Juicios orales están en etapa de recién nacidos; déjenlos crecer | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Domingo 14 de Mayo, 2017

Juicios orales están en etapa de recién nacidos; déjenlos crecer

El instaurado sistema de juicios orales (sistema acusatorio) ha comenzado a recibir críticas; desde gobiernos estatales se piden cambios porque, se alega, libera muy rápido a los delincuentes. Desde el Inacipe, a través de entrevistas, Crónica entrega a sus lectores los elementos necesarios para entender este debate. Hoy, el especialista Nava Garcés

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Alberto Nava Garcés, profesor e investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales, es enfático: el nuevo Sistema de Justicia Penal no debe ser sometido a una contrarreforma.

En entrevista con Crónica, el doctor en Derecho y miembro del Sistema Nacional de Investigadores del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) considera que el nuevo sistema es como un bebé al que se debe dejar desarrollar.

Sólo falta que todas las partes que lo integran estén completas, pero el sistema no tiene punto de retorno, dice el autor de una decena de libros en materia de derecho penal, delitos informáticos y sistema penitenciario.

–¿Qué ha impedido el avance del nuevo Sistema?

–No es que falle un sistema, lo que pasa es que estamos hablando de un cambio de Sistema de Justicia Penal que tiene sus propias características. Acomodarse, como todo, tiene su periodo de acoplamiento y nos tenemos que dar cuenta de que si necesita alguna reforma, algún cambio, cualquier cosa, primero tenemos que ver cómo y de qué manera está funcionando o no.

Yo ceo que sí está funcionando y creo que es un sistema muy noble, porque por primera vez le da voz a las víctimas; las víctimas ya tienen una participación activa, ya no son la sombra del Ministerio Público ni son la coadyuvancia, son parte en el proceso.

Las propias victimas cuentan con una figura que se llama asesor jurídico federal, en el caso de los delitos federales, o un asesor público en materia estatal. ¿Qué significa? Que el balance para evitar impunidad, para evitar cualquier cosa, ya no recae nada más en el antiguo trípode de Ministerio Público, policía y juez, ya contamos con la participación activa de la victima, ya contamos con una participación que le asesora, en todas las etapas, para poner a salvo sus derechos y para que no sea revictimizada. En ese sentido, el sistema es muy noble.

–¿Qué fallas hay?

–Estamos precisamente en etapa de acoplamiento, y muchas veces pueden decirse o acusarse al sistema como tal del fracaso de una política penal, de una política criminal, pero yo creo que no se puede acusar de todo a un sistema en sí.

Si hay índices de reprobación en materia de justicia o en materia de prevención del delito, entonces tenemos que ir con cada uno de los órganos partícipes.

¿En qué estamos fallando? Estamos fallando en prevención del delito, estamos fallando en el hecho de que dejamos que una justicia menor no se aplique. Si nosotros dejamos que una justicia menor no se aplique (sancionar, por ejemplo, faltas cívicas), cuando llegue el momento de aplicar algo de una envergadura mayor, algo de una dimensión más grande, no vamos a saber cómo aplicarla.
Entonces, yo creo que los nichos de impunidad siempre deben de comenzar a apagarse desde lo más simple hasta lo más complejo.

–¿Quiénes pueden ser los responsables de que no se avance?

–No es una responsabilidad del propio sistema... creo que eso es una responsabilidad compartida, en la cual los propios ciudadanos participan.

Digo, ya no somos unos niños, estamos hablando de una sociedad con una mayoría de edad, la cual es consciente de lo que hace. Si un niño tira basura en la calle, sabemos que hay un responsable, su padre o su madre que deben de educarlo. Pero si somos adultos, y quien se está pasando un alto o quien esta apartando un pedazo de calle es un ciudadano, pues desde ahí hay una responsabilidad compartida entre el Estado y el propio pueblo.

–¿Cómo van los operadores del sistema (el personal en fiscalías, defensorías y juzgados, entre otros)?

–Hace unos días salió una calificación de la organización México Unido contra la Delincuencia, en donde hacen una calificación de los operadores. Califican muy alto a los jueces, califican muy bien a los ministerios públicos (fiscales), califican medianamente bien a los defensores públicos y califican un poco mal a los asesores públicos.

Y es precisamente por el hecho de que dentro de este Sistema hay muy pocos asesores públicos para atender a un ingente número de victimas.

–¿De quién depende que haya más asesores públicos?

–Cuando hablamos de una preparación de asesores públicos, tenemos que buscar, para empezar, que las propias entidades, los estados, asuman el compromiso de contar con una Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, por una razón: no hay Comisiones Ejecutivas de Atención a Víctimas en todos los estados.

Desde ahí ya comenzamos con el problema.

El sistema los está esperando y creo que las víctimas merecen contar con un asesor que pueda acompañarlos y realizar el acompañamiento correspondiente con una capacitación adecuada para poner a salvo sus derechos.

–¿Por qué considera que algunas voces critican al nuevo sistema?

–Yo creo que es una forma de salir del paso, porque si revisa el discurso anterior no había queja en contra del nuevo sistema, todo mundo decía como si ya lo hubiera vivido; ahora que ya lo estamos viviendo yo creo que se le debe dar precisamente la oportunidad de ser, de explotarse, de sacarle todas las ventajas del mismo, y después descubrir si tiene que hacerse cuestiones de adaptación, de perfeccionamiento, y obviamente trabajar en ello, pero no puede ser el Sistema el pretexto para considerar que ya nada funcionó, porque entonces no vamos a pasar de conocer el nuevo Sistema para regresar a lo anterior, o a un sistema peor que el anterior, donde se rompa el equilibrio.

