El PRD en caída libre - Wilfrido Perea Curiel | La Crónica de Hoy
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El PRD en caída libre

Wilfrido Perea Curiel

Recientemente el senador Miguel Barbosa hizo pública su renuncia al PRD; por lo visto, la severa crisis por la que atraviesa este partido dista mucho de haber tocado fondo, aún hay espectáculo para rato. De tan complicada coyuntura no va a salir tan fácil el perredismo, a pesar de las millonarias erogaciones de Alejandra Barrales en consultorías para mejorar la imagen del sol azteca. Si bien este instituto no está en peligro de extinción, definitivamente padece una descomposición que lo ubica en la ruta de dejar de ser lo que hasta hace poco fue: un actor protagónico.   

Con la fractura del PRD en el Senado está claro que pierde capacidad de negociación con el PRI y el PAN.  Se ha desdibujado su carta de presentación como principal fuerza política de las izquierdas, misma que en su momento le valió para suscribir el Pacto por México.  

La desbandada de 12 de los 19 senadores que hasta la semana anterior tenía el PRD intensifica la crisis institucional que desde hace rato experimenta este partido. De cara a los temas que aún están pendientes en el Legislativo, tales como la Ley de Seguridad Interior, el nombramiento del nuevo fiscal anticorrupción o la designación del nuevo fiscal general de la República, el PRD se ha quedado con poco peso para incidir. Los senadores declarados seguidores de Morena han formado toda una bancada de facto y harán lo que esté a su alcance para dinamitar la agenda del actual periodo ordinario de sesiones.

Si esos 12 senadores tránsfugas del sol azteca se sumaran a los 7 senadores del Partido del Trabajo, AMLO contaría virtualmente con 19 escaños. Nada mal para la causa del tabasqueño.

De esta manera, el partido del sol azteca queda reducido a su mínima expresión y con remotas posibilidades de alcanzar una posición competitiva por la silla presidencial en los comicios del 2018. No se puede descartar que pronto mutarán algunas de las expresiones territoriales y clientelares perredistas para sumarse al proyecto de Morena, si no es que ya va avanzado tal proceso. Previsiblemente crecerá el tamaño del boquete en el casco del buque negro y amarillo.

El PRD está en una turbulencia de tal magnitud que, al parecer, el único escenario redituable que le queda es jugar a erigirse en comparsa de otro partido político más fuerte; instalado en la chiquillería del sistema de partidos, especula dónde sus fichas pueden ser más valoradas, en el PAN, por ejemplo. La pretensión de aliarse con Acción Nacional resulta un despropósito para ciertas tribus y las ubica en la senda de la ruptura.

El paulatino fortalecimiento de AMLO es directamente proporcional al debilitamiento del perredismo. Por la izquierda, Morena es el centro de gravedad y seguirá absorbiendo trozos del sol azteca.

La elección presidencial venidera se avizora muy cerrada, instalados en el plano del pragmatismo puro, el siete u ocho por ciento que mantiene en sus alforjas le permitirían al perredismo cotizarse muy alto. Hay que recordar el valor político que alcanzó en 2006 y 2012 el partido de Elba Esther Gordillo, incluso con una votación inferior a la que aún tiene cautiva el sol azteca. El punto es que nadie puede garantizar ahora que el sol azteca llegue con esos números al 2018, ya que a diario pierde simpatizantes y estructura.

El valor real que tienen Los Chuchos para el PAN, e incluso para el PRI, es que garanticen que AMLO no se quedará con la gran parte de lo que todavía es el perredismo. Los Chuchos son una suerte de dique para que el tabasqueño no tome por asalto al PRD, aunque lo que no pueden impedir es su colonización.

pereawilfrido@me.com

 

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