“Mi poesía es resultado de escuchar”: John Ashbery | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 18 de Marzo, 2017

“Mi poesía es resultado de escuchar”: John Ashbery

El poeta estadunidense señala que su obra nada tiene de visual. “Cuando escribo trato de decir algo, aunque después me doy cuenta que no es así”, añade

“Mi poesía es resultado de escuchar”: John Ashbery | La Crónica de Hoy

John Ashbery (Rochester, Nueva York 1927) es, sin duda, el poeta norteamericano  vivo más importante en la actualidad.  Dotado de una plural capacidad de forma, Ashbery ha ido desarrollando una escritura cada vez más móvil y más exacta, en cuyos precisos mecanismos puede captarse todo lo invisible, incluido “el olor de la luz”, y la epopeya de lo cotidiano.

— Recuerdas que la primera vez que nos vimos fue en España, gracias a la generosidad de Esteban Vicente, que justo él también regresaba a su “país” después de muchos años. ¿qué impresión te dieron los artistas españoles? Te lo pregunto pues ya conocías a muchos.

— Bueno lo recuerdo perfecto, Esteban Vicente fue un gran amigo y un pintor que yo admiro mucho. Primero fui a España durante los años 50, y luego volví en los 90. Mi primer viaje fue con Frank O’Hara, y de verdad, fue maravilloso. Él tenía que elegir artistas para una exposición del MoMA de Nueva York sobre arte contemporáneo español. En consecuencia los artistas nos trataron de una manera extraordinaria. Además de Manolo Millares, Rafael Canogar y el encantador Chirino en Madrid, vimos a  Antoni Tàpies en Barcelona, y a  Eduardo Chillida en San Sebastián, una ciudad que siempre ronda mis sueños: el océano emergiendo en el centro de la ciudad es una imagen tan surrealista...

— Te hago esta pregunta pues en ese primer encuentro me afirmaste que deseabas ser, en un principio de tu vida, pintor. ¿ya no lo quieres ser?

— No, eso fue, como dices, al principio de mi vida. Y te digo algo más: cuando descubrí y crecí en Nueva York con la primera generación de pintores abstractos, como el propio Vicente, Tobey, Pollock,  Willem de Kooning, Rothko y Franz  Kline, ¿ qué hacía yo ahí? Fue entonces cuando decidí escribir no sólo poesía, sino también sobre pintura.

— ¿ Crees qué la plástica ha influido en tus poemas?

— No lo creo, pues creo que mi poesía no tiene nada de visual. Muchas de las imágenes en las que me fijo son resultado de escuchar, no sólo el habla de la calle, sino también la gente que me rodea. Me resulta interesante ver cómo los  americanos intentan comunicarse y fracasan. Aunque hablamos en inglés, no es el mismo del que se habla en Inglaterra, aquí en Estados Unidos la gente común se atasca en sus frases, las dejan en el aire para que el otro complete su idea. Creo que eso le pasa a mi poesía…

— Muchos de tus poemas son de largo aliento, ¿crees que había momentos en que perdías el hilo conductor?

— Mira, en un principio escribía a mano, te hablo de los años 50 y 60; después empecé a escribir versos extensos  tipo Whitman y perdía el control de lo que escribía en ese momento, pues saltaba de un tema u otro sin pensar. Por eso creí que utilizar la máquina de escribir era una buena idea para parar ese asunto, pero hoy día ya no existen las cintas de máquina de escribir, y he vuelto a escribir a mano…

— Es un proceso complejo ese de perderte dentro del mismo poema al momento de escribirlo. O, ¿crees en el juego de John Cage de decir mucho sin decirlo simplemente?

— Ese proceso de creación, o mejor dicho, de experimentación creadora, me gusta. Crear sin tener la menor idea de cuál va a ser el resultado final. Cuando estoy escribiendo poesía estoy tratando de decir algo, pero después de darme cuenta de que nada tengo que decir. Lo que me gusta de la música es su capacidad de ser convincente, de llevar hasta el final con éxito un argumento, aunque los términos de este argumento queden como cantidades desconocidas. Lo que queda es la estructura, la arquitectura del argumento, escena o historia. Me gustaría mucho lograr esto en pintura.

Autorretrato en espejo convexo es un libro en extremo importante para la poesía en lengua inglesa de la segunda mitad del siglo XX. ¿Cómo fue el proceso de creación de este libro?

— El periódico de The New York Times publicó una reseña sobre   Parmigianino – Franceso Mazzola (1503-1540), acompañada de  su autorretrato que ejecutó observando su imagen reflejada en un espejo convexo. El cuadro fue pintado en 1924 y se encuentra en el Kunsthistorisches Museum de Viena. La imagen fue para mí muy impactante, y desde ese instante quise escribir un texto sobre él. En el momento no supe si sería un ensayo, un poema… Años después lo vi en una exposición en Viena. Es un cuadro de pequeño formato, ¿lo conoces, verdad? De regreso a Nueva York me pese a escribir un poema sobre el cuadro. Hice muchas versiones, borradores, correcciones… Como hemos conversado, sabes que cuando comienzo a escribir todo fluye, pero este libro fue diferente, pues está escrito a la manera clásica de la poesía norteamericana. Tengo que decirte dos cosas: no es mi libro favorito, y lo escribí  fuera de mi estilo de hacer poesía. Con frecuencia cambio de opinión respecto a mi poesía;  no creo, por ejemplo, que tenga mucho que ver con la pintura, aunque en anteriores declaraciones de este tipo he dicho que la tenía. Preferiría no pensar que tengo en la cabeza algún objeto concreto, ya que en tal caso podría verme obligado a programarme a mí mismo.

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