Carlos Villuendas se la pasó dormitando la mayor parte de la audiencia | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 07 de Abril, 2017

Carlos Villuendas se la pasó dormitando la mayor parte de la audiencia

Carlos Villuendas se la pasó dormitando la mayor parte de la audiencia | La Crónica de Hoy

“Los quiero mucho a todos”, dijo Carlos Villuendas Adame, acusado de conducir en estado de ebriedad lo que provocó la muerte de cuatro personas.

El joven de 33 años dormitó durante las siete horas que duró la audiencia. Su defensa argumentó que, de acuerdo con exámenes psicológicos que se le practicaron en el Reclusorio Norte, Carlos  mostraba sentimientos de dolor, temor y culpa.

Sin embargo, el imputado apenas puso atención a las pruebas que aportaba su abogado para librarlo de la prisión.

Tampoco atendió las acusaciones del Ministerio Público sobre su estado de ebriedad aquel 31 de marzo, día del accidente.

Los familiares de las víctimas apenas lo miraban. Él, desde su lugar, buscó el rostro de algunos, pero sin mucho éxito.

Villuendas estaba desencajado. Se tocaba la cabeza, cerraba los ojos, intentaba dormir y colocaba su rostro en la mesa. Estaba despierto por segundos y luego volvía a acomodarse en la silla.

En una ocasión volteó para atrás. El cuerpo de un elemento de seguridad le impidió encontrar lo que buscaba.

Su abogado, Eduardo Gómez, acusó que el uniformado intimidaba a Carlos; se le pidió dar un paso atrás. Villuendas se mostró indiferente al requerimiento de la jueza, Gloria Hernández Franco, y volvió a cerrar los ojos.

Carlos vestía sudadera y pantalón color beige y unos tenis blancos sin agujetas.  Pidió agua al menos dos veces. En una ocasión, incluso, solicitó que lo llevaran al sanitario, por lo que fue sacado de la sala frente a la mirada de todos.

Carlos dio pasos desganados entre gestos de dolor. Unos seis policías lo custodiaron a la puerta. En ese pasillo de unos cinco metros, el joven no bajó la mirada. Mientras caminaba, observó a todos los asistentes.

Su ausencia fue de unos 10 minutos. La audiencia tuvo que suspenderse momentáneamente.

A su regreso, siguieron las pruebas. El Ministerio Público enlistó los hechos que podrían acreditar que Carlos conducía en estado de ebriedad. Los argumentos duraron casi cinco horas, por lo que la jueza decretó un receso de 60 minutos.

Una vez que la jueza lo vinculó a proceso, le dio opción a Carlos de decir algo frente a todos.

Sin pensarlo, Carlos tomó el micrófono. “Hola”, dijo el joven.

Su abogado, Eduardo Gómez le interrumpió.

“¿Puedo asesorarlo?” le dijo a la jueza. Hernández Franco asintió.

Gómez le comentó algo al oído. La escena duró unos 30 segundos.

“Ya me corrigieron un poquito”, dijo Carlos para después soltar una risilla. 

Y siguió: “No estoy en condiciones de declarar. Estoy muy susceptible. Los quiero mucho a todos”, expresó el joven intentando contener el llanto.

Durante los próximos dos meses, Carlos estará en prisión preventiva en el Reclusorio Norte.

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