Melania, la Primera Dama invisible - Concepción Badillo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 04 de Abril, 2017
Melania, la Primera Dama invisible | La Crónica de Hoy

Melania, la Primera Dama invisible

Concepción Badillo

Melania Trump, ha dicho el diario The Washington Post, es una Primera Dama invisible. Y es que el hecho de que la esposa del Presidente esté ausente de Washington y de la vista pública, es algo que no se había visto en los tiempos modernos y a lo que los estadunidenses no estaban acostumbrados. De ahí que han surgido todo tipo de especulaciones sobre su felicidad, su estado mental y hasta el estado de su vida conyugal al lado del poderoso inquilino de la Casa Blanca, a donde ella todavía no se ha mudado.
Así, mientras el mandatario y su administración intentan a diario controlar las críticas negativas a sus primeros 75 días en Washington, la ex modelo eslovena de 46 años, quien por cierto cuenta con un nivel de popularidad de 52 por ciento, que ya quisiera el marido, es hoy día tema nacional de conversación porque, se dice, odia el papel que no buscó y para el que nadie la eligió.
Esto, cuando ha surgido un movimiento que exige que si la Primera Dama desea continuar viviendo en Nueva York mientras su hijo Barron termina el año escolar, ella pague por sus escoltas y seguridad personal, la cual se estima, le está costando al gobierno alrededor de 200 mil dólares diarios en transporte, alojamiento y sueldos del Servicio Secreto.
Se dice que no es feliz, que no es la vida que soñaba y los relatos sobre el tema han invadido a la prensa y las redes sociales con lemas como “Liberen a Melania”, implicando que el marido la tiene como a una princesa moderna, encerrada en el piso más alto de la Torre Trump en Manhattan. Hasta los mismos paparazzos, aquellos dedicados a perseguir y retratar a los famosos, dicen que se han dado por vencidos en cuanto a encontrar a la esposa del Presidente.
El mismo Trump ha salido a defenderla afirmando que “las cosas que dicen de ella son injustas” y que el retiro social de su mujer no es nuevo, porque aun en sus años de gran éxito profesional prefería quedarse en casa y nunca iba a fiestas.
Melania sin embargo, sí ha aparecido en público con motivo de las visitas del primer ministro japonés, Shinzo Abe, y su esposa, Akie; y del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y Sara, su mujer. Actuó como anfitriona de la cena anual que se ofrece a los gobernadores; se espera que sea ella quien abra las puertas de la residencia oficial a miles de niños con motivo de la Pascua y hace unos días presidió un almuerzo conmemorativo del Día Internacional de la Mujer.
Coincidiendo con el anuncio de que contrató a un famoso decorador para lo que serán sus habitaciones privadas en la Casa Blanca, el semanario US Weekly aseguró que Melania y Donald Trump nunca duermen juntos, no pasan la noche en la misma recámara aun si están bajo el mismo techo, citando como fuente a una supuesta amiga, quien sin embargo ha admitido que no ha hablado con ella en años.
Melania, que guarda silencio e ignora todo rumor, es un misterio para el público, la prensa y el mundo político y social de esta capital. Nadie en realidad la conoce. Es la primera Primera Dama nacida en el extranjero en los últimos 191 años. La primera que habla cinco idiomas, pero también la primera que ha mostrado sin ropa en la portada de una revista, su figura perfecta de 1.80 metros de estatura y medidas de 88-60-88. Conoció a Trump en Nueva York cuando ella tenía 28 y él 52 y aún casado. Contrajeron matrimonio en 2005, mucho antes de que ella o alguien se imaginaran que él alguna vez incursionaría en política y mucho menos que llegaría a Presidente.
Pero aun suponiendo que la reservada Melania sea infeliz en su papel de esposa del mandatario, no sería la primera en serlo: Martha Washington decía sentirse prisionera; y Eleanor Roosevelt temió siempre por su independencia. La misma Michelle Obama con frecuencia habló de lo difícil que es para una familia sobrevivir en la Casa Blanca. Los apegados a la tradición están alarmados, quieren una Primera Dama del tipo de Jacqueline Kennedy o Nancy Reagan, que no importa que estuvieran siempre junto al marido. En este caso sólo el tiempo dará respuestas. Trump es un hombre impulsivo, quiere ser la única estrella en un “show” que hasta ahora es de un solo protagonista.

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