Políticas del prejuicio racial - Isidro H. Cisneros | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 20 de Marzo, 2017
Políticas del prejuicio racial | La Crónica de Hoy

Políticas del prejuicio racial

Isidro H. Cisneros

Mientras se cumple un aniversario más del “Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial”, proclamado por la ONU hace cinco décadas, el racismo continúa tan presente como entonces. Las estrategias de seguridad nacional adoptadas por distintos países recuerdan un aspecto no resuelto del sistema democrático, que es la discriminación. El uso de perfiles raciales y étnicos, así como el recurso por parte de las fuerzas de seguridad y control fronterizo a criterios basados en la raza, color de piel, ascendencia, religión, origen étnico o nacional como motivo para someter a las personas a registros detallados, verificaciones de identidad e investigaciones, o para determinar si realizan actividades delictivas, constituyen características de las actuales políticas migratorias.

El migrante es percibido como un peligro latente para la comunidad y la seguridad nacional, por lo que su persecución no conoce límites, ni reglas. Es considerado un advenedizo al que hay que mantener alejado a través de leyes, reglamentos o políticas excluyentes diseñadas desde los poderes públicos. La democracia se presenta como el orden político adecuado para garantizar los derechos fundamentales de las personas, sin embargo, en su seno aún existen prácticas de exclusión social que se sustentan en estereotipos y prejuicios colectivos.

Se observa un resurgimiento del racismo en nombre de la seguridad fronteriza. Los prejuicios que lo acompañan atribuyen a las características físicas y culturales de las personas, una relevancia social que es también política. El racismo produce estigmas que categorizan e inferiorizan a personas y grupos a partir de atributos considerados naturales y prototípicos. Produce una identidad colectiva sustentada en el descrédito de quienes integran algunas categorías sociales, así como en sus supuestos defectos, fallas o desventajas. Además, se fundamenta en una relación de desigualdad entre alguien que es socialmente fuerte por sus recursos de poder y otro que es débil en la esfera pública, considerado un ciudadano de segunda.

El pensamiento racial adquirió una dimensión doctrinal en el siglo XIX a través de pensadores como Joseph Arthur de Gobineau y Houston Stewart Chamberlain, quienes desarrollaron teorías sobre la superioridad racial. En el siglo XX adoptó una perspectiva práctica con el exterminio de los judíos en Europa bajo la dominación nazi. Aun así, en pleno siglo XXI y en diferentes latitudes surge nuevamente justificándose con argumentos de pureza social y seguridad nacional. La pertenencia comunitaria parece triunfar sobre los grandes ideales universalistas y los criterios democráticos retroceden ante los nacionalismos más regresivos. El racismo considera que las características biológicas de los grupos humanos y sus rasgos fisonómicos expresan cualidades espirituales o culturales de las personas que determinan sus derechos.

A lo largo de su historia la especie humana se ha convertido, desde el punto de vista biológico, en un grupo que presenta múltiples biotipos o variedades perfectamente distinguibles a simple vista. Los humanos no somos los únicos seres que presentamos tal diversidad; sin embargo, sólo nosotros la hemos utilizado para establecer categorías sociales y políticas de superioridad e inferioridad, así como de inclusión y exclusión. La xenofobia que observamos contra los migrantes es una muestra del racismo de nuestro tiempo.

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@isidrohcisneros

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