La captura de Javier Duarte - Wilfrido Perea Curiel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 18 de Abril, 2017
La captura de Javier Duarte | La Crónica de Hoy

La captura de Javier Duarte

Wilfrido Perea Curiel

Normalmente la llamada Semana Santa transcurre sin sobresalto alguno, las noticias se limitan a la crónica de la pasión de Iztapalapa o a las cifras negras de los accidentes carreteros por las vacaciones. No sucedió así en esta ocasión, tal pareciera que las madres de todas las bombas mediáticas fueron arrojadas al mismo tiempo. Del Domingo de Ramos, al Domingo de Resurrección, tuvieron lugar, entre otras muchas cosas, la aprehensión de Yarrington, la escalada del escándalo Pemex/Odebrecht, la liberación de Amado Yáñez, hasta la detención de Javier Duarte en territorio guatemalteco. La corrupción es el común denominador en cada uno de tales eventos y sigue irritando el ánimo de los mexicanos.

Quizá la captura del ex gobernador de Veracruz era una noticia que muchos esperaban. Duarte logró convertirse en todo un ícono de la corrupción, la impunidad y el cinismo, él llevó a otro nivel estas prácticas lamentablemente tan comunes entre los ex ejecutivos estatales. Al respecto, el Auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal, declaró en 2016 que el quebranto que tuvo lugar en el gobierno de Javier Duarte “es el más alto que ha habido, el más alto que hayamos podido determinar en la historia de la Auditoría”. El cálculo asciende a 35 mil millones de pesos de recursos cuyo uso no fue comprobado, todo un record.

Posteriormente a la referida aprehensión, se generó gran revuelo entre la clase política, en lo que fue un correteo por imponer la narrativa al suceso. La lógica fue sacar provecho del acontecimiento, aunque no siempre con mucha clase. La caza de Duarte incide en la coyuntura política actual y gravitará, en alguna medida, en los procesos electorales de 2017 y 2018. En apariencia pudiera tratarse de un tsunami, pero también el proceso podría desvirtuarse, alargarse y convertirse en otro anhelo frustrado de justicia, en cualquier escenario se desprenden consecuencias.

Como sucedió en la detención de Yarrington, hubo una avidez de las autoridades mexicanas involucradas para que se reconociera su papel en la captura y con ello colgarse la medalla. Se perfila un cierto patrón: la PGR se ufana prematuramente del caso y la dirigencia del PRI sale a ensalzar, a desmarcarse del reo de la semana y a exigir justicia hasta las últimas consecuencias. Parece inexplicable, pero al parecer Ochoa Reza realmente cree que la detonación de este tipo de mega escándalos puede ayudar electoralmente a su partido. A lo mejor de ese tamaño es la desesperación, dadas las recientes encuestas.

Por otra parte, López Obrador señaló en Twitter que Duarte era un “chivo expiatorio”, que se trata de una simulación de combate a la corrupción. Sin demora alguna distintos líderes del blanquiazul, tales como Roberto Gil, Josefina Vázquez Mota y, por supuesto, Miguel Ángel Yunes, cuestionaron al tabasqueño y le pidieron que aclare si es real la imputación que se le hace a su partido, Morena, de haber recibido dinero de parte de Javier Duarte en 2016. Esta controversia apenas comienza y Yunes Linares parece tenderle una trampa a AMLO.

Cobra fuerza la percepción de que se trató de una entrega pactada. Agudos analistas y reconocidos columnistas, así lo sugirieron ayer y lo soportaron con información sólida. A Javier Duarte se le habría permitido el fin de semana disfrutar de su familia, no habría escenas embarazosas para su familia y ante el cerco cada vez más cerrado, en realidad tendría ya pocas opciones. Es probable que el trabajo periodístico siga abonando en este sentido. El proceso de extradición previsiblemente será largo y permitirá que esta narrativa se vaya imponiendo por encima de la oficial. La ciudadanía con razón duda de las instituciones y cualquier titubeo, complicación o sospechosas fallas al debido proceso, podrían encender los ánimos. Apenas empieza la comedia y al parecer salpicará mucho lodo. Estos procesos afectan al sistema institucional en su conjunto y aunque en el PRI crean que obtendrán provecho de todo esto, es AMLO quien a la larga lo puede capitalizar mejor.

pereawilfrido@me.com

 

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