Los carritos chocones - Juan Manuel Asai | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 20 de Abril, 2017
Los carritos chocones | La Crónica de Hoy

Los carritos chocones

Juan Manuel Asai

El régimen político mexicano semeja un local de carritos chocones. La diversión consiste en embestirse unos a otros sin llegar a ningún lado. Los conductores buscan el punto vulnerable de otro carrito para pegarle donde le duela. Mientras acelera para  colisionar a otro conductor, que lo tiene en la mira, lo embiste, lo sacude. Se genera una carambola. Por alguna extraña razón todos sueltan carcajadas, como si el espectáculo que están ofreciendo fuera divertido. En  realidad es patético.

La energía que mueve a los carritos chocones son las rentas del Estado. Que nadie  se  equivoque, todos las absorben.  La clave del juego no es alcanzar una meta, sino quedarse el mayor tiempo posible chupando el dinero del erario, chocándose unos a otros. Los conductores de los carritos chocones no se visten como pilotos de Fórmula 1. Nada de eso, se visten de saco y corbata. Se les podría confundir con servidores públicos, pero no, en realidad se sirven a ellos mismos y a su parentela. Sin importar el partido político del que emanen, su axioma es: no me den, pónganme donde hay.

El régimen político mexicano, el que semeja un local de carritos chocones, se queda hablando solo. Se mira todos los días en un espejo negro que le devuelve la imagen de un ente amorfo, sin contornos definidos, que emana un tufo de alimento descompuesto, podrido. Un mal olor al que muchos, como si viviéramos en las inmediaciones de un basurero, nos hemos acostumbrado.  El régimen camina por un lado y los ciudadanos por otro. La distancia entre ambos es cada día más grande, entre ellos no está quedando nada.

Hay integrantes del régimen que están al tanto de la deformidad. Conocen al ente desde adentro y saben que no hay alternativas de mejora. Algunos de ellos, los más lúcidos y bien intencionados, pugnan por cambios de fondo. Ellos pueden señalar el rumbo pero el cambio no se realizará sin el concurso de los ciudadanos que lo tienen que forzar dentro y fuera de las urnas. Un montón de gobernadores rateros que han usado al federalismo para hacerse millonarios. Servidores públicos de todos los niveles corrompidos por el narco, que se ha convertido en la bestia negra del país, pues nos metió a una guerra que no podemos ganar. Legisladores dando vuelta a la noria en el Congreso de la Unión y demás personajes de los tres niveles de gobierno.

Ese régimen político  todavía pide apoyo de los ciudadanos  durante el periodo de campañas políticas, que son carísimas y con poco impacto. En la actualidad se desarrolla la campaña en el Estado de México. Se busca al sucesor de Eruviel Ávila. Los analistas dicen que el resultado en esta entidad perfilará lo que podría ocurrir a nivel nacional en el 2018. El Estado de México tiene el listado electoral más abultado del país y una cantidad enorme de problemas derivados de su rápido crecimiento. A pesar de eso, las campañas giran en torno a cuál de los candidatos ha tenido más tratos  con el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte. Las propuestas son lo de menos, el lodo es lo único que cuenta. El régimen político huele mal. Acaso sea porque está podrido y deba cambiarse por otro. Recuerdo hoy la frase aquella de que los pañales de los bebés y los políticos deben cambiarse seguido, ambos por el mismo motivo.


jasaicamacho@yahoo.com
@soycamachojuan

Imprimir

Comentarios