Miguel Barbosa Huerta, coordinador del PRD en el Senado

Arturo Maximiliano García

Vaya semana Senador. De manera algo sorpresiva anunció el lunes pasado que su apoyo en la contienda presidencial de 2018 será para el candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, pero que se mantendría, por lo pronto, como militante de un PRD que se desvanece en lo electoral y también en el Senado, donde los integrantes de la bancada están en fuga, incluido de alguna manera su propio líder.
Las críticas no se han hecho esperar, quizá no tanto por haberse canteado por López Obrador, sino por las tantas veces que dijo que no lo haría. La imagen que se ha construido Usted es la de congruencia con sus ideas y de éstas con sus acciones, pero esta vez pareciera, en principio, que no hizo gala de esa característica.
A partir de la noticia, algunos políticos lo tacharon de oportunista y cosas peores, por definirse a estas alturas a favor de quien pareciera por fin estar cerca de lograr su objetivo de llegar a Los Pinos, después de haberlo intentado en dos ocasiones anteriores. Hace apenas unos meses, Usted mismo había destapado para la Presidencia, al actual jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, quien se supondría encabezaría una alianza de izquierdas, excluida precisamente Morena, pero hoy que la batalla y sus verdaderos contendientes está más clara, su decisión es cambiar de gallo.
¿Es en realidad una traición? Hacia Mancera seguramente lo es, tomando en cuenta que lo había promovido previamente y que a su vez el Jefe de Gobierno le habría extendido como aliado otro tipo de cortesías políticas. El doctor Mancera perdió un promotor, sin embargo no necesariamente tiene que ser considerado como una traición por lo que toca a la izquierda, ideología que, nadie le puede negar, siempre ha profesado Usted.
Los argumentos que sustentan su decisión, no carecen de la verdad. Habrá sin duda una polarización política en 2018 en dos extremos: uno representado por López Obrador, quien se ha apropiado de la atractiva bandera antisistema, y otro polo que, sin nombre aún, será lo que hoy a muchos les gusta denominar candidatura del sistema, que podría contar con el apoyo, formal o informal, de los hasta hoy tres partidos mayoritarios.
Pareciera entonces que sigue siendo de izquierda, pero que se ha convertido ahora en un político antisistema, si es que eso es posible. A su vez, el partido que hoy coordina en el Senado, su dirigencia y muchas de sus tribus parecen ir en camino a no representar a la izquierda y a ser ya parte de ese sistema por el que hoy muchos tienen aversión, y eso Senador, según usted, le da fondo a su decisión.
López Obrador no ha querido mencionarlo por su nombre para darle la bienvenida a su proyecto, quizá lo haga cuando usted anuncie su renuncia al PRD y su afiliación a Morena, lo cual no es descabellado y completaría su paso a las filas de este novel pero ya poderoso partido.
Si lo quitan o renuncia como líder de la bancada del PRD en el Senado, no debe ser algo que le preocupe, ya que son tantos los que están cambiando de barco, que en corto plazo podría existir formalmente una nueva bancada, la de Morena.

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