La Reforma - Guillermo Puente Ordorica | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 08 de Mayo, 2017

No se trata del nombre de una avenida ni de un conjunto de leyes, pero sí el de una localidad, en el departamento de Meta, en Colombia, parte de un proceso que puede resultar trascendental para la historia y el futuro de ese país, así como para la región latinoamericana y el mundo en general por su valor demostrativo, ya que refleja la voluntad del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (CSONU) de respaldar integralmente un esfuerzo nacional de paz a través de la cooperación internacional y regional.

La localidad es uno de 26 puntos en los que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP) se encuentran reagrupándose para la deposición de sus armas, como parte de los compromisos del acuerdo suscrito en agosto de 2016.  La Reforma además, tiene una carga simbólica ya que el proceso de paz llamado de El Caguán gravitó a su alrededor, por el cual se estableció una zona desmilitarizada de más de 40 mil kms., en 1999. Para 2002, el esfuerzo había fracasado y la zona fue retomada por las Fuerzas Armadas. Catorce años después vuelve a ocupar un papel central en la búsqueda de la paz.

El fin se semana recién concluido, los miembros del Consejo de Seguridad visitaron la llamada Zona de Transición Local para la Normalización, mejor conocida como La Reforma, en una misión de campo liderada por Reino Unido y Uruguay (miembros permanente y no permanente del CSONU, respectivamente) para conocer de la  realidad sobre el terreno respecto de la instrumentación del acuerdo de paz, así como para dialogar con los integrantes del Mecanismo de Monitoreo y Verificación (MMV) del alto al fuego y del cese de hostilidades, así como de representantes del gobierno colombiano, las FARC-EP y los habitantes de la zona, entre otros actores relevantes de la sociedad.

En septiembre de 2016, el Consejo de Seguridad había decidido examinar la situación colombiana tras la suscripción del acuerdo entre el gobierno de Colombia y las FARC-EP, el cual supuso el fin del conflicto armado de cinco décadas.  Como parte de esa decisión, el CSONU adoptó la resolución 2307 (2016) para apoyar las recomendaciones del secretario general de la ONU para el despliegue de una nueva Misión Política de la ONU en ese país, así como para acompañar la instrumentación de ese acuerdo. Recordar que con esa resolución se autorizó que dicha Misión se integrara de 450 observadores desarmados, con un componente civil a ser distribuido en todo el territorio, bajo una estructura de coordinación de base central, con 8 regionales y de las denominadas zonas de transición locales para la normalización, con la contribución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC).  En ese marco, se convino la creación del mecanismo tripartita de monitoreo y verificación de la implementación del cese al fuego y de las hostilidades, ya mencionado. 

De acuerdo con los reportes disponibles, la misión ha permitido a los miembros del CSONU constatar los retrasos en el calendario de cumplimiento de los compromisos derivados del acuerdo y de los varios aspectos que siguen preocupando, como lo es el caso de la inseguridad en la región, reflejada en las denuncias de la población civil en el área visitada en materia de derechos humanos. También estrechamente vinculado a la implementación de los aspectos técnicos, operativos y sustantivos de los acuerdos, permanece el tema central de la percepción social sobre el acuerdo entre las autoridades y la guerrilla dada la polarización que ello genera y de que en ese escenario político tendrán lugar los comicios legislativos y presidenciales en 2018. La buena noticia es que la voluntad y el compromiso de las partes se mantiene en vigor. (Ver “Dispatches from the Field: Visit to a Regrouping Zone and Local Team Site”, Security Council Report, 6mayo2017)  El antecedente más inmediato y presente en el debate público colombiano lo constituye la celebración del referéndum revocatorio de inicios de octubre del año pasado. No se percibe todavía que dicho escollo haya sido superado, por lo que los esfuerzos de acompañamiento se redoblan con esta misión del CSONU a fin de contribuir a zanjar las diferencias expresadas. Las elecciones generales bien podrían resultar en una especie de amplio referendo a esta cuestión crucial, lo cual claramente no es el escenario deseable. Se requiere mantener un óptimo nivel de respaldo de la comunidad internacional a los esfuerzos nacionales. Se trata sin duda de una importante obra de ingeniería política para la solución pacífica de controversias a través de la diplomacia y la negociación. 

 

 gpuenteo@hotmail.com

 

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