Se trata de mantener un sistema equilibrado, en donde finalmente ya las cosas no pueden ocurrir fuera de la participación y del ojo del juez, que también es algo que debemos de celebrar del nuevo Sistema.

Antes teníamos algo que se conocía como justicia de los secretarios, porque rara vez veíamos al juez en una audiencia; ahora tenemos la posibilidad de ver cara a cara al juez, de exponerle cuáles son nuestros temores. Yo creo que en lugar de buscar culpables, porque no es la hora ni siquiera de pensar en eso, debemos observar que se necesita más bien una campaña donde las personas conozcan cuáles son sus derechos y cuál es la ventaja de sentarse frente al juez y poder decirle, cara a cara, las cosas que le preocupan.
Yo creo que el Poder Judicial de la Federación está haciendo su trabajo y lo está haciendo bien; creo que la PGR está haciendo bien su trabajo; creo que los gobernadores deben recordar que tienen que contar con una unidad de atención a víctimas en cada estado.

–Hay quien dice que en el nuevo sistema de justicia penal salen libres más rápido y fácil los delincuentes; que es como una puerta giratoria: llegan y se van.

–No es que salgan más fácil, tenemos que tomar en cuenta que el nuevo Sistema de Justicia Penal privilegia la reparación del daño; privilegia principalmente el acuerdo de voluntades y trata de no mantener en la cárcel a aquellas personas que no son peligrosas para el propio Sistema o para el propio Estado.

No es que salgan mas rápido. El sistema no tiene otro interés mayor que hacer cumplir un procedimiento que es más ágil. Pero como ágil, también pide requisitos probatorios de ambos, o sea, el Ministerio Público se va a enfrentar a un sistema más ágil, en donde tiene que estar más presto para tener las pruebas para contar con ellas para poder hacer la acusación y tener éxito. Por el otro lado, la defensa también debe hacerlo en un término muy rápido para poder contar con una defensa adecuada.
Antes los juicios se llevaban diez años, trece años, y dicen que justicia retardada es justicia denegada.

La velocidad de los juicios es algo que se advirtió en todo momento desde el origen de la propuesta. Se trata de tener una justicia más ágil.

–¿Usted haría algún cambio?

–Lo que debemos observar del nuevo sistema es que primero debemos llegar a los juicios. Estamos en una etapa en la que, por lo pronto en muchísimas entidades, desde el 18 de junio de 2016 para acá, estamos viviendo muchas audiencias iniciales, muchas audiencias intermedias, pero ahorita viene el grueso de las audiencias orales.

Dejemos que pasemos esta etapa para poder hacer una propuesta real.

Esa es la cuestión, tenemos precisamente que dejar que este bebé sistema penal respire, nos dé una expectativa de cuál va a ser su futuro.

No cambiemos nada ahorita, definitivamente. El problema es que no están todos los involucrados. ¿Dónde están los asesores públicos? Eso es algo que yo no podría decir hay que cambiarlo, más bien hay que activarlo en los estados donde no se cuenta con una comisión de atención a víctimas, porque le están dejando un doble trabajo al Ministerio Público: por un lado revisar y coordinar las investigaciones de la policía y, por el otro lado, la atención a la víctima, que no puede ser ni de lejos lo que fue años atrás, de tener a la víctima sentada en una banquita, esperando que la atiendan de mala gana.

–¿Los involucrados entienden bien el Sistema?

–Afortunadamente el Sistema es verdaderamente benigno en cuanto a la participación o el aprendizaje del mismo. No es un sistema para hablar de doctrinas o teorías y demás Estamos frente a un juez, cara a cara, al que le podemos plantear cuál es nuestra petición, cuáles son las cosas que nos agobian o nos angustian.

–¿Qué tan capacitados están los defensores?

–Desde que empezó a trabajar la defensoría pública federal y empezó a tener cierta libertad para capacitarse, para tener un mejor desempeño, los defensores públicos federales son muy, muy buenos.
Los defensores públicos en el Distrito Federal gozaban de una fama pésima, eran no malos, malísimos. Con el nuevo Sistema de Justicia Penal tuvieron que capacitarse y tuvo que entrar nueva gente y nueva sangre. La defensoría pública actualmente goza de personajes verdaderamente encomiables.

–¿Pueden enfrentarse a abogados muy aguerridos?

–Sí, aquí hay una igualdad de armas y los temas ya de alguna manera no tienen nada que ver con el presupuesto de unos o de otros. La calidad de los defensores privados radica en que toman asuntos, pero el asunto es su asunto, no estamos hablando que llevan 100 o 200 casos, llevan un asunto y por eso son verdaderamente fabulosos.

Hace unos días tuve oportunidad de hacer entrevistas para saber cómo se formaron los grandes abogados del siglo 20 y los que están en el nuevo Sistema.

Uno de ellos tiene una sala de juicio oral en su propio despacho para practicar, porque esto requiere precisamente un entrenamiento. Los ministerios públicos federales vienen aquí (al Inacipe) a la sala de juicio oral y practican.

Este nuevo sistema de justicia implica preparación, ya no se puede llegar siendo un improvisado en este Sistema. Por eso yo no le cambiaría nada, todavía no. Vamos a ver los juicios orales y vamos a ver cómo se desempeñan.

–¿Cuándo se podrá tener una evaluación del nuevo Sistema?

–Estamos hablando que debemos esperar entre lo que termine este año y la mitad del próximo para tener una evaluación seria de cómo nos fue.

 

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