Crece el papel de mujeres en el campo, pero no su “voz y voto” | La Crónica de Hoy
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Crece el papel de mujeres en el campo, pero no su “voz y voto”

Aunque más de 43 por ciento de la mano agrícola es representado por mujeres, menos del 20 por ciento son propietarias.

Aunque cada vez son más las mujeres mexicanas que se hacen cargo de la producción agrícola y forestal, en la mayoría de los casos no tienen derecho a votar en las decisiones colectivas. Así lo documentó un estudio de 6 años, con 30 proyectos productivos en 85 comunidades y ejidos de la Península de Yucatán, elaborado por la Alianza México para la Reducción de Emisiones de Carbono por Deforestación y Degradación (M-REDD+)
En esta alianza unieron esfuerzos instituciones nacionales e internacionales como The Nature Conservancy (TNC); Rainforest Alliance; Espacios Naturales y Desarrollo Sustentable (ENDESU) y The Woods Hole Research Center. Ellos trabajaron con comunidades y dueños de bosques y selvas en México, así como con la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural y Alimentación (Sagarpa),
“Las mujeres cada vez tienen un papel más significativo en la producción agrícola y forestal. Sin embargo, no tienen gran participación en la toma de decisiones, como pudimos darnos cuenta cuando hicimos el intento de incorporarlas de lleno en proyectos de desarrollo sustentable en la Península de Yucatán”, explicó a Crónica la doctora Isabel Studer Noguez, directora ejecutiva para México y norte de Centroamérica de The Nature Conservancy.
“En lo que nosotros documentamos, más o menos la quinta parte de los ejidatarios son mujeres que son propietarias de la tierra. Sin embargo, hay otro porcentaje grande de mujeres que trabaja la tierra, pero no son reconocidas como propietarias de la misma. Muchas de ellas y se hacen cargo de las labores agrícolas o forestales porque los hombres migraron a las ciudades o a otro país y se quedan ellas con la obligación de sacar adelanta a los hijos y trabajar el campo. Entonces, las ‘no propietarias’ viven en condiciones de inequidad porque no tienen acceso a muchos programas de apoyo federal ni estatal. Por ejemplo, no pueden pedir un crédito y no tienen ‘ni voz ni voto’ en las asambleas del ejido”, dijo Studer a este diario.
La investigadora también aclaró que el problema no está inmóvil y que hay cambios gracias a que esta realidad ha sido reconocida por la Conafor y por la Sagarpa para introducir la perspectiva de género en muchos de sus programas.
“Hoy vemos que algunos programas de fortalecimiento de capacidades de la población rural ya van dirigidos exclusivamente a las mujeres”, detalla.
GÉNERO Y SUSTENTABILIDAD. Desde el año 2011, la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), calculó que a nivel mundial las mujeres constituyen más del 43 por ciento de la mano de obra agrícola. Esta proporción continúa en aumento por fenómenos como la migración y el envejecimiento de los agricultores hombres.
La doctora Studer, ex investigadora del Tecnológico de Monterrey, explicó que los primeros 20 millones de dólares para el estudio de M-REDD+ fueron otorgados por la agencia de cooperación internacional de Estados Unidos US-AID. Otros 10 millones fueron conseguidos por líderes y algunas ONG. Subrayó que, además de los objetivos de combatir la inequidad de género, se busca conservar la selva maya, que es la segunda viva más grande del continente americano, después del Amazonas.
“Necesitamos conservar este ecosistema, pero no se puede reducir la deforestación y la degradación de la selva si no se trabaja en la manera como está organizada la agricultura y el manejo comunitario de bosques y selvas. No se puede trabajar en conservación si no conoces y trabajas con las comunidades aledañas. Nosotros trabajamos para identificar cuáles son las actividades que al mismo tiempo generan ingresos e incentivos para las comunidades y ayudan a conservar la selva. Se trabajó directamente con las comunidades, pero también con autoridades para elaborar políticas públicas que introduzcan mejoras en equidad de género y avances en desarrollo sustentable”, concluyó.

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