El candidato y el presidente: Trump transformado - Carlos Matute González | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Sábado 15 de Abril, 2017
El candidato y el presidente: Trump transformado | La Crónica de Hoy

El candidato y el presidente: Trump transformado

Carlos Matute González

Hay que volver a escuchar las propuestas sobre Siria de Trump durante su campaña y los ataques a las políticas “agresivas y equivocadas” de Obama y la oposición al endurecimiento de la postura estadunidense sobre el particular y compararlas con el lanzamiento de misiles de crucero Tomahawk desde dos buques de guerra emplazados en el Mediterráneo contra la base aérea siria de Shairat y la condena por las armas químicas empleadas por el régimen de Bashar Al-Assad, así como las advertencias rusas e iraquíes para evitar la intervención norteamericana en la región. La conclusión es el que hay una transformación radical entre el candidato Trump y el presidente Trump.
Los intereses creados en el gobierno estadunidense y la dependencia innegable de la prosperidad económica de la salud del complejo industrial-militar, que justifica las múltiples guerras que nuestros vecinos del norte han emprendido en su historia, han modificado el sentido del discurso trumpiano, no así sus actitudes soberbias y prepotentes.
Algo similar ha ocurrido con las relaciones con la OTAN y la presencia norteamericana en el noroccidente del Pacífico (Japón, las dos Coreas y China). En los asuntos migratorios y la relación con México, el matiz lo han dado los fallidos intentos de endurecer la legislación y sus secretarios de Estado, que han reconocido la importancia de la colaboración y la imposibilidad de la construcción total del muro en su frontera sur.
Lo destacable es la transmutación de los candidatos cuando ganan la elección y asumen las responsabilidades propias del cargo. Las promesas de campaña desmedidas se convierten en fardos desde el principio del mandato. La opinión pública y los medios de comunicación no perdonan las disrupción entre el discurso que busca el voto ciudadano y las acciones de gobierno o representación.
Esta no es una historia exclusiva de Trump, ni siquiera contemporánea. Hay numerosos ejemplos en la historia. Porfirio Díaz rápidamente olvidó el lema de la “No reelección” como uno de los fundamentos del Plan de Tuxtepec que justificó la rebelión que lo llevó al poder. Disraeli y Churchill no dudaron en abandonar sus postulados ni cambiarse de partido cuando las responsabilidades del gobierno o sus ambiciones personales lo exigieron. ¿Cómo olvidar la constante mención a la expulsión de las tecnócratas de Los Pinos de Vicente Fox? Los ejemplos abundan.
Si bien el estilo trumpiano no va a cambiar, la gesticulación, el sarcasmo y la ocurrencia es lo suyo, la orientación del gobierno respecto a lo que sostuvo en su campaña ya está girando más rápidamente de lo esperado en su política militar y más lentamente de lo deseado en lo migratorio. Esto es normal, incluso previsible en el análisis político en el que los extremos ideológicos en las sociedades complejas y plurales tienden a moverse hacia el centro del espectro.
En ese sentido, si revisamos las campañas estatales en proceso y la postura de los precandidatos a la Presidencia en nuestro país, veremos un fenómeno similar. El que promete más gasto va a incumplir, el que asegura que no va a necesitar protección personal durante el ejercicio del gobierno tendrá guardaespaldas o quien ofrece duplicar la infraestructura pública existente en un plazo breve de 3 o 6 años simplemente miente. Hay un largo etcétera.
El candidato y el gobernante, aunque esta calidad se reúna en la misma persona a distinto tiempo, no actúan igual. El primero quiere ganar y el segundo es responsable de dirigir a una sociedad. De ahí la importancia de tomar en cuenta la trayectoria personal y los grupos que apoyan a quien busca obtener un puesto de elección popular para emitir un voto razonado. El giro de las ideas del candidato triunfador hacia el centro se produce desde la toma de posesión y, en algunos casos, antes de que se asuma el puesto. Lo que llama la atención en Trump es que los giros son de 180 grados y esto preocupa mucho.
En ese contexto conviene preguntarse: ¿Quién de los que están en campaña por el gobierno de los municipios, estados y Federación tiene un grado bajo de incertidumbre respecto a cómo va a actuar en el futuro? Ése es el dilema que enfrenta el elector cuando está en la casilla. Las actitudes veleidosas de Trump dan lecciones involuntarias. Aprendamos algo de ellas.


cmatutegonzalez@yahoo.com.mx

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