Una “adicción” sin consecuencias - Raúl P. Lomelí-Azoubel | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 07 de Mayo, 2017
Una “adicción” sin consecuencias | La Crónica de Hoy

Una “adicción” sin consecuencias

Raúl P. Lomelí-Azoubel

Pareciera que Estados Unidos es adicta a la mano de obra indocumentada. En toda adicción el primer paso antes de poder iniciar un tratamiento es aceptar que existe una situación de dependencia. Al no aceptar responsabilidad alguna, esto le permite a Estados Unidos ignorar su contribución a la situación actual de xenofobia y discriminación que impera en el país entero, especialmente dentro de la actual administración.

En su delirio, intentan demonizar al inmigrante indocumentado, cuando el parásito (y verdadera “droga”) es el sistema que atrae y se aprovecha de la necesidad de 11 millones de seres humanos que sólo buscan un mejor porvenir para ellos y sus familias.

La adicción a la mano de obra indocumentada en Estados Unidos es una enfermedad crónica que ha sido ignorada y estigmatizada durante décadas, y seguirá siendo una epidemia mientras no se logre una reforma migratoria.

¿A qué me refiero? Les comparto que la mano de obra indocumentada está distribuida de manera desigual en selectos sectores de la economía de Estados Unidos. Los datos más recientes del reconocido Instituto de Investigación PEW, indican que aún cuando los trabajadores indocumentados  representan solo el 5 por ciento de la fuerza laboral nacional, éstos  representaban el 17 por ciento de la mano de obra en la industria agrícola y el 13 por ciento de la mano de obra en la industria de la construcción. Asimismo, algunos subgrupos de importantes industrias presentan altas concentraciones de mano de obra indocumentada como lo son en el sector de servicio doméstico (22 por ciento), jardinería (21 por ciento), confección (19 por ciento), y mantenimiento de oficinas (19 por ciento).

La presencia de trabajadores indocumentados en trabajos que implican interacción con la sociedad en general, tal como lo son los trabajos en la industria doméstica, servicios y hospitalidad, nos haría pensar que están plenamente integrados a su nuevo país. Pero la realidad es otra—en efecto viven en las sombras. En un estudio realizado por el Instituto de Investigación Religiosa Pública (PRRI por sus siglas en inglés), en un escenario de 100 amigos, un estadunidense anglo tiene en promedio sólo un amigo latino. Y lo que es peor, el 75 por ciento de las redes sociales de anglos son enteramente blancas, sin presencia alguna de minorías étnicas o raciales—o sea, ni latinos ni asiáticos, ni afroamericanos dentro de sus amistades.

Explíquenme entonces ¿cómo una persona puede recibir tantos beneficios de tan importante segmento de la sociedad y aún así, tratar de culparlos de todos los problemas del país? Mi única conclusión es que en su adicción no pueden enfrentar su realidad y están necesitados de una intervención urgente.

Yo intento ayudar a estos pobres adictos siempre que puedo, y para que reconozcan su problema les pido que me relaten un día común en su vida cotidiana. Si comen en restaurantes, es muy probable que la comida haya sido preparada con mano de obra indocumentada; si se hospedan en hoteles, la limpieza diaria del cuarto también se basa en el mismo segmento; si ya compraron su casa, seguramente su construcción fue al menos en parte erigida por inmigrantes; si cocinan en casa, las frutas y verduras fueron cosechadas con manos indocumentadas; si compran ropa hecha en Estados Unidos, es con alta certeza que fue constituida con mano de obra sin documentos.

Pero el párrafo anterior habla sólo de hoy, pero en el futuro inmediato, cuando esta persona logre su retiro, su pensión será gracias al trabajo de inmigrantes; si se enferma, será atendido por los hijos de inmigrantes; y si tiene suerte, para lograr la recuperación total, sus nietos llevarán sangre inmigrante. Yo les deseo rehabilitación completa.

 

rlomeli@saberespoder.com

Twitter: @lomeli_azoubel

 

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Raúl es orgullosamente hijo de trabajadores migrantes, y laboró en los campos agrícolas en California los veranos de su juventud hasta su primer año de universidad. Es autor principal de 18 guías didácticas sobre temas de finanzas, salud, tecnología y civismo, con más de nueve millones de copias distribuidas en Estados Unidos. Actualmente es presidente del Consejo de Administración de ­SABEResPODER, una organización dedicada al empoderamiento de la comunidad latina en Estados Unidos.

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