La espiral de la discriminación - Marcel Sanromà | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
La espiral de la discriminación | La Crónica de Hoy

La espiral de la discriminación

Marcel Sanromà

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump (¿sigue chirriando, verdad?), aprobó ayer una versión maquillada de su veto migratorio. Pero más maquillada. O sea, más exagerada. Vetó no sólo a musulmanes sino que puso palos a las ruedas a las peticiones de visa de media Europa y desactivó las tramitaciones rápidas para cargos de alta cualificación.

Esto afecta a cualquiera, mexicanos, canadienses, españoles o congoleños, pero el denominador común del proteccionismo extremo siempre se eleva con los musulmanes. De la lista original de siete países vetados se cae Irak, porque Bagdad agarró un buen enojo —y con razón— con todo lo que está haciendo precisamente su ejército para expulsar al Estado Islámico de Mosul.

Ésta es una medida que hace mucho ruido porque es racista, injusta, probablemente ilegal y porque se centra sobre un asunto, el terrorismo, y un colectivo, el musulmán, que atraen las miradas de la comunidad internacional.

Mucho más desapercibida pasó otra medida que Trump tomó hace diez días. Anuló una norma aprobada por Obama que permitía a todos los usuarios elegir el baño que prefirieran en los colegios, según su identidad de género. Naturalmente, pensada para garantizar los derechos civiles de los transexuales.

La revocación se encuentra ya en los tribunales, pero de momento Trump deshace el avance social y condena de nuevo a los y las jóvenes transexuales a ir a hacer pipí a un lugar donde se sentirán incómodos y al que sentirán que no pertenecen. Imagínenselo.

El magnate no se posicionó claramente en qué cambios en estos ámbitos trataría de sacar adelante desde el Despacho Oval; en marzo del pasado año se contradijo con los abortos, pidiendo primero castigo para las mujeres y luego se retractó para pedirlo para los médicos que los practican. Sin embargo, quedó ya claro que el presidente de EU se alinea con los sectores más reaccionarios del catolicismo; son los mismos que pasean un autobús por las calles de España con un lema que dice que si naces con pene eres niño y si naces con vulva eres niña y punto y final y se acabó porque así lo dice el Altísimo, incitando claramente al odio contra los transexuales.

Por fortuna, el caso de España ya está en manos de la fiscalía del país, pero la medida de Trump es reveladora de la dinámica de su gabinete. Sabemos que el republicano odia a los hispanos, a los negros, a las mujeres que no le sirven para darle placer y ahora también a los transexuales. Y sospecho que a los homosexuales también. En definitiva, a cualquiera que no sea hombre, caucásico, católico y heterosexual.

Además, su estratega en jefe, Stephen Bannon, es un supremacista blanco y antisemita, algo que ha generado gran incomodidad entre el poderoso lobby judío en Estados Unidos, que siente que la Casa Blanca es permisiva con los ataques que, ¡oh, sorpresa!, se han incrementado contra lugares de culto judíos.

Cuando sientas en la mesa del Comité de Seguridad Nacional a un racista, antisemita, homófobo y demás lindezas, es por algo. O como dice el dicho: Cuando el río suena, agua lleva. Sin embargo, hasta el momento los únicos con los que se han atrevido son los más débiles: Transexuales, musulmanes e hispanos.

La realidad, sin embargo, es que esta actitud bully, abusiva, de diccionario demuestra que, si por Trump y Bannon fuera, la discriminación escalaría hasta deshacer los derechos civiles que los negros de Estados Unidos alcanzaron hace cincuenta años tras una lucha social sin precedentes. No les quepa duda.

Este sectarismo extremo seguirá latente durante toda la presidencia de Trump, amenazando a todas las minorías. De que la sociedad y la justicia estadunidenses mantengan su pulso contra el magnate o tiren la toalla dependerá que el país, y con él buena parte del mundo occidental, logren preservar sus libertades y valores o que la espiral de discriminación ascienda hasta límites que sólo caben en la perturbada mente del presidente de Estados Unidos.

 

marcelsanroma@gmail.com

 

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