Educación sin… ¿Fronteras? - Ulises Lara López | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 24 de Marzo, 2017
Educación sin… ¿Fronteras? | La Crónica de Hoy

Educación sin… ¿Fronteras?

Ulises Lara López

El presidente de la República, Enrique Peña Nieto, firmó el pasado 21 de marzo el Decreto por el que se reforman diversas disposiciones de la Ley General de Educación. Para muchos de nosotros, un documento que sale a destiempo y cuya principal novedad es que se propone, entre otros objetivos, “asegurar la movilidad en todo el país de los alumnos que deseen seguir estudiando, desde el preescolar hasta la universidad”, agilizar la revalidación de los estudios que hayan realizado en el extranjero para que concluyan su formación académica y, palabras del Presidente, “consigan un buen trabajo”.

Llama la atención la urgencia de mandar la Iniciativa Preferente al Senado, y que en tan sólo 44 días, con 5 foros en los que participaron autoridades educativas, estatales, organizaciones comprometidas con la educación, universidades públicas y privadas, sindicatos, docentes, investigadores, organizaciones sociales y asociaciones de padres de familia, quienes desde diferentes ámbitos participaron, de nuevo en voz del Ejecutivo, en “favor de los estudiantes que vuelven al país, fue analizada, enriquecida y aprobada” por el Congreso de la Unión.

Ahora sí con cifras oficiales del Instituto Nacional de Migración, señala que durante 2016, es decir, en la administración del presidente Obama, entonces sin la amenaza de deportaciones masivas, fueron repatriados 220 mil connacionales, de los cuales 51% eran adultos que no habían terminado la educación básica; 35% no había completado la educación media superior, y 13% la superior. Evidencia suficiente para poner en marcha beneficios para hacer más sencillo el proceso de revalidación de estudios, eliminando trabas y barreras burocráticas como la apostilla, las traducciones oficiales y los antecedentes académicos, con lo que se pretende evitar la pérdida de tiempo, dinero y esfuerzos para los estudiantes y sus familias. Además, se prometió simplificar la revalidación de profesiones reguladas, como la carrera de Derecho; “mientras que las profesiones no reguladas podrán revalidarse de forma casi automática”.

Se facilitará el ingreso de los estudiantes al Sistema Educativo Nacional, bajo dos principios básicos: plena solidaridad y absoluta confianza, aun cuando carezcan de documentos académicos o de identidad.

Todo lo anterior suena interesante y hasta sorprendente, porque pareciera que los promoventes de la iniciativa no se han dado una vuelta por la Dirección General de Profesiones para ver la gran afluencia que tienen de trámites con gente de todo el país, haciendo citas desde mínimo tres meses, por lo menos, para obtener certificación profesional. Lo mismo pasa con el relanzamiento de la Reforma Integral de la Educación Media Superior (RIEMS), que recupera el Marco Curricular Común, pero sigue siendo imposible la movilidad entre los subsistemas de bachillerato de todo el país. Como dicen, la Subsecretaría de Educación Media Superior es un gran archipiélago, desafortunadamente no se puede transitar entre las islas. Pero la reforma no lo contempla.

En ese sentido, la SEP debería fortalecer a la Dirección General de Acreditación, Incorporación y Revalidación, a fin de garantizar la calidad de la educación que impartan los particulares y, con los propósitos para realizar la planeación y programación globales del sistema educativo nacional, resulta necesario facultar a esa dependencia para homologar los criterios y requisitos para el otorgamiento del Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE) en todo el país. Sólo un botón de muestra: la Secretaría de Educación de la Ciudad de México (SEDU) se cobra por solicitud del RVOE en educación superior $61,758.00; en media superior o equivalente y de formación para el trabajo $33,349.00, mientras que el trámite federal puede efectuarse en cualquier institución bancaria por $1007.00.

Dicho lo anterior, ¿se estará atendiendo la expectativa de conseguir un buen trabajo al concluir el nivel básico, medio superior o superior con el Nuevo Modelo Educativo? No, yo tampoco lo creo y me preocupa que sea una percepción que cada vez es más una convicción, no tiene el Presidente y su equipo una idea clara de qué hacer con el retorno de cientos de miles de migrantes a nuestro país, ni con el futuro de los niños, jóvenes y adultos inscritos en el sistema de educación nacional, al menos así lo muestran esas palabras fuertes con débiles acciones. EPN enfatizó: “Desde aquí, desde Palacio Nacional, quiero reiterarles a nuestros connacionales en Estados Unidos, que no están solos. Seguiremos utilizando todos los recursos legales, institucionales y diplomáticos a nuestro alcance, para que se respeten sus derechos humanos y su dignidad; y para continuar construyendo aquí, en su tierra, más oportunidades de superación”. Se puede imaginar, amigo lector, tanta incongruencia o, como dijera Monsiváis: es una forma de documentar nuestro optimismo.

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