacción de los científicos con las comunidades. 

“Hay que impulsar la labor social de un científico más allá de un laboratorio y ampliar la visión de los niños, ya que normalmente existe un sesgo de género entre los jóvenes y un completo desconocimiento sobre las carreras científicas”, comentó la doctora Rocío Vega Frutis, bióloga de la Universidad Autónoma de Nayarit.

Otro punto incluido en las propuestas de las investigadoras fue generar una política para prevenir y sancionar la violencia de género.

“Si en la casa y el trabajo hay violencia no avanzamos, los estereotipos no permiten desarrollar los ideales imaginarios, por lo que debemos terminar con los estereotipos manejados, sobre todo, en los medios de comunicación y la publicidad. De igual modo, si queremos cerrar las brechas de desigualdad, necesitamos una vigilancia de cómo se distribuye la riqueza porque muchas veces, los apoyos del Gobierno Federal no llegan a los estados”, dijo María del Carmen García, filósofa ganadora de la medalla Herminia Franco otorgada por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla en 2016.

Finalmente, se consideró la educación continua como parte de la excelencia académica. “Sobre todo para aquellos que realizamos investigación. Yo comencé en el área de la química, después pasé a investigar sobre la cirrosis hepática y después me dediqué a estudiar sobre el cáncer. Si uno quiere seguir adelante, tiene que seguir estudiando y refrescando su conocimiento”, señaló la doctora Victoria Chagoya de Sánchez, quien desarrolló uno de los primeros fármacos contra la cirrosis en la UNAM

Las propuestas y conclusiones de este encuentro serán concentradas en un documento que distribuirá la Unesco, como un insumo para posibles políticas públicas de enseñanza de la ciencia.

Durante el foro, la directora de la Unesco en México, Nuria Sanz, explicó que la enseñanza de las ciencias debe empezar desde la educación Preescolar, porque la curiosidad y la capacidad de crítica se pueden estimular y gestionar con gran potencia entre los 3 y los 5 años.

Sanz destacó que el Reporte Mundial de la Educación (GEM por sus siglas en inglés) publicado por la Unesco en noviembre de 2016, señaló que en los últimos 15 años más de 82 millones de niños han sido escolarizados, pero faltan 121 millones de niños en todo el mundo por iniciar su escolarización y, de éstos, más de dos tercios son niñas.

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