Hay datos, calle por calle, para negocios en CDMX: Chertorivski | La Crónica de Hoy
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Hay datos, calle por calle, para negocios en CDMX: Chertorivski

Salomón Chertorivski. Titular de la Secretaría de Desarrollo Económico de la CDMX. Asegura que esta herramienta, basada en modelos de Chile, Estados Unidos, Canadá, España y Francia, permite a inversionistas emprender negocios prósperos; también servirá para planear de mejor forma políticas gubernamentales

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La capital del país cuenta con la herramienta web de información de negocios más avanzada en el mundo, afirma sin dudarlo Salomón Chertorivski, responsable de impulsar el desarrollo económico local en la Ciudad de México: “hoy por hoy, no conozco algo mejor de lo que estamos poniendo a disposición  de la habitantes de la ciudad”.

El secretario de Desarrollo Económico de la capital, en entrevista con Crónica, desmenuza los contenidos y trasfondo de la plataforma de internet denominada Oficina Virtual de Información Económica (OVIE), lanzada apenas el viernes pasado.

La OVIE contiene desde información que aclara al pequeño comerciante dónde le conviene más abrir la pizzería en la que va a invertir (y arriesgar) el patrimonio familiar, hasta datos para inversión a gran escala en la que requiere saber dónde hay grandes terrenos e infraestructura tecnológica especializada.

La OVIE también muestra qué tantos clientes potenciales hay en el lugar, qué competencia se tendrá y qué acceso cercano habrá, por ejemplo, a la materia prima.

“Si alguien quiere abrir un negocio, si le gusta una zona, puede ver si hay tintorerías y cuántas hay; cuántas carnicerías, si hay pizzerías. Puede comparar entre colonias, entre la Agrícola Oriental y Aviación Civil, por ejemplo, y comparar y tomar las decisiones correctas”, señala el secretario de Desarrollo Económico.

La convicción de Chertorivski de que ninguna otra urbe tiene un portal económico equiparable, se basa en que este portal de internet tiene una concepción radical: brinda acceso a 50 millones de datos que caracterizan la economía citadina, cuadra por cuadra, y además está pensada para equilibrar las oportunidades de éxito entre grandes inversionistas y pequeños emprendedores de escala familiar.

La información, a unos clicks de distancia, tuvo un costo global de 2 millones de pesos que se usaron para fortalecer la infraestructura informática del Gobierno de la Ciudad con servidores computacionales. El resto es trabajo de INEGI y de la Secretaría de Desarrollo Económico de la Ciudad de México, horas hombres preparando información para“uno de los productos más rentables como inversión”.

—¿Cómo empezó el OVIE?

—El inicio fue arduo: nos sorprendió mucho la falta de información económica que existía en la ciudad. Creo que no se había pensado en su dimensión económica, históricamente había sido un apéndice de la Federación en esta materia, en otras había empezado a encontrar su propio rumbo, sobre todo a partir de 1997.

—¿Hubo revisión de proyectos de otros países?

—En efecto, está basada en modelos que encontramos en otras ciudades, el que más nos impactó fue el de la ciudad de Pittsburgh, pero revisamos modelos como el de Santiago de Chile, también los canadienses o de algunas como Portland o ahora Chicago que ha avanzado mucho. Madrid y París tienen buenas bases de datos.

—En la OVIE se hace énfasis en que se brinda información sin terminología economicista que la haga inentendible…

—En materia económica, la información es una herramienta en sí misma, entre más y mejor información se tenga, mejores decisiones podrá tener un comprador, un inversionista de todo tamaño, desde el más grande hasta el más pequeñito. Pero cuando abres toda la información, así, nada más (el famoso Open Data) la explotación de la misma no es sencilla, no es factible para el usuario común y corriente. De allí que normalmente la mejor información la tienen los inversionistas más grandes. Pero el inversionista chiquito no tiene esta posibilidad. Ve bases de datos, y ¿cómo cruzas datos? ¿Cómo logras una respuesta para tus dudas? Si les resuelves esto, lo que equilibras es que el pequeñito pueda competir con los más grandes. La OVIE equilibra las posibilidades de competir.

—Cuándo fuiste asignado como su titular, ¿cómo encontraste las capacidades de la Secretaría de Desarrollo Económico para hacer estas tareas?

—La realidad es que hace cuatro años no había: ¡No había secretaría! (se ríe). Un colega me hacía el chiste de que ésta era la secretaría que se dedicaba a hacer la rosca de reyes. Hemos ido avanzando, tenemos mayores capacidades y con esta herramienta lo podemos ver.

-—-¿Dar respuesta a todos sería una de las vocaciones de la Secretaría de Desarrollo Económico?

—Sí, es eso: es cualquiera que quiera invertir en esta ciudad, chiquito o grandote, tiene que tener la posibilidad de que esta dependencia le brinde la mejor información para concretar su inversión. Esto va desde la pizzería hasta a las tiendas de gran formato que han llegado: el Home Depot o las tiendas Decathlón, las tiendas deportivas masivas en Europa y que necesitaban espacios con uso comercial de una hectárea mínimo. Ya les podemos ayudar a encontrarlos eso o los terrenos con uso industrial para quienes van a instalar centros de soporte informático que quieren zonas donde haya cableado de fibra óptica.

