Bombardear Siria sin morir en el intento - Marcel Sanromà | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 20 de Abril, 2017
Bombardear Siria sin morir en el intento | La Crónica de Hoy

Bombardear Siria sin morir en el intento

Marcel Sanromà

El bombardeo que Donald Trump ordenó sobre una base aérea del régimen de Al Assad despertó hace diez días una auténtica tormenta mediática: Todo el mundo tuvo algo que decir. Desde los que dijeron que ya se venía la Tercera Guerra Mundial hasta los que aplaudieron el ataque, pasando por los que chillaron contra el maldito imperialismo yanqui.

El bombardeo pega un timonazo respecto al posicionamiento de Obama en un duro dilema: El silencio es cómplice con las barbaridades de Al Assad, mientras que la acción es inevitablemente favorable a los terroristas.

Esta encrucijada es, sin duda, fruto de la habilidad que tanto Al Assad como Putin han demostrado en los últimos cuatro años para jugar a dos bandos: Mientras el mandatario ruso abría una colaboración militar con la administración Obama para bombardear al Estado Islámico, Assad mataba a al menos 281 personas con gases en Guta.

La nueva administración republicana tiene, por tanto, parte de razón en denunciar la inacción de Obama, que con toda la buena fe del mundo, se mantuvo al margen en el ardor de la Primavera Árabe, para encontrarse luego en una situación de la que ya no podía salir vencedor.

Quizás si el demócrata hubiera hecho lo que ahora Trump, las cosas habrían sido distintas. En este punto, las cosas podrían ser distintas, porque la Casa Blanca tiene un remarcable aunque escaso margen de maniobra. Un margen que Trump usó por sorpresa e ignorando todos sus posicionamientos previos en los que se mostraba partidario de no intervenir.

Suponiendo que el monigote no decide cambiar de nuevo de opinión y retraerse, lo que se leería en Rusia como un signo de debilidad, el Pentágono puede alterar el escenario de la guerra. Eso sí, a costa de destruir el acercamiento con Moscú –un acercamiento que, y sería muy irónico, podría acabarle costando igualmente la presidencia a Trump si la investigación del FBI sigue adelante—.

El bombardeo sobre los aviones de Al Assad fue un aviso, un aviso de que Estados Unidos no quiere seguir tolerando quedar con cara de tonto viendo como Putin y el dictador sirio masacran a la población civil con escandalosa impunidad diplomática, gracias al derecho de veto que Rusia ejerce sin pestañear en la ONU (lo mismo que hace EU con Israel, dicho sea de paso).

Ahora, la pelota está en el tejado de Al Assad: En un momento en que Washington ya ha empezado a posicionarse por echarle del poder, puede decidir —con el Estado Islámico prácticamente acorralado en Al Raqqa— empezar a portarse bien para intentar maximizar sus posibilidades de agarrarse a la silla. Si por el contrario, confía plenamente en el respaldo de Putin y mantiene su campaña de bombardeos despiadados contra la población civil, la patata caliente la tendrá la Casa Blanca, y, como todo el mundo sabe, cuando haces pop, ya no hay stop.

 

marcelsanroma@gmail.com

 

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