Rendirse ante el terror, nunca - Fran Ruiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 23 de Marzo, 2017
Rendirse ante el terror, nunca | La Crónica de Hoy

Rendirse ante el terror, nunca

Fran Ruiz

El ataque terrorista de ayer en Londres confirma dos hechos muy preocupantes: el primero, que muchos islamistas radicalizados están dispuestos a matar a ciudadanos indefensos y desprevenidos, en la absurda creencia de que es un “acto de venganza” cometido en nombre del islam, y de que el “mártir” que lo consiga será premiado con un pase directo al paraíso; y el segundo hecho es que ya no es necesaria la compleja tarea de comprar armas en el mercado negro o contactar con un experto en explosivos, ya que basta con tener un coche para convertirlo en una máquina asesina.

La consecuencia de todo esto es que cualquier fanático cargado de odio puede pisar el acelerador en cualquier parte del mundo y cometer un ataque mortal, como el que vimos ayer en Londres, o los que hemos visto en Jerusalén, en Berlín o en Niza. Ya no hace falta, pues, pertenecer a un comando de Al Qaeda o a una cédula yihadista del Estado Islámico. En nombre de estas organizaciones terroristas o en nombre de una falsa concepción del Islam, cualquiera puede convertirse en un “lobo solitario”.

Da escalofríos pensar qué habría ocurrido si el atentado de Londres hubiese ocurrido en Holanda en vísperas de las elecciones del domingo. No es extraño imaginar una victoria del ultraderechista y xenófobo Geert Wilders, el mismo que planeaba tomar el poder para declarar la guerra a los musulmanes, siguiendo el ejemplo de Donald Trump en EU.

Sin embargo, esta no es la reacción que los demócratas debemos tener. Declarar la guerra a los musulmanes es precisamente lo que quieren los yihadistas para entrar en una espiral de atentado-represión-atentado, que desemboque finalmente en ese temido choque de civilizaciones.

Al contrario, hay que combatir sin descanso el yihadismo, pero no convirtiendo en criminales o potenciales terroristas a los musulmanes. La estrategia debería ser integrar a los inmigrantes aún con mayor ahínco, recurriendo a la mejor arma que tenemos: la unidad de los demócratas, la libertad y por supuesto la seguridad. Y Londres, que hoy volverá a brillar con luz propia, es precisamente el mejor ejemplo que tenemos de ese poder y de esa tolerancia que la han convertido en una de las ciudades más prósperas, seguras y cosmopolitas del mundo, y cuyo alcalde, porque así quisieron sus ciudadanos, es un musulmán.

fransink@outlook.com

 

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