La Masacre del Martes de Trump - Fran Ruiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 12 de Mayo, 2017
La Masacre del Martes de Trump | La Crónica de Hoy

La Masacre del Martes de Trump

Fran Ruiz

El 20 de octubre de 1973, Richard Nixon cometió el segundo mayor error de su carrera política. El primero es el que todos conocemos —mandó a sus hombres a colocar micrófonos para espiar a los demócratas en la sede del partido rival en el edificio Watergate—; el segundo ocurrió la noche de aquel sábado de octubre, cuando el procurador general de EU, Robert Bork, despidió de forma fulminante al fiscal independiente del caso Watergate, Archibald Cox, por órdenes directas de Nixon.

Los comentaristas se frotaban las manos y bautizaron el escándalo con el título más dramático posible: Saturday Night Massacre. El presidente republicano acababa de darse un tiro en el pie, ya que era obvio que la causa de su cese no era otra que impedir que siguiera investigando.

Todo comenzó un día antes. Cox, que investigaba el caso, surgido del trabajo de investigación de dos periodistas del Washington Post, Bob Woodward y Carl Bernstein, solicitó a la Casa Blanca las cintas de grabación instaladas en el Despacho Oval, a lo que se negó en rotundo Nixon, alegando “privilegio ejecutivo”. En vez de quedarse quieto, exigió al fiscal general de EU, Elliot Richardson, que destituyese en venganza al fiscal del caso Watergate. Al no explicarle Nixon por qué, el fiscal renunció, así como el vicefiscal general, William Ruckelshaus. A la tercera fue la vencida, cuando se lo pidió al procurador, pero el Congreso siguió investigando y logró que varios de los “hombres del presidente”, entre ellos su asesor John Dean, quien declaró bajo juramento que mintió en todo lo relacionado con el caso. Nixon dimitió el 8 de agosto de 1974, diez meses después de aquella Masacre del Sábado Noche.

El jueves, un envejecido Dean, que pasó varios meses en la cárcel, reapareció para declarar a la revista The New Yorker que “cada movimiento que hace esta administración es una muestra de quiere encubrir algo”. Se refería al tiro en el pie que se dio el presidente Donald Trump el martes pasado, cuando destituyó de forma fulminante al director del FBI, James Comey, tras comprobar que, lejos de querer cerrar el caso sobre la presunta conspiración de Rusia con la campaña republicana, para impedir la victoria de la demócrata Hillary Clinton, estaba pidiendo más dinero para llegar “hasta el fondo”.

Otro protagonista de aquel legendario derribo de Nixon, Bob Woodward, advirtió sobre el actual escándalo: “Hay paralelismos. Este es un momento muy delicado. No es algo que se deba tomar a la ligera”.

¿Qué conclusiones podemos sacar del Watergate? Primero, que el presidente de EU es muy poderoso, pero no es imbatible. Segundo, que el papel de la prensa fue esencial en su caída. Y, el más importante, que fueron fiscales y congresistas republicanos los que, anteponiendo el interés nacional al interés partidista, empujaron al presidente con la ley en la mano, hasta que el “tramposo” Nixon se vio forzado a renunciar.

Ojalá que los republicanos que controlan el Congreso y el futuro director del FBI lleguen hasta las últimas consecuencias y, en caso de que encuentren pruebas, monten un juicio político para expulsar a Trump y se acabe cuanto antes esta pesadilla.

 

fransink@outlook.com

 

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