Nuestra peor pesadilla no es Trump, no lo olvidemos - Fran Ruiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 09 de Marzo, 2017
Nuestra peor pesadilla no es Trump, no  lo olvidemos | La Crónica de Hoy

Nuestra peor pesadilla no es Trump, no lo olvidemos

Fran Ruiz

Donald Trump no lleva ni dos meses instalado en la Casa Blanca y parece que lleva cuatro años. Aún no nos hemos repuesto del trauma que supuso su victoria en las elecciones de Estados Unidos y probablemente no lo superaremos hasta que los estadunidenses se harten de él (como mínimo hasta dentro de cuatro años, si antes no lo corren sus colegas republicanos en el Congreso). Pero lo que no podemos permitir es que el árbol no nos deje ver el bosque, porque, aunque parezca lo contrario, nuestra peor pesadilla no es el presidente Trump, sino algo más espeso y siniestro que nos rodea desde hace ya demasiado tiempo y que se reduce a una simple palabra que encierra todo los males imaginables de nuestra sociedad: la impunidad.

Nos damos golpes de pecho lamentado la suerte de los inmigrantes y condenamos con dureza al causante del estado de pánico en el que viven millones de hispanos en EU, ya que podrían ser deportados en cualquier momento y por cualquier causa. Sin embargo, olvidamos (a veces por ignorancia, otras por cansancio y otras interesadamente) que esos millones que viven con miedo estos días en el vecino del norte ya fueron expulsados de sus respectivos países del sur, porque sus gobernantes, que se llenan la boca con las palabras “patria” y “democracia” en el fondo lo que están diciendo es “patrimonio” (el que intentarán acumular) y “clientelismo” (el que intentarán tejer gracias al desvío de recursos para favorecer a un partido, a un sindicato o a un determinado grupo de poder, para que luego se traduzca en un caudal de votos o en un juez o un periodista sumisos).

América Latina es líder en la exportación de mano de obra barata a EU porque es al mismo tiempo líder en impunidad. Esto lo sabemos y lo denunciamos, pero nos frustramos porque nada cambia. Mientras esto siga así, la desigualdad seguirá siendo sangrante y nadie ni nada —ni siquiera Trump y su muro— impedirán que miles de hispanos sigan intentando llegar a EU.

Estamos tan acostumbrados a la impunidad y tan poco a tratar al loco de Trump que, mientras escribimos y hablamos hasta la obscenidad sobre todo lo que hace, dice o tuitea, opacamos noticias terribles de nuestra realidad, como las ocurrida en los últimos días. Aquí van algunas de ellas:

Dandara dos Santos, transexual de 42 años, es sacada por varios hombres de su humilde vivienda en una ciudad perdida de Fortaleza (norte de Brasil) y golpeada en la calle con tablones de madera y patadas, mientras la víctima pedía socorro y suplicaba clemencia. Murió entre risas y aplausos de los presentes, que no sospecharon que estaban siendo grabados. Las autoridades dicen que la investigación está “bien avanzada”. Mientras salía a la luz el espantoso video, el presidente de Brasil, Michel Temer, celebraba el Día Internacional de la Mujer felicitándolas por “lo bien que hace las labores en casa y porque saben lo que vale las cosas en el supermercado”.

Si vamos continente arriba, nos topamos con que en Venezuela, el país con las mayores reservas de petróleo del planeta, cuatro miembros de una misma familia en riesgo de hambruna murieron envenenados esta semana por comer yuca amarga. El presidente Nicolás Maduro, con sobrinos encarcelados en EU por narcotráfico y con un vicepresidente que presuntamente lava dinero del narco comprando departamentos de lujo en Miami, reaccionó ante la tragedia limitándose a recordar a la población que deben aprender a distinguir la yuca buena de la mala y, de paso, aprovechó para reírse del líder opositor, Julio Borges, del que dijo que “es más desabrido que un yogur de yuca amarga”.

En una comunidad selvática de Nicaragua fue quemada viva Vilma Trujillo, condenada por brujería por un pastor religioso tras acusarla de estar endemoniada. El crimen medieval ha puesto al descubierto el abandono del Estado dominado por la “pareja revolucionaria” Daniel Ortega y Rosario Murillo, que a cambio del voto evangelista concede tierras a fanáticos religiosos como el que condenó a la joven. Además, la familia de la víctima ha tenido que huir tras recibir amenazas de muerte.

Mientras tanto, cada día conocemos el caso de un ex mandatario latinoamericano presuntamente beneficiado por las mordidas de la constructora brasileña Odebrecht, a cambio de jugosos contratos de obra pública. Entre ellos nuestro ex gobernador veracruzano Javier Duarte, que con lo robado podría convertir su peso (y el de su esposa) en oro. Por cierto, misteriosamente sigue sin aparecer.

Lo único que sí aparece es la sensación de impunidad y de asco infinito, como saber que durante años se denunciaron violaciones y tortura en el centro de menores Virgen de la Asunción, sin que las autoridades de Guatemala hicieran nada para remediarlo, hasta que, hartas de sufrir las allí hacinadas protagonizaron un motín que acabó con la muerte de 34 por graves quemaduras, mientras que otras 20 se debaten entre la vida y la muerte. Esto ocurrió también durante el Día Internacional de la Mujer.

Y ahora sí, ya podemos volver a atacar al endemoniado de Trump.

fransink@outlook.com

 

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