¿Es financiable un ingreso ciudadano básico? - Luis Sánchez Jiménez | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
¿Es financiable un ingreso ciudadano básico? | La Crónica de Hoy

¿Es financiable un ingreso ciudadano básico?

Luis Sánchez Jiménez

El día de ayer se llevó a cabo un conversatorio organizado por la Comisión Económica para América Latina (Cepal) y la revista Nexos con el tema del ingreso básico ciudadano. Debido a mis responsabilidades legislativas y por tratarse de un día de sesión, no pude asistir a dicho evento, sin embargo, preparé y entregué un documento que a continuación sintetizo, además de agradecer públicamente la invitación que recibí de ambas instituciones.

La pregunta que guía esta reflexión es la siguiente: ¿Es financiable un ingreso básico ciudadano?

Partimos de la siguiente tesis: si la renta se concentra en pocas manos, se dañan gravemente el consumo y la demanda, por lo que, tarde o temprano, afectarán la producción y la propia renta, produciendo un desplome de la actividad económica, atentando contra la libertad e independencia material de las personas, destacadamente de quienes viven en pobreza (la mayoría de la población), las mujeres y los jóvenes.

Desde diversas posiciones ideológicas, ya sean de derecha, centro e izquierda, cobra mayor importancia la idea de que una alternativa para resolver las causas del problema de la desigualdad y la pobreza es la renta básica, en el entendido de que se acompaña de una determinada política económica.

En el caso de la izquierda, la propuesta de redistribuir la renta entre la población busca asegurar a toda persona el derecho a vivir en condiciones materiales dignas, mediante una renta básica financiada por un sistema fiscal progresivo, compatible y complementario de otras prestaciones universales e incondicionales, como la salud y la educación públicas. Es decir, el derecho a una renta básica no implica sustituir los servicios públicos ni los derechos sociales propios de un Estado social.

La renta básica se concibe como un piso firme del Estado social que concibe que toda persona tenga derechos sociales no dominados por el mercado laboral, en donde, por cierto, el salario debe ser remunerador y recuperar su poder adquisitivo.

Respecto de su factibilidad financiera, cabe recordar que en abril de 2015 promoví una iniciativa de ley para reformar el artículo 25 de la Constitución Política mexicana y así garantizar el Ingreso Básico Ciudadano (IBAC), financiado de manera fiscalmente progresiva. En dicha iniciativa se establece que el IBAC es equivalente a un salario mínimo mensual y se garantiza mediante un Impuesto Sobre la Renta Negativo (ISRN).

En el anexo técnico de dicha iniciativa se expone el ejemplo de aplicación de una propuesta de ingreso sobre la renta negativo, en donde se demuestra que, a partir de una tasa impositiva de 25%, con la renta básica ganan quienes tienen un ingreso bruto (ingreso bruto + renta básica – impuesto= ingreso neto) desde cero hasta 3 mil 995 pesos, mientras que pierden quienes tienen un ingreso bruto de 4 mil 500 pesos en adelante.

Es decir, todos reciben la renta básica, pero unos ganan y otros pierden, dependiendo del nivel total de ingresos que tengan. Ganan quienes menos ingresos tienen y pierden quienes más ingresos tienen.

Una renta básica es fiscal y financieramente posible si se otorga progresivamente y es acompañada de una reforma fiscal que eleve los actuales niveles de recaudación, combata la evasión fiscal, elimine los subsidios, créditos fiscales y condonaciones que se otorgan a más de 400 grandes empresas nacionales y extranjeras.

La renta básica coadyuvaría a frenar la elusión, la evasión y los privilegios fiscales; eliminaría los programas asistenciales insostenibles y sería administrada por una institución bancaria, preferentemente pública, que reduciría exponencialmente el gasto corriente. Eso sería suficiente para iniciar el financiamiento de la renta básica.

La garantía de un ingreso básico ciudadano implica fortalecer las funciones y atribuciones rectoras del Estado en el entorno de una economía de mercado; implica la recuperación de los derechos laborales, la movilidad salarial, la capacitación y la innovación tecnológica de la fuerza de trabajo; implica la igualdad de género, el consumo responsable y, por tanto, una economía nacional basada en un mayor dinamismo del mercado interno; implica fortalecer el sistema público de protección social y un nuevo sistema fiscal que modifique la inequidad contributiva.

En suma, un ingreso básico ciudadano sí es posible en México y en el mundo.

Senador de la República

XXX Twitter @ SenLuisSanchez

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