Cómplices ante lo que pasa en Venezuela - Fran Ruiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 31 de Marzo, 2017
Cómplices ante lo que pasa en Venezuela | La Crónica de Hoy

Cómplices ante lo que pasa en Venezuela

Fran Ruiz

Si no se castiga al golpeador, éste seguirá golpeando, y lo hará con más saña si la víctima que lo acusa no recibe ayuda. Así de simple podríamos denunciar lo que está pasando en Venezuela y cuya cronología inmediata podríamos resumir así:

Planteamiento. La oposición venezolana, impotente para legislar contra el gobierno autoritario de Nicolás Maduro y abandonada a su suerte por el poder Judicial de su país y por las Fuerzas Armadas, pide ayuda exterior y encuentra, por fin, respuesta con la llegada de un nuevo líder de la OEA, Luis Almagro, que reprocha a los países de la región años de indiferencia ante una crisis gravísima.

Trama. Los países avergonzados en público por Almagro caen en la cuenta de que algo deben hacer y convocan una reunión en la OEA para obligar a Maduro a liberar a los presos políticos y convocar de urgencia elecciones; o de lo contrario, amenazarle con invocar la Carta Democrática y la suspensión de Venezuela, que pasaría a ser considerado un país paria.

Desenlace. La reunión del martes acabó en que no habrá ultimátum, y la misión venezolana, que no fue castigada, regresó victoriosa a Caraca, donde, lo primero que hizo el gobierno fue vengarse de los “soplones”, a los que ayer —mediante su sumiso Tribunal Supremo— despojó de inmunidad y de poder para legislar.

Se trata, como así lo definió el propio Almagro, de un autogolpe de Estado, ya que el chavismo lo asesta contra el último bastión de poder en manos de la oposición: la Asamblea Nacional. De esta manera, Venezuela se encamina hacia una dictadura por dos motivos: primero, porque así lo quiere el gobierno de Maduro; y segundo, porque así se lo permite el resto del continente.

“Aquello que hemos advertido lamentablemente se ha concretado”, sentenció ayer Almagro en una especie de reproche a los líderes de la región, que una vez más le perdonaron la vida a Maduro y a su gobierno, pese a que está literalmente llevando al país al abismo.

No hay excusa, se vea por donde se vea. Los venezolanos no sólo están siendo encerrados por pensar diferentes, sino que están siendo humillados, formando colas infames por algo de comida, hurgando en botes de basura, o mendigando medicinas; eso, si no logran morir de un balazo o una puñalada en las calles de la capital más violenta del planeta.

Mientras tanto, el mandatario y su coro de aplaudidores se gastan el dinero en defender a la patria de la inminente invasión imperialista, cuando en el fondo lo que están haciendo es consentir a los militares para que no se vuelvan un día en su contra.

Esta es, precisamente, la esperanza que les queda a algunos líderes de la oposición: Que los militares salgan de su sopor y obliguen “por las buenas” al gobierno a adelantar elecciones.

El peligro sería que una negativa de Maduro desembocase en un golpe de Estado, que bien podría ser para devolver el poder al pueblo mediante el voto, o bien para asumir ellos el poder y poner al país al borde de una guerra civil. En cualquier caso, la hipótesis de una intervención militar, aunque sea para restaurar la democracia, parece muy lejana, por lo que el último cartucho sería de nuevo la presión exterior.

Tampoco parece que haya, sin embargo, motivos para el optimismo, si tenemos en cuenta el miedo latinoamericano a intervenir en asuntos de otro país, si quien gobierna es la izquierda. Mientras arrastremos ese absurdo complejo de que el gamberro, si es de izquierda es un intocable, seguiremos asistiendo a la agonía de Venezuela, en manos de una pandilla de matones revolucionarios.

Seremos, así hay que decirlo, cómplices.

 

fransink@outlook.com

 

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