Trump, en guerra con la prensa - Concepción Badillo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 25 de Abril, 2017
Trump, en guerra con la prensa | La Crónica de Hoy

Trump, en guerra con la prensa

Concepción Badillo

La administración Trump tiene guerra en muchos frentes: contra miembros del Poder Judicial, en particular con algunos jueces, con las agencias de inteligencia, con el  liderazgo demócrata y aun con algunos republicanos, pero el foco principal de su furia es contra la prensa. Sobre ella el presidente Trump ha dicho que “es una desgracia, está fuera de control y los reporteros son gente deshonesta”. Para él, The New York Times “es un periódico en decadencia; CNN es terrible; BuzzFeed es basura”.

Pero quizás lo más increíble y dañino fue cuando el mandatario afirmó que “la prensa es el enemigo del pueblo”, una frase que no tiene buena historia, la usaron personajes como Hitler, Mao y Lenin para desacreditar a todo aquel que los criticaba o cuestionaba su autoridad. El senador de su mismo partido, John McCain, le contestó que “atacando la legitimidad de una prensa libre, es como se iniciaron todos los dictadores”.

Pero ésta es una democracia y aun así su asesor principal, Stephen Bannon, ha dicho que la prensa “debe ser humillada y puesta en ridículo para que cierren la boca y aprendan a escuchar”. Y es que para Trump y su gente los periodistas no tienen ningún derecho a hacer preguntas o a escribir artículos que la Casa Blanca considere negativos o injustos. “El presidente ha dicho: la revista Time, quiere gobernar una nación donde no exista algo que se llama verdad”.

El pleito con la prensa empezó desde la campaña y llegó a tal grado que Trump prohibió el acceso a sus eventos proselitistas de reporteros de una docena de medios nacionales importantes y de gran influencia en la opinión pública tales como The Washington Post. Una vez Presidente Electo, la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca le envió una carta exigiéndole acceso a su agenda y a todas sus actividades, recordándole que en este país, por tradición, la prensa cubre todos los movimientos del mandatario en turno.

En el caso de Trump en varias ocasiones ha salido prácticamente a escondidas dejando a los reporteros que lo cubren, tratando de adivinar si fue a un restaurante, a ver una obra de teatro o si tuvo un problema médico. Esto, a decir de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Columbia, no debería suceder, porque se trata del hombre más poderoso del planeta, el llamado líder del mundo libre. Saber dónde está o si algo le pasó es un caso de “seguridad no sólo nacional sino mundial” que mueve mercados financieros y puede desencadenar en crisis.

Desde luego no todos critican la mala relación de la Casa Blanca con los medios, hay quienes afirman que el mandatario sólo está poniendo en su lugar a periodistas que quieren destruir su presidencia, “les está dejando claro, según el analista conservador Michael Goodwin, que si se comportan como si fueran sus oponentes, se les tratará como tales, se les golpeará más duro de lo que ellos golpean al Presidente”.

Otros expertos sostienen que no hay razón para alarmarse, aseguran que es una tradición política de los Estados Unidos que el Presidente tenga sus diferencias con el llamado  Cuarto Poder. Es memorable cuando Franklin Delano Roosevelt le puso una gorra de bufón a un reportero y le ordenó sentarse en un rincón; igual cuando John Adams declaró como delito las críticas a su gobierno que él consideraba falsas. Aun durante el gobierno de Barack Obama, las asociaciones de prensa y los directivos de medios sostenían que sólo Richard Nixon había hecho más daño a la libertad de expresión que el entonces jefe de la Casa Blanca, a quien acusaban de controlar la información.

Trump dijo esta semana que le sorprendía que ahora que es el mandamás la prensa lo siguiera tratando mal. Es decir, Trump pensaba que los medios estadunidenses, como sucede en muchos otros países, estarían para agradar y quedar bien con el hombre en el poder. Al ganar la nominación republicana y luego la Casa Blanca el escrutinio y las críticas se han intensificado, como es lógico y a decir de muchos, apropiado.

Uno se hubiera imaginado que una vez en la Oficina Oval, Trump le extendería una rama de olivo a la prensa, después de todo fue un instrumento importante en su victoria, reportando cada palabra en contra de los mexicanos, los musulmanes y las mujeres; pero ha resultado al contrario. Al denominarla “el partido de oposición” parece que el mandatario quiere y necesita enemigos, alguien a quien echarle la culpa si las cosas —como sucede— no van bien.

 

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