—¿Qué debe venir para la OVIE?

—Tiene que crecer.Me atrevería a decir que estamos hablando de trillones de datos que se debieron manejar, unificar, hacer los códigos correctos. Empezamos con una oficina física, a la que llegaron 2 mil empresas pequeñas y grandes a las que se les ha ayudado; pero esta nueva etapa, que es poder tenerla en línea, lo que va a permitir es masificar, que las más de 430 mil pequeñas unidades de negocios puedan tomar decisiones mejor informadas.

Tenemos también herramientas que ayudan al gobierno; por ejemplo, si hay un plantón de maestros en la Plaza de la República, bien vale que el gobierno sepa cuántos negocios hay allí y cuántos trabajadores. En construcciones de Metrobús o como la el deprimido de Mixcoac, a cuántos negocios se va a afectar.

—¿Entonces la OVIE tiene la potencialidad de convertirse en algo que vaya más allá del renglón estrictamente económico?

—Se tendría que constituir en una fuente para la planeación y la implementación de políticas específicas: tienes en la OVIE habitantes, trabajadores, remuneraciones, tienes todo y le puedes cargar más.

—Para el ciudadano común, ¿cómo debe leer en los mapas y la información en la OVIE?

—Por un lado las capas de información que ya se tienen, con catastro, desarrollo urbano y uso de suelo, todo esto es información de fuentes oficiales, pero abrimos un segundo campo en la Oficina Virtual que es del tipo Wikipedia, que permite que el propio ciudadano agregue información: un camino es para información de compra y venta de inmuebles, apartamentos, locales comerciales, en fin. También aspiramos a que pueda jalar a portales comerciales.

La segunda es oferta de empleo: quien esté buscando contratar a alguien, podrá subir sus ofertas de empleo y quien esté buscando trabajo podrá verlas.

El sueño y la aspiración es que sea incluso más que accesible: todavía no tenemos información artificial en esto, pero para responder a la pregunta de dónde abrir una pizzería, dónde hay empleo, los algoritmos podrían eventualmente decir, por ejemplo, “en esta área de Álamos no hay ninguna, hay un poder adquisitivo de tal nivel, y hay gente en su mayor parte de tal edad, susceptible a consumir pizza”.

—Si haces la información pública, habrá muchos ojos sobre ella y cuando haya una información equivocada, te lo evidenciarán más pronto...

—La información pública lleva al escrutinio y ésa es nuestra aspiración. Normalmente la primeras búsquedas son hasta morbosas, ¿cuánto ganan los funcionarios? ¿Qué vehículos traen asignados?, pero poco a poco va pasando al cuestionamiento más de fondo: ¿por qué se toma la decisión de construir un hospital en esta colonia y no en ésta? Pues en la OVIE vas a poder ver el número de habitantes en un radio de 500 metros, de un kilómetro, o de cinco, dónde está el hospital más cercano. Puede plantearse si debemos tener o no más gasolineras en la Ciudad de México, cuántas tenemos. Si alguien no quiere una gasolinera en su cuadra, puede ver dónde está la más cercana y los tiempos de desplazamiento.

Hacer que esta información sea de acceso de todos, que todos la evalúen y la tengan, nos iguala: gran parte de las decisiones de política económica se toma en un gabinete, sin explicación alguna. Tratar de leer un boletín del Banco de México, la explicación al incremento de la tasa de interés es una tarea imposible. Creo que todo esto, la transparencia, aplanar el piso, hacerlo común.

—Y la parte técnica, ¿las dependencias deberán tener registros y datos más fiables?

—Totalmente.

—INEGI fue el gran aliado y proveedor de datos de la OVIE…

—INEGI tiene información y en algunas capas es amigable, pero la Oficina Virtual de Información Económica logra aterrizarlo a la praxis y cuadra por cuadra. La base fundamental de la herramienta son las variables de INEGI, más de 190 variables económicas, sociales y demográficas, pero aplicadas al catastro de la ciudad. Eso es lo que lo hace único en el país y hoy por hoy puedo decir que no conozco algo mejor en el mundo de lo que estamos poniendo a disposición  de la ciudad.

En el caso particular del catastro, la Secretaría de Finanzas colaboró con nosotros de manera espectacular y es una información buenísima.

Salomón Chertorivski Woldenberg comenta, a pregunta expresa, que el proyecto también debe pensar a futuro en la Megalópolis, en datos interrelacionados de las entidades insertas en la concentración urbana del centro del país.

En cuanto a los ciudadanos, “los invito a meterse a la Oficina Virtual de Información Económica, creo que vale la pena introduciendo estas herramientas a la vida cotidiana, para muchos, en muchos sentidos, esto puede resultar de mucha utilidad. Y el descubrimiento de esta utilidad lo irá haciendo cada uno y cómo lo aprovecha”.

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