Trump: primer discurso ante el Congreso

José Fernández Santillán

En su primer mensaje ante el Congreso de los Estados Unidos, el presidente Donald Trump, sorprendió con un discurso que comenzó haciendo referencia al mes de la celebración de la historia de la población afroamericana y a la lucha por los derechos civiles. Inmediatamente condenó las amenazas y ataques contra la comunidad judía especialmente contra los cementerios judíos que han sido profanados, “recordándonos que si bien podremos ser una nación dividida en cuanto a políticas públicas, somos un país que permanece unido al condenar el odio y el mal en todas sus formas. Cada generación de americanos pasa la antorcha de la verdad, justicia y libertad en una cadena continua hasta el presente. Esa antorcha está ahora en nuestras manos y la utilizaremos para iluminar al mundo. Estoy aquí esta noche para dar un mensaje de unidad y fuerza. Y este mensaje lo doy desde lo más profundo de mi corazón.”

El problema es que la población afroamericana fue la que más consistentemente votó en contra de Trump. Veamos, 82 por ciento de hombres afroamericanos sufragaron por Hillary Clinton; 93 por ciento de mujeres afroamericanas votaron por la candidata demócrata. Estos datos muestran una división racial incuestionable.

Ahora bien, por lo que hace a los ataques a la comunidad judía muchos piensan que la reacción de Trump fue tardía e insuficiente. Desde hace más de 60 años, no se habían presentado este tipo de hostigamientos contra la comunidad semita. Y es que Donald Trump ha incitado esta clase de odios. No hay otra manera de explicar el resurgimiento de esta oleada xenófoba.

Como dijo el senador Charles Schumer, líder de la minoría demócrata en la Cámara Alta luego de haber asistido a la sesión conjunta para escuchar a Donald Trump: “se trató de un clásico discurso populista en el cual una cosa es lo que dice y otra muy distinta lo que hace.” Y, en efecto, el llamado a la unidad queda en el vacío cuando uno ve la forma en que Donald Trump ha polarizado al país.

Recordemos, simplemente, la gran manifestación de mujeres al día siguiente de su toma de posesión. Esa manifestación reunió a muchas más personas de las que asistieron al Inauguration Day, cosa que sacó de quicio al magnate. Trump entró en conflicto con las agencias de seguridad e inteligencia por las filtraciones sobre los contactos de algunos de sus allegados con agentes rusos. No le permitió el acceso a conferencias de prensa a medios de comunicación como CNN y The New York Times porque, según Trump, son enemigos del pueblo.

A 39 días de haber tomado posesión no es que pudiese haber rendido cuentas como normalmente se hace en el State of the Unión o informe que se rinde ante las dos cámaras. Lo que Trump hizo, más bien, en este primer discurso fue una proyección de lo que piensa realizar durante su mandato. Puso énfasis en la creación de empleos para los americanos por empresas americanas (nacionalismo aislacionista). Ésta fue una de las partes más aplaudidas de su mensaje. Otra parte en la que recibió una gran ovación por parte de los legisladores republicanos fue al mencionar el desmantelamiento del Obamacare, o sea, el servicio médico creado por el ex presidente Barack Obama.

En la respuesta de los demócratas a cargo del ex gobernador de Kentucky, Steven Beshear, éste señaló que la población con acceso a los seguros había crecido; en su entidad había mucha gente protegida. Si Trump iba a echar por tierra la protección médica eso significaría para muchas personas la diferencia entre la vida y la muerte.

Trump no mencionó explícitamente a México pero sí tres cosas que están ligadas a nuestro país: 1) el plan que tiene de revisar el Tratado de Libre Comercio, del que dijo que él cree en el libre (free) comercio, pero va a pedir un trato justo (fair) en esa renegociación, 2) la construcción del muro fronterizo y 3) la deportación de los inmigrantes ilegales a quienes vincula, injustamente, con el tráfico de drogas, pandillas y actividades criminales. Tanto así que a esta ceremonia en el Congreso invitó a tres familiares de víctimas que fueron asesinadas por indocumentados. Así procedió durante su campaña y en el discurso de Phoenix cuando firmó el decreto sobre migración. Clásico desplante populista.

La novedad es que en esta ocasión Trump anunció un cambio en la política migratoria: dejará entrar al país a quienes muestren capacidad; es decir, ahora aplicará una política meritoria similar a las que se aplica en Canadá y Australia. Esto facilitará la entrada de profesionales y técnicos capacitados en tanto que dificultará o imposibilitará el acceso de personas sin preparación.

Al final de su discurso, Trump hizo, de nuevo, un llamado a la unidad y a adoptar el espíritu americano con renovado orgullo. En 2026, se celebrarán los 250 años de la fundación de esa nación. Tal celebración debe encontrarlos “en la gloriosa libertad que caracteriza a la nación.”

No obstante, tal mensaje parece dirigido tan sólo a una parte de la población, la de raza blanca.

jfsantillan@itesml.mx

@jfsantillan

Imprimir

Comentarios