Cerebros de madres biológicas y adoptivas responden igual ante llanto del bebé: UdeG | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 27 de Marzo, 2017

Cerebros de madres biológicas y adoptivas responden igual ante llanto del bebé: UdeG

Estudio. Estos mecanismos ayudan a los procesos de apego y afecto al bebé, sentimientos que facilitan la supervivencia del niño, dicen los especialistas. La investigación de la Universidad de Guadalajara, que analizó tres zonas del cerebro, es una de las pioneras en este campo

Cerebros de madres biológicas y adoptivas responden igual ante llanto del bebé: UdeG | La Crónica de Hoy

A pesar de no ser madres biológicas, las madres adoptivas muestran actividad cerebral similar a las madres naturales frente al llanto de un bebé, mientras que las mujeres que no son mamás, ni biológicas ni adoptivas, no muestran actividad cerebral reactiva frente al mismo estímulo. Así lo documentó un estudio del Instituto de Neurociencias de la Universidad de Guadalajara (UdeG), que revisó la actividad eléctrica en tres zonas diferentes del cerebro, con especial interés en aquellas asociadas a la atención y acción.

En los últimos años se han realizado diferentes investigaciones en México y en el mundo sobre la manera como reacciona el cerebro de las madres antes el llanto de un bebé. En 2011 las Universidades de Óregon y Wyoming, Estados Unidos, midieron con electroencefalogramas cómo el cerebro de las madres deprimidas reaccionaba sólo con la mitad de intensidad ante el llanto de sus hijos, en comparación con las madres no deprimidas.

En 2012 el Instituto Nacional de Salud Infantil, de Estados Unidos, también documentó con electroencefalogramas que los cerebros de hombres generan mucho menos procesos de atención cuando escuchan el llanto de un bebé, en comparación con los cerebros femeninos.

El estudio de la Universidad de Guadalajara es uno de los pioneros en comparar la actividad cerebral de mujeres que son madres biológicas, adoptivas y aquellas que no son madres. Sus primeros resultados fueron presentados por el equipo encabezado por la doctora Marisela Hernández González en el último Congreso de la Sociedad Mexicana de Ciencias Fisiológicas, realizado en Campeche. Ellos indican que las madres adoptivas cuentan con mecanismos cerebrales que ayudan a los procesos de apego y afecto al bebé. Estos sentimientos facilitan la supervivencia del menor de edad.

“La maternidad es una conducta motivada multisensorial que depende de los estímulos sensoriales emitidos por el bebé. Mujeres que adoptan bebés (MA) responden a los estímulos infantiles de igual manera que una madre biológica (MB), ya que el procesamiento cortical es crítico para la adecuada modulación motivo-emocional de la madre”, indica el reporte de investigación firmado por Marisela Hernández González, Maraí Pérez Hernández, Rosa María Hidalgo y Miguel Ángel Guevara.

“En este trabajo se registró la actividad electroencefalográfica (EEG) de madres adoptivas, madres biológicas y no madres, en zonas frontales, parietales y temporales; durante la observación de videos a color sin sonido de un bebé en dos condiciones: llorando y sonriendo, además de un video neutro. Tanto las MB como MA reportaron similares valores de apego, así como una mayor activación y desagrado al llanto”, indica el equipo científico mexicano.

DIFERENCIAS EMOCIONALES. A pesar de las enormes similitudes en la actividad cerebral observada en madres biológicas y madres adoptivas, sí hay algunas diferencias que se pudieron medir entre estos dos tipos de maternidad, por ejemplo: las madres biológicas presentaron mayores indicadores de actividad asociada con experiencias placenteras y las madres adoptivas mostraron actividad más reactiva frente al llanto de los bebés. 

Para poder explicar cómo se detectó que las madres biológicas tenían indicadores más altos en algunas de las pruebas, es importante explicar un indicador que se llama Potencia Absoluta (PA).

Los elecroencefalogramas cuantitativos (EEGc) miden la potencia absoluta de diferentes oscilaciones separadas en frecuencias. Estas oscilaciones resultan de las interacciones entre los ensambles de diferentes zonas cerebrales, por ejemplo, subcórtico-córtico-subcorticales. La hipótesis es que los diferentes circuitos neuronales funcionan, cada uno, con determinada frecuencia, por ello es muy importante conocer sus potencias absolutas, ya que éstas facilitan o dificultan la sincronización de diferentes circuitos y la suma de los diversos ensambles generan la conducta.

En el estudio de la Universidad de Guadalajara se observó que las madres biológicas presentaron una mayor potencia absoluta en las bandas (delta y theta) asociadas a experiencias emocionales placenteras. Esto se documentó en relación con las áreas frontales y parietales de sus cerebros, en todas las condiciones.

“Este patrón de electroencefalogramas en madres biológicas y madres adoptivas podría reflejar la mayor atención y la emoción positiva causada por el video de sonrisa, mostrando que ambas son sensibles a este estímulo placentero”, indica el reporte presentado en el encuentro de fisiólogos de Campeche.

Mientras observaron el video de llanto, sólo las madres adoptivas presentaron una mayor potencia absoluta de las frecuencias rápidas en áreas temporales y parietales, indicando que ellas fueron más reactivas al video displacentero.

“Las no madres (NM) tuvieron una menor potencia absoluta de alfa1 en todas las cortezas, lo que podría asociarse con la activación general a consecuencia de su inexperiencia maternal. Estos resultados fundamentan los mecanismos neurales implicados en el procesamiento de los estímulos sensoriales que favorecen los lazos afectivo-emocionales durante la maternidad”, informó el equipo de Hernández González, Pérez Hernández, Hidalgo y Guevara.

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