Corresponsabilidad ciudadana: indispensable para el nuevo Sistema Nacional Anticorrupción - Ma. del Rocío Pineda Gochi | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 05 de Abril, 2017
Corresponsabilidad ciudadana: indispensable para el nuevo Sistema Nacional Anticorrupción | La Crónica de Hoy

Corresponsabilidad ciudadana: indispensable para el nuevo Sistema Nacional Anticorrupción

Ma. del Rocío Pineda Gochi

El día de ayer se instaló el Comité Coordinador del Sistema Nacional Anticorrupción, con ello se inicia una nueva etapa en la vida institucional y política de nuestro país, porque se inicia de manera formal, la lucha y el desmantelamiento de uno de los problemas más complejos y con gran arraigo en México, que es el fenómeno multifactorial de la corrupción.
Es de reconocerse, que este nuevo sistema deriva de un importante esfuerzo de la sociedad mexicana en su conjunto, que permitió construir un andamiaje jurídico, que desde la constitución y sus leyes en materia de transparencia y acceso a la información pública, se convierte en una estrategia integral y una política de Estado, que combatirá por todos los frentes este grave flagelo.
Este Comité Coordinador está integrado por el Fiscal Anticorrupción, los titulares del Tribunal Federal de Justicia Administrativa, de la Secretaría de la Función Pública, del Consejo de la Judicatura Federal, de la Auditoría Superior de la Federación y del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales. Así como del Comité de Participación ciudadana, cuyas funciones son de establecer mecanismos de coordinación entre las instituciones integrantes del sistema; diseño y promoción de políticas públicas anticorrupción; mecanismos de información, bases y principios con las autoridades de fiscalización y control; y la aprobación y emisión de recomendaciones.
Aunque ha sido muy polémico y ha generado suspicacias que la instalación se realizó sin el Fiscal Anticorrupción —porque el Senado de la República aún delibera su nombramiento—, el hecho per se tiene una importante carga simbólica en el imaginario colectivo, de que en México ya existe una institución del gobierno que vigilará, perseguirá y castigará, cualquier acto u omisión que derive en corrupción.
Sin embargo, la legitimación y el enquistamiento de malas prácticas en la administración pública, en la iniciativa privada y en la sociedad en general, han dado origen a la “cultura de la ilegalidad”. En este escenario, las leyes quedan rebasas y cualquier Sistema Anticorrupción será insuficiente, en la medida de que la sociedad tome conciencia sobre los costos e implicaciones socioeconómicas que tiene la corrupción, y los grandes beneficios sociales que nuestro país tendría, si vivimos en la cultura de la legalidad, la transparencia y la rendición de cuentas.
Un gobierno más eficiente, mayores y mejores servicios públicos, empleos bien remunerados, construcción de infraestructura y obra pública de vanguardia, recursos para la investigación e innovación tecnológica, seguridad pública, acceso a las tecnologías de las comunicaciones e información, la dignidad de trabajar en una institución del Estado y de participar en política, y en general, la igualdad y el bienestar social de la población, serían una consecuencia de vivir bajo estos tres preceptos.
Aunque para muchos ciudadanos mexicanos esto parece una quimera o una utopía, sobran ejemplos de países en el mundo, que tienen los mejores índices de desarrollo humano y calidad de vida, porque viven en una cultura de respeto a las leyes y a las instituciones, y principalmente, porque son corresponsables y tienen una alta participación ciudadana.
Ante esta situación, el reto y la principal tarea que debería tener este Comité, es la de emprender un movimiento nacional que construya una agenda de participación y corresponsabilidad ciudadana en contra de la corrupción. En la medida que los ciudadanos comunes se involucren en los asuntos públicos, y se unan para exigir gobiernos abiertos, honestos y transparentes, podremos construir desde la base, la cultura de la legalidad, de la corresponsabilidad y de la participación, para finalmente erradicar la corrupción.

@RocioPinedaG

Imprimir

Comentarios