¿En qué lado de la historia quieres estar? - Marcel Sanromà | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 04 de Abril, 2017
¿En qué lado de la historia quieres estar? | La Crónica de Hoy

¿En qué lado de la historia quieres estar?

Marcel Sanromà

El domingo en la noche, Jasper y Ronnie regresaban de una fiesta en Arnheim, Holanda, agarrados de la mano, cuando un grupo de más de media docena de adolescentes les insultó, llamándoles “homos”, “sucios” y demás lindezas. Como trataron de sobrellevar la situación ignorándolos, uno de ellos sacó una cizalla y le partió cinco dientes a Ronnie.

La agresión homófoba ha despertado una ola de solidaridad en la sociedad y la política neerlandesa, pero demuestra que el cambio todavía no está completo. Que en pleno 2017, la homosexualidad todavía no está plenamente aceptada ni siquiera en los países más progresistas del mundo.

Sin embargo, el avance de los derechos del colectivo LGBTI es lento, pero inexorable. La legalización del matrimonio homosexual es un goteo de estados y regiones año con año, y se puede considerar una tendencia desde que Estados Unidos lo legalizó en todo su territorio hace dos años.

El avance es tal que incluso la pasada semana vimos al primer ministro de Luxemburgo, Xavier Bettel, acompañado de su marido, Gauthier Destenay, en la recepción que el Vaticano hizo con diversos líderes europeos para celebrar el 60 aniversario del Tratado de Roma. No sólo eso, sino que la Santa Sede dio a Destenay el mismo trato de cónyuge que dio a esposas de otros mandatarios o esposos de mandatarias.

Contrasta con esta imagen el autobús que la organización ultra Hazte Oír sacó el pasado mes de febrero a las calles de diversas ciudades de España, con un mensaje claramente transfóbico dirigido directamente contra los niños. Un autobús que las autoridades españolas encontraron sospechoso de delito, y que la organización ultra llevó hace un par de semanas a las calles de Nueva York, donde fue recibido con poco amor.

Distintos sectores de la sociedad, al menos en España, argumentaron que la batalla legal era la forma incorrecta de luchar contra los fanáticos de Hazte Oír, porque el ruido mediático da más publicidad a la organización.

Denunciar lo que está mal siempre brinda atención al denunciado, y el efecto Streisand es una realidad, que, efectivamente, propulsó la atención sobre la organización extremista católica. Sin embargo, la denuncia es siempre una herramienta de lucha necesaria, porque con la publicidad llega también el señalamiento y el foco mediático también obliga a esta clase de entidades a ofrecer unas explicaciones que habitualmente no son más que una risible expresión de intolerancia e ignorancia.

Uno tiene siempre la obligación de luchar por defender aquello en lo que cree, y callar nunca es una opción. La persecución y la denuncia son siempre una muestra de que cada vez más gente entiende que todos somos iguales independientemente de nuestra etnia, identidad de género, identidad sexual o de si le vamos al Barça o al Madrid.

Por eso todo el mundo debe elegir en qué imágenes quiere aparecer. Si de verdad merece la pena que dentro de medio siglo su cara aparezca en una fotografía como aquéllas que, en 1961, mostraban a gente manifestándose contra la “mezcla de razas” frente a la Universidad de Georgia.

 

marcelsanroma@gmail.com

 

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