Mujica y Maduro. Dos referencias - René Arce | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 05 de Abril, 2017
Mujica y Maduro. Dos referencias | La Crónica de Hoy

Mujica y Maduro. Dos referencias

René Arce

La izquierda mexicana necesita reflexionar sobre dos ejercicios de gobierno que se han desarrollado en países hermanos de América Latina: Uruguay y Venezuela; ejercicio intelectual que puede ayudar a definir el tipo de gobierno que nuestro país necesita y también a los líderes que pueden conducir este tránsito.
Pepe Mujica, cuya trayectoria política va desde la guerrilla tupamara de los 70 y 80, encarcelado por más de quince años, torturado física y psicológicamente, finalmente concluyó en la lucha electoral y la consecución de reformas en materia económica, política, social y la ampliación de las libertades y derechos humanos.
El Pepe como le dicen cariñosamente en Uruguay, es un converso que pasó a luchar por el poder a través de la acción armada a la conquista de éste con la fuerza de los votos, de la destrucción de las instituciones de la burguesía a la reforma de las instituciones del Estado, de destruir al mercado capitalista a generar una sociedad con mercados sin monopolios; de una sociedad sin clases a una sociedad con clases con menos diferencias sociales, con mayores oportunidades para tener una vida con calidad humana, libertades civiles y políticas.
La tolerancia ha sido otra de sus grandes cualidades, de querer la desaparición de sus enemigos políticos y militares (incluso física), pasó a ser un intenso promotor de la convivencia y del acuerdo con los que ahora no llama enemigos, sino tan solo adversarios. Un aporte fundamental de Pepe Mujica a la práctica presidencialista, ha sido su enorme respeto al Parlamento y al Poder Judicial; es decir, al contrapeso de poderes republicanos, incluso lo distinguió su humildad y sencillez para ir al encuentro de sus críticos y a través del diálogo intentar convencerlos o al menos explicarles el fundamento de sus ideas y acciones. Su honestidad y probidad marcaron un hito en la conducta de lo que debe ser el mandatario de una nación; por ello ha merecido el reconocimiento internacional, incluso hay quienes lo mencionan como el Nelson Mandela de América Latina.
Nicolás Maduro es la otra cara de la moneda, heredó el poder del malogrado caudillo militarista Hugo Chávez, su más grande mérito es haber apoyado el golpe militar que encabezó éste, el cual fracasó pero le dio enorme popularidad. Años después, ante el descrédito de los dos principales partidos políticos de Venezuela por corruptos e ineficientes, Hugo Chávez y su movimiento por la Quinta República ganaría las elecciones presidenciales, en ello lo acompañó como uno de sus hombres más cercanos Nicolás Maduro, quien resultó diputado y Presidente del Congreso, cuando Hugo Chávez en su Segundo Mandato fue desahuciado, le heredó la Presidencia en su testamento.
La riqueza petrolera venezolana generó miles de millones de dólares que fueron utilizados en los mandatos de Chávez y Maduro para comprar voluntades, sobre todo de los más necesitados, lo que sirvió para ganarse la simpatía y los votos que le permitieron controlar todos los poderes y así poder modificar la Constitución a su gusto, la cual le otorgó plenos poderes de manera casi absoluta.
Pero como escribió Lord Acton, el poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente, eso sucedió en Venezuela, la nueva clase política se ha corrompido igual o peor que sus antecesores gobernantes (basta recordar a Carlos Andrés Pérez y a Jaime Lusinchi), pero lo más lamentable es que las Fuerzas Armadas fueron también presas de esta práctica, a quienes se les ha permitido no tan solo apropiarse de un enorme presupuesto militar, sino que también traficar en negocios de todo tipo como el de alimentos, divisas y drogas. Chávez y Maduro destruyeron la economía con expropiaciones de industrias, comercios y servicios poniendo al frente de éstos a inexpertos o corruptos. La inflación ronda actualmente en un 700 por ciento, a la crítica han respondido con represión, cárcel y crímenes. Se niegan a celebrar cualquier tipo de elección porque saben que cuentan con el repudio de más del 80 por ciento de la población. Ellos que se jactaban de la democracia popular y que pregonaban el plebiscito, el referéndum y la revocación del mandato anteriormente, hoy le tienen pavor al voto.
¿Cuál izquierda nos gustaría para México, la reformista de Pepe Mujica o la populista autoritaria de Chávez y Maduro?


Mail: renearcecirigo@gmail.com
Fb: René Arce
Web: renearce.com
Tw: @renearcemx

Imprimir

Comentarios