Madre siempre madre - Marielena Hoyo Bastien | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Miércoles 10 de Mayo, 2017
Madre siempre madre | La Crónica de Hoy

Madre siempre madre

Marielena Hoyo Bastien

Francia no sólo se definió decantándose por el

interesante y romántico joven Macron, sino que

además y casi para la misma fecha, se pronunció

y durísimo contra los delfinarios.

Sin miramientos y sin miedo a las amenazas de

organizaciones zoológicas, explotadores y científicos,

o sin intimidarse por el costo en millones de euros que

ello significará, decretó tajantemente la prohibición para

mantener bajo cautiverio ballenas, delfines y marsopas,

con excepción, claro, de los que ya lo están.

Asimismo, reguló incluso a corto plazo, una

ampliación significativamente grande en superficie y

profundidad (diseños que deberán incluir cascadas y

oleaje), de los estanques donde actualmente tienen a

esos cetáceos.

No podrán ser reproducidas las orcas y la + o - treintena

del resto de delfines sólo podrá procrear si las

condiciones de su cautividad lo permiten. Eso sí,

ninguno de los ejemplares tendrá contacto directo con

el público, quedando por lo tanto suspendida su

explotación para nado interactivo. Con esto, a decir de

los activistas franceses, dio inicio el “fin de los circos

marinos”. ¡Vive la France! ¿Y aquí para cuando, apá?

 

Hoy 10 de mayo es un día en que México se paraliza para que celebremos a las mamás. Mando entonces a todas y cada una un gran abrazo y mi amplio reconocimiento, especialmente a la mía, que ha sido desde siempre una madraza de 24 horas, pero…

Hay otras madres que recordar. Me refiero, por supuesto, a las del Reino Animal no humano, que son también estoico y permanente ejemplo, más allá de lo puramente instintivo.

¿Cuántas veces no vemos por calles, carreteras, colonias urbanas y pueblos, a perritas descalcificadas, debiluchas, con las tetitas colgando hasta el piso, pero yendo afanosas en busca de un taquito para poder seguir criando a sus cachorros? Por su lado, las mamás gatas son más discretas. No sé si por eficientes o por extremadamente desconfiadas. ¡Y qué decir de las yeguas!... de las borregas o de las cabras o de las patitas.

Por la naturaleza de mi trabajo y vocación, he tenido el pri-vi-le-gio de ver el nacimiento de infinidad de especies. Desde jirafas y elefantes hasta alacranes y mantis, pasando por pandas gigantes, tortugas, serpientes, primates, harto pequeño mamífero y herbívoros, así como una innumerable cantidad de grandes felinos y de aves. Sin embargo, no podría afirmar cuál especie desempeña el mejor papel de madre, pues lo mismo he vivido la valentía y orgullo con que pasea con sus pollitos —en medio de un entorno que a cualquiera de esa talla nos parecería terriblemente peligroso— a una diminuta gallinita (bantam), que observado la defensa a ultranza que hace de su cría una mamá vaca o una hipopótama o una avestruz o a mi desobligada cerdita, apenas difunta, que aunque prefería la chorcha siempre regresó a tiempo de dar de comer a sus lechones.

En fin, que quisiera poder disponer de páginas y páginas para relatarles todas las historias maternas que guardo en el corazón y por las que hoy abrí un paréntesis, para que al igual tengamos presentes a esos maravillosos seres peludos, plumíferos o escamosos que con todo amor y prudencia velan por sus crías. A veces, textual, dando la vida por ellas o para ellas.

Ahí están las pandas, que generalmente con un peso por arriba de los 120 kilos trasladan a sus bebés, de apenas 100 gramos, dentro del hocico, sin provocarles laceración alguna. Tampoco dejándolos caer, a pesar de que a veces los pequeños van retorciéndose. Verlas luego arrullar a sus críos en el regazo no tiene comparación, como tampoco expresión el dulce lenguaje con el que los dominan para evitar que se les escapen a explorar sin supervisión.

Por cultura general sabemos de los trucos a que recurren algunas aves para proteger a sus polluelos de posible depredador. Y en lo personal pude dar cuenta de madres frustradas que robaron la cría a compañera, y de algunas otras con gestación psicológica que produjeron hasta leche.

Ver igualmente el nacimiento de una jirafa, a pesar de que me tocaron casi una veintena, siempre me impactó por el inmediato comportamiento materno. Y de las hipopótamas… es poco lo que pueda expresar pues son dedicadas madres durante toda su vida.

 

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marielenahoyo8@gmail.com

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