Hay un templo dedicado a Xipe Tótec bajo el Metro Balderas: Carlos González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017

Hay un templo dedicado a Xipe Tótec bajo el Metro Balderas: Carlos González

Además del edificio en honor a la deidad mexica, también existe un altar, añade el arqueólogo ◗ Se ubicaba en Moyotlán, un lugar habitado por orfebres y donde se celebraba la fiesta del desollamiento de personas

Hay un templo dedicado a Xipe Tótec bajo el Metro Balderas: Carlos González | La Crónica de Hoy

Un templo mexica dedicado al dios Xipe Tótec o “Nuestro señor el desollado”, y un altar sacrificial llamado temalácatl que servía como escenario de la ceremonia principal para adorar a este dios: el tlacaxipehualiztli o desollamiento de personas se localiza en el Centro Escolar Revolución, en la esquina de Arcos de Belén y Balderas, en la delegación Cuauhtémoc de la Ciudad de México, así lo propone el ex director de Templo Mayor, Carlos González González.

“En el recinto sagrado principal de Tenochtitlán estaba el templo del dios Xipe Tótec, pero también fuera de ahí sabemos y hay noticias de que había otro dedicado a Xipe Tótec, ligado con el origen de Tenochtitlán. Tentativamente lo ubico porque no se han hecho excavaciones ni creo que se hagan, por la estación del Metro Balderas, área que pertenecía a la parcialidad de Moyotlán, al sudoeste de Tenochtitlan”, expresa el investigador.

En el libro Xipe Tótec y la regeneración de la vida, editado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) como resultado de la exposición en el Museo de Templo Mayor que lleva el mismo nombre, González González explica que en las obras de fray Diego Durán, Fernando Alvarado Tezozómoc y Chilmapain Cuauhtlehuanitzin se habla del calpulli Yopico (Yopico era otro nombre dado a Xipe Tótec) como una de las siete entidades que salieron de Aztlán-Chicomóztoc para iniciar la célebre peregrinación que conduciría al grupo mexica hasta la Cuenca de México.

Ese calpulli Yopico, explica González González, aparte de tener como dios protector a Xipe Tótec, se ubicaba en Moyotlán, era un lugar habitado por orfebres, era un poblado donde se celebraba la fiesta del desollamiento de personas y los habitantes reclamaban ser reconocidos como parte esencial en la fundación de Tenochtitlán, porque ahí sucedió la muerte de Cópil, sobrino de Huitzilopochtli.

La historia de Cópil, narra el investigador en su libro, inicia cuando éste tratando de vengar a su madre Malinalxóchitl, se enfrentó a los mexicas en Chapultepec, pero fue derrotado y sacrificado por Cuauhtlequetzqui, quien arrojó el corazón de Cópil entre unos tulares; “y de él brotaría el tunal sobre el que se posó el águila para indicar el lugar donde debía fundirse la gran ciudad”.

Los textos de fray Diego Durán y la Crónica mexicáyolt mencionan que el lugar donde se arrojó el corazón de Cópil fue Tlalcocomoco, “otro de los calpullis que integraban la parcialidad de Moyotlán, es decir, era vecino de Yopico y, además, sede de un importante templo dedicado a Xipe Tótec”, indica el González González y agrega que ese templo ya existía durante los años de 1414 a 1427.

Entonces, la propuesta del especialista es que en el calpulli de Tlalcocomoco había un templo dedicado a Xipe Tótec y un temalácatl, los cuales sitúa en la esquina de Arcos de Belén y Balderas de la Ciudad de México.

Los únicos trabajos de excavación arqueológica hechos en las inmediaciones del metro Balderas, comenta González González, datan de 1988 cuando se remodeló La Ciudadela, es decir, a 300 metros del sitio donde posiblemente estuvo el templo a Xipe Tótec.

Durante esos trabajos, los arqueólogos hallaron un piso prehispánico con un anillo de juego de pelota, clavos arquitectónicos y gruesos bloques de tepetate.

“Los arqueólogos encargados del rescate concluyeron que el piso prehispánico en cuestión corresponde a la cancha de un juego de pelota, evidenciado por la presencia del anillo, y suponen —a partir de los clavos y bloques de tepetate— la presencia próxima de una construcción de mayores dimensiones”, destaca el especialista.

GUERRA Y MAÍZ. El libro Xipe Tótec y la regeneración de la vida se divide en tres capítulos: Xipe Tótec, el portador de la guerra y el maíz, Xipe Tótec: Nuestro señor el desollado de Tollan Xicocotitlan y La práctica ritual del desollamiento en la época prehispánica, en los que se describe la iconografía de este dios, su presencia en Tula y su relación con el Quinto Sol.

Carlos González González detalla que en la primera parte del libro, se explica que el periodo festivo de 20 días de Xipe Tótec se llamaba tlacaxipehualiztli, el cual consistía en el sacrificio de cautivos de guerra por extracción del corazón, sus cuerpos se desollaban y las pieles resultantes eran vestidas por hombres que realizaban determinadas actividades.

Entonces, agrega, la ceremonia era que “los enemigos más valerosos y de mayor jerarquización combatían sobre una gran piedra circular, en condiciones desiguales, contra sacrificadores locales bien armados. Esa ceremonia se llamaba tlahuahuanaliztli que significa rayamiento”.

Una de las joyas que muestra este libro, comenta el ex director de Templo Mayor, es una efigie cerámica de Xipe Tótec. “Es la primera vez que esta pieza se exhibe un público, ya que está expuesta en Templo Mayor e incluida en el libro, es una efigie de aproximadamente 70 centímetros y es interesante porque fue encontrada en el 2009, ligada a Tula, es decir, se remonta al año 900 o 1000 de nuestra época. Evidencia del que este dios estuvo presente en la Cuenca de México siglos antes de la fundación de Tenochtitlan”

También, señala que el libro habla de la relación entre Xipe Tótec y el maíz, ya que los antiguos pobladores le ofrendaban mazorcas que eran previamente seleccionadas para ser utilizadas como semillas.

“Durán lo dice así, que desde el momento en que se colgaban las mazorcas del techo de las casas, después de la cosecha, desde ese momento ya eran consideradas ofrecidas. Entonces, la guerra asociada a esta deidad, lejos de ser una actividad destructiva, también contribuía a la generación de vida”

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