La “autonomía curricular” podría ser clave en la transformación educativa | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 16 de Marzo, 2017

La “autonomía curricular” podría ser clave en la transformación educativa

La “autonomía curricular” podría ser clave en la transformación educativa | La Crónica de Hoy
La innovación en el nuevo Modelo Educativo ponderará, entre otros, el contenido de la enseñanza acorde al entorno de los educandos

La Secretaría de Educación Pública presenta como una innovación lo que llama “autonomía curricular”, a la que define como la facultad que tendrá cada comunidad escolar para diseñar parte del currículo “de acuerdo con las necesidades de sus estudiantes y su contexto”, según indica en el documento “Modelo Educativo para la Educación Obligatoria”. Con esta decisión, sería posible subsanar los múltiples señalamientos y cuestionamientos que durante el año pasado recibió el Modelo, acerca de la disparidad de circunstancias en las que viven las escuelas de nivel básico de todo el país.

Aurelio Nuño, titular de la SEP, señala que esta autonomía curricular se daría en una proporción de 80 por ciento de currículo que se observaría con alcance nacional y obligatorio y un 20 por ciento en el que podría operar esta flexibilidad.

¿Qué quiere decir esto? Que los escolares de zonas con reservas ecológicas de importancia podrían tener contenidos de educación ambiental vinculada a su realidad inmediata; que las comunidades que decidan consolidar los contenidos académicos podrán dedicar tiempo a talleres lúdicos de aprendizaje de matemáticas o español, y si se quiere consolidar la información y conocimiento de los alumnos sobre el conocimiento de su entorno local y regional, hasta podrán establecer un taller de microhistoria.

De funcionar, este 20% de autonomía curricular podría enriquecer la vida cotidiana de las comunidades escolares. El gran reto consiste en que el mecanismo funcionará a partir del involucramiento real de todos los actores de cada comunidad: profesores, directivos y padres de familia.

EL RECONOCIMIENTO DE LA DIVERSIDAD. Los resultados del análisis elaborado a fines de 2016 por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), sobre los comentarios y aportaciones de las casi 82 mil personas que participaron en los Foros Educativos del año pasado, señalan como elemento relevante la preocupación por un limitado reconocimiento de la diversidad y de las necesidades específicas de los centros escolares más vulnerables, como son las escuelas rurales, las comunitarias o las multigrado, además de las telesecundarias y el telebachillerato.

El planteamiento de la autonomía curricular puede ayudar a que esas disparidades puedan ser atendidas dentro de un marco previsto por la autoridad educativa federal. Pero, trátese de estas escuelas, usualmente más desamparadas por la falta de recursos, o los planteles de los centros urbanos, la decisión de qué áreas se fortalecen, de qué manera y en qué proporción estará en las manos de los Consejos Técnicos Escolares, es decir, de las asambleas de maestros y directivos que operan en todo el país y que sesionan los últimos viernes de cada mes.

¿QUÉ TEMAS, CUÁNTAS HORAS, CÓMO SE DECIDE? Necesariamente, los Consejos Técnicos tendrán que recuperar las opiniones y propuestas tanto de los alumnos como de los padres de familia organizados en los Consejos Escolares de Participación Social y las actividades se programarán en función de las horas lectivas de las que disponga cada escuela.

 Aunque no indica plazos precisos, la SEP dará a conocer los lineamientos que tendrán que observar las escuelas para organizar esta parte de su desempeño curricular. Una escuela de “jornada regular”, que trabaja de 8 de la mañana a 12:30 del día, podrá programar hasta 2.5 horas lectivas de estas actividades innovadoras. Una escuela de tiempo completo, que funciona de 8 de la mañana a las 4 de la tarde, podría llegar a programar hasta 20 horas lectivas dedicadas a las actividades que decida la comunidad.

Pero, ¿puede incluirse todo lo que se le ocurra a la comunidad escolar? No. Si bien es cierto que la SEP, en la documentación del nuevo Modelo Educativo, sugiere numerosas actividades, cuyo formato esencial es el taller, las actividades que se propongan tendrán que ser englobables en cinco grandes áreas: (1) Profundización en la formación académica, donde se podrán desarrollar talleres de matemáticas, de lectura, de inglés, de tecnología o de conocimiento ambiental. (2) Ampliación del desarrollo personal y social, con actividades deportivas y culturales que favorezcan la integración de la comunidad; (3) Contenidos regionales y locales, que tiene que ver con historia, con artesanías y producción agrícola y herbolaria del entorno inmediato; (4) “Impulso a proyectos de impacto social”, cuya amplitud permite incluir desde la formación de brigadas de limpieza en la comunidad u organización de prácticas de “democracia escolar”.

Un rubro que se define como de “nuevos contenidos relevantes” remite a talleres de robótica, de programación, de “habilidades para emprender” y formar empresas y hasta educación financiera, para los niños y jóvenes de un país que dejó de alentar el ahorro escolar hace más de 30 años.

¿Cómo se financiará todo esto? ¿Quién impartirá estos innovadores talleres? ¿De dónde saldrán los docentes capaces de impartir un taller de matemáticas lúdicas? La SEP le apuesta a un entorno donde padres y profesores apoyen la gestión escolar y estén dispuestos a dar tiempo y esfuerzo para volver realidad el proyecto. La pregunta es si las comunidades escolares ya se encuentran en ese nivel de autogestión y colaboración.

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