Francia a la segunda vuelta y el mundo acelera su giro - Ma. del Rocío Pineda Gochi | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 26 de Abril, 2017
Francia a la segunda vuelta y el mundo acelera su giro | La Crónica de Hoy

Francia a la segunda vuelta y el mundo acelera su giro

Ma. del Rocío Pineda Gochi

Históricamente las sociedades han evolucionado conforme avanza el desarrollo del pensamiento y el conocimiento del hombre. Los cambios en el espectro ideológico y político responden a las demandas y realidades sociales y a la propia evolución de las sociedades, que buscan mejorar las condiciones de bienestar y desarrollo.

El “método dialéctico”, como un método científico —en uso desde la antigua Grecia con Aristóteles, Sócrates y Platón, retomado por Hegel y replanteado por Karl Marx— nos sirve para entender y comprender fenómenos sociales a través de las teorías, el pensamiento crítico y proposiciones, que una vez contrastadas nos permiten hacer un juicio de valor y formular conclusiones sobre la realidad (tesis, antítesis, conclusión). Engels decía desde 1878 que este método nos debe orientar para entender el encadenamiento de las cosas y los fenómenos para tener un mejor conocimiento del mundo.

La coyuntura que vivimos en este siglo, tan frenética, convulsa e inexorable, dan visos —que nos obligan a retomar planteamientos teóricos— de que el mundo acelera su curso hacía nuevos estadios y que las vías tradicionales, junto con sus modelos económicos, dejaron de ser vehículos de cambio y no superaron la prueba del ácido.

El reclamo social, el desencanto, la pobreza y la desigualdad han generado un caldo de cultivo que ha dado la pauta y la excusa para el resurgimiento de teorías e ideologías políticas de ultraderecha e izquierda, proteccionistas y populistas, de las que se pensaba que ya habían sido superadas por sus magros, medianos y trágicos resultados. En algunos casos, no muy diferentes a los que han ocasionado las políticas neoliberales.

Sin embargo, es innegable el crecimiento y el desarrollo que ha tenido la humanidad con el libre comercio, la globalización y la innovación tecnológica. Los sistemas democráticos contemporáneos han logrado generar instituciones sólidas que proporcionan servicios públicos de calidad, bienestar y desarrollo.

A pesar de estos avances, los acontecimientos que hemos visto durante los últimos años en el Reino Unido, Estados Unidos de América, Italia —países desarrollados con democracias de avanzada— y recientemente Francia, nos hablan de que el reclamo social no necesariamente tiene un componente meramente económico.

Los resultados de las pasadas elecciones en el país galo han causado gran polémica y sorpresa a los que hacen política y a los estudiosos dedicados a la geopolítica. El resultado fue evidentemente un rechazo a los partidos tradicionales porque Emmanuel Macron y Marine Le Pen rompen con el establishment francés. Durante la campaña, Macron tenía posturas proeuropeas y una mezcla ecléctica de políticas de derecha e izquierda, pero habló de cambiar las reglas económicas de Francia. Por su parte, Le Pen, como una figura radical de la ultraderecha, favoreció a los llamados euroescépticos que se oponen a la Unión Europea y a los que promueven políticas de “Francia primero”, como restricciones a las muestras públicas de la fe musulmana y políticas antimigratorias.

Estos resultados son una muestra más de un fenómeno generalizado sobre cambios en el abanico ideológico, político y económico, que si no se analiza y se dimensiona conscientemente, puede generar grandes retrocesos. En Latinoamérica sobran ejemplos de su presencia y en México, particularmente, tenemos un gran representante que dice “estar en contra del sistema”, como único argumento de que “todo es un complot” como única defensa y que en los hechos, sólo aprovecha la coyuntura para un proyecto “lampedusiano”.

Senadora de la República

Michoacán de Ocampo

@RocioPinedaG

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