Un 40% de reos mexicanos en EU no solicita asistencia consular | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 31 de Marzo, 2017

Un 40% de reos mexicanos en EU no solicita asistencia consular

Un 40% de reos mexicanos en EU no solicita asistencia consular | La Crónica de Hoy
Los hispanos detenidos por temas migratorios agravan su situación por no hablar inglés y desconocer el sistema policiaco de EU. hace más vulnerable

[ Tercera y última ]

Luis Díaz Martínez estuvo 26 años en la prisión de Florida. Es el mexicano con más tiempo en el encierro por un delito no cometido, según el Registro Nacional de Exoneraciones de Estados Unidos, coordinado por académicos de la Universidad de Michigan.

“Las personas que no hablan inglés son más vulnerables. No entienden el actuar policíaco ni las investigaciones ni el sistema judicial de aquí. Un policía les puede decir: dime que lo hiciste y te puedes ir a casa, entonces bajo engaños confiesan crímenes que no han ejecutado”, dice en entrevista con Crónica Klara Stephens, investigadora del proyecto.

La situación se agrava cuando los acusados desestiman o ignoran la ayuda del gobierno de México… Según la Dirección de Protección a Mexicanos en el Exterior de la SRE, de los 39 mil connacionales en cárceles estatales de la Unión Americana, 15 mil no solicitaron una asistencia consular. Es decir, casi el 40 por ciento.

De ese total de reos, las representaciones consulares sólo atendieron 24 mil casos relacionados con delitos desde trata de personas, robo de identidad, tráfico de indocumentados y fraude, hasta tráfico de drogas, secuestro, migración ilegal, violaciones y otros delitos sexuales.

VIOLADOR DEL CAMINO. Hoy Luis Díaz debiera tener 79 años. Pese al intento de este diario por localizarlo, mediante la ayuda de organizaciones sociales y grupos académicos, no se logró antes del cierre de este trabajo.

Sin embargo, el Registro de Michigan compartió detalles de su historia…

Fue etiquetado como “el violador del camino del pájaro”, por el área de la ciudad de Coral Gables donde al menos 25 mujeres sufrieron abusos sexuales entre 1977 y 1979.

Cuatro días después de haber sido violada, una mujer —la primera víctima— creyó ver a su agresor en una gasolinera. Era él… Algunos rasgos físicos coincidían y también el color oscuro del auto donde fue sometida. Avisó a la policía.

Aunque en la fiscalía ella lo volvió a identificar en diversas imágenes, Luis no era tan alto ni tan corpulento como lo refería la descripción inicial. Tampoco hablaba inglés, característica señalada en el expediente. No se presentaron cargos.

En los meses siguientes se multiplicaron los casos y la policía se concentró de nuevo en Luis. Otra ofendida dijo reconocerlo en una serie fotográfica y el mexicano fue detenido en agosto de 1979. Tenía 41 años, era casado con tres hijos y trabajaba en la elaboración de frituras.

Más mujeres ofrecieron su testimonio en el mismo sentido. El hombre, coincidieron, se quedaba con artículos personales como credenciales y ropa interior. Nunca se encontraron evidencias en la casa ni en el auto de Luis, tampoco rastros de sangre o semen. Sólo con base en las identificaciones, el fiscal lo acusó de ser el responsable de al menos siete ataques y fue sentenciado a cadena perpetua.

Después de la condena, su equipo de defensa continuó la investigación. Dos de las acusadoras se retractaron en 1993, pero las autoridades se negaron a reabrir el caso y desecharon las solicitudes de libertad condicional.

En 2003, a petición de José Díaz —su hijo—, la recién creada Iniciativa de Inocencia en la Florida aceptó atraer el asunto. Con el respaldo de otras organizaciones, se promovió la aplicación de pruebas de ADN en los diversos kits de violación disponibles.

Los análisis se realizaron en un laboratorio privado de California y en Laboratorio de Delitos del Departamento de Policía de Miami.

En junio de 2005 se emitieron los resultados de ambos estudios: el perfil encontrado no coincidía con el de Luis Díaz, lo cual fue corroborado en una segunda ronda.

Era inocente, después de 26 años tras las rejas. El 3 de agosto de ese 2005 quedó libre, aunque el gobierno estadunidense tardó siete años en entregarle una compensación de 1.3 millones de dólares.

ENGAÑOS. “Pasa mucho que las víctimas blancas identifican a hispanos o negros como responsables de los delitos que sufrieron. También se dan las confesiones falsas, la ciencia mal aplicada y los fiscales o policías sin ética”, apunta la investigadora Stephens.

¿Es aplicar la justicia por el color de piel o el estatus migratorio?

—En un estudio reciente descubrimos, por ejemplo, que los blancos, negros e hispanos están usando drogas al mismo nivel, pero son muchos más los negros e hispanos encarcelados por ese uso.

¿Cuál es el mensaje de estas historias?, ¿qué dicen sobre el sistema de justicia estadunidense?

—Antes los jurados, jueces y fiscales no creían que había tantas condenas injustas, hoy ya no lo pueden negar.

En el Registro de Exonerados se encuentran los expedientes de 239 hispanos. Hay deficiencias en los datos relacionados con el origen o el lugar de nacimiento, pero según los investigadores la mayoría son mexicanos o hijos de padres mexicanos.

Los hispanos inscritos en la lista suman casi mil 700 años en prisión de manera injusta. En promedio, siete años.

REINSERCIÓN. De los últimos 500 mil repatriados a México, 27 mil tenían antecedentes penales en EU por un delito grave.

“Es la clasificación que nos dan las autoridades estadunidenses, pero tendríamos que conocer cada caso para saber si no se trata de acusaciones anómalas o falseadas”, dice Gabriela García, titular del Programa Somos Mexicanos del Instituto Nacional de Migración.

¿Un mexicano que ha cometido un ilícito grave allá debe ser necesariamente deportado a nuestro país?

“Depende del delito —refiere Mario Flores, quien estudió para abogado durante sus 20 años en reclusión por un homicidio en el cual no participó—. Si alguien acuchilló a un güero para robarle su cartera deberá cumplir una pena de entre 6 y 30 años en prisión y ya después lo deportarán”.

Para Eunice Rendón, experta en migración y ex titular del Instituto de los Mexicanos en el Exterior, el seguimiento a deportados con un historial delictivo es aún tema pendiente: “El gobierno mexicano los recibe, los manda a su casa, pero ya no hay seguimiento más allá de eso, falta afinar los mecanismos de reinserción social”…

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