Holanda: lección política - José Fernández Santillán | La Crónica de Hoy
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Holanda: lección política

José Fernández Santillán

Después de la victoria del Brexit en Gran Bretaña el  23 de junio del 2016, y del triunfo de Donald Trump en Estados Unidos el 8 de noviembre del mismo año, se comenzó a hablar de un efecto dominó a nivel mundial de los partidos populistas de ultraderecha.

La siguiente cita en el calendario electoral estaba marcada en Holanda el pasado miércoles 15 de marzo. El hombre que atrajo la atención fue Geert Wilders, dirigente del Partido por la Libertad (PVV). De hecho, Wilders había actuado durante años en política desde la derecha moderada, pero vio la oportunidad de correrse más a la derecha aprovechando el momentum.

El caso es que Holanda resultó un freno para el populismo de ultraderecha. El Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVP) del primer ministro Mark Rutte logró alzarse con la victoria al obtener 33 de los 150 escaños que componen el Parlamento holandés. Wilders obtuvo 20 asientos; no le alcanzó para desbancar a Rutte, quien al anunciar su triunfo afirmó: “hemos derrotado al populismo equivocado”. Un mensaje no sólo para sus conciudadanos, sino para el mundo entero: Trump y sus seguidores no son invencibles.

Las elecciones holandesas dejan varios datos y lecciones interesantes. Aparte de lo dicho, está la estrepitosa caída del Partido Laborista (PvdA). Era el partido más grande de la izquierda de ese país; tenía 38 escaños, ahora tendrá sólo nueve. El dirigente de esta organización, Lodewijk Asscher, reconoció que es el mayor fracaso en la historia de ese instituto político.

Otro punto digno de resaltar es el crecimiento del Partido de Izquierda Verde (GroenLinks). Tenía cuatro asientos y ahora contará con 14; vale decir, triplicó su posición en el parlamento. Todo un éxito electoral, sobre todo si se toma en cuenta que en estos tiempos, lo común es que los partidos de izquierda vayan a la baja. Pero no ha sido así en el caso de este peculiar partido: los verdes holandeses supieron capitalizar la debacle de los laboristas pero, aparte, sacaron provecho del liderazgo de Jesse Klaver, el joven dirigente (30 años) que tomó las riendas de esa organización el 12 de mayo de 2015.

En Holanda ha surgido una izquierda joven que está enseñando al mundo cómo enfrentar al populismo de extrema derecha. Klaver representa todo lo opuesto al populismo de Wilders: tiene un natural entusiasmo juvenil, un discurso a favor de los refugiados, los inmigrantes y la Unión Europea. Se ha dicho que “las elecciones parlamentarias de Holanda han dejado un curioso contraste de parecidos razonables. Si al ultraconservador y antimusulmán Geert Wilders lo comparan con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Jesse Klaver le buscan parecidos con el primer ministro de Canadá Justin Trudeau, o con el expresidente Barack Obama”. (BBC, 16 de marzo, 2016).

En vista de que las fronteras entre la política nacional y la política internacional se están borrando, Klaver puede convertirse rápidamente en un líder global. Así parece entenderlo al declarar que “detuvimos al populismo aquí en Holanda y son buenas noticias debido a las próximas elecciones en Francia y Alemania”. (Quartz, 19/3/2017).

La siguiente etapa electoral, en efecto, es Francia; la primera vuelta está programada para el 23 de abril. Si ninguno de los contendientes logra el 50 por ciento más uno de los votos, entonces habrá una segunda ronda en la que entrarán solamente los dos candidatos más votados. Recordemos que Marine Le Pen, entusiasmada por la victoria de Trump, exclamó: “hoy Estados Unidos, mañana Francia”.

Las encuestas ponen, en la primera vuelta, a la cabeza, a Marine, del Frente Nacional con 27 por ciento, seguida de Emmanuel Macron, del partido En Marcha, con 26 por ciento. Luego viene Francois Fillon de los republicanos, con 19 por ciento. Están empatados con 12 por ciento Benoit Hamon del Partido Socialista y Jean-Luc Mélenchon del Partido Francia Rebelde. Ahora bien, si Macron y Le Pen pasan a segunda vuelta, el resultado favorecería a Macron con 63 por ciento; dejaría atrás a Le Pen con 37 por ciento. Si, en cambio, se enfrentaran Fillon y Le Pen, el primero obtendría 56 por ciento y Marine 44 por ciento. (Financial Times, 22/3/2017).

Luego entonces, en la segunda vuelta, se formaría una coalición en defensa de la democracia que le cerraría el paso al populismo.

Es importante comentar el dato señalado por Klaver en el calendario electoral europeo: los comicios alemanes. Está en juego la continuidad de Angela Merkel al frente de ese país. De acuerdo con las encuestas más recientes, el Partido Socialdemócrata capitaneado por Martin Schulz (32 por ciento) acaba de rebasar en las preferencias al partido Demócrata Cristiano (31 por ciento) de la actual Canciller. Las elecciones serán el 24 de septiembre. (Martin Schult’s Social Democrats take lead in German election poll, wwwpolitico.eu 31/3/2017).

Generalmente, los partidos populistas de ultraderecha han engrosado sus filas gracias a la deserción de antiguos electores de izquierda y derecha. Pero esta tendencia, por alguna razón, no surtió efecto ni en Holanda ni en Alemania. Sería interesante conocer el antídoto contra un mal que parecía invencible.

Twitter: @jfsantillan

Mail: jfsantillan@itesm.mx

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