El abrazo del oso que reventará a Trump - Fran Ruiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Martes 16 de Mayo, 2017
El abrazo del oso que reventará a Trump | La Crónica de Hoy

El abrazo del oso que reventará a Trump

Fran Ruiz

Una cosa es votar a Donald Trump para dar una patada en el trasero a las élites de Washington y otra cosa votarlo para que se humille ante la potencia que en el imaginario colectivo es “el enemigo”: Rusia.

Si bien es cierto que todavía no hay evidencias que señalen que Rusia ayudó a Donald Trump a ganar las elecciones, sí lo es que la trama rusa está cavando su tumba política; y también es cierto que, si los periódicos siguen en su papel de policía de la verdad, podrían empujarlo al interior de la tumba antes de que acabe su mandato.

¿Es causa de “impeachment” (juicio político) compartir información secreta a “aliados”, como dice Trump que son los rusos? No. No nos precipitemos. El presidente de EU tiene este privilegio, que sería causa de despido en cualquier otro funcionario de la Casa Blanca.

¿Es causa de “impeachment” mentir al Congreso o usar sus poderes ejecutivos para que otros mientan por él en un tema tan sensible como la presunta injerencia rusa en las elecciones? Sí, por supuesto. Pero hay que seguir hurgando en la herida y que el Congreso fuerce a los posibles implicados a que testifiquen bajo juramento sobre el caso.

De momento, lo que vemos son, como mínimo, cuatro escándalos que caminan en paralelo, pero que si se llegan a confluir, el Congreso tendría que abrir un proceso de destitución de Trump.

El primero comenzó desde antes incluso de que ganara las elecciones y se base en un hecho irrefutable denunciado por el FBI: la campaña demócrata sufrió un ataque por parte de “hackers” rusos, con el objetivo de impedir una victoria de la favorita: Hillary Clinton.

El segundo, cuando Trump puso de consejero de Seguridad Nacional al general Michael Flynn, pese a que conocía no sólo que tenía intereses con empresas rusas cercanas al presidente Vladímir Putin, sino que mantuvo reuniones secretas con el embajador ruso en Washington, Serguéi Kislyak. Sólo lo despidió cuando se enteró la prensa.

El tercer escándalo, el de Trump bajo sospecha por haber abusado de su poder en al menos dos ocasiones para evitar que se investigue la trama rusa. La primera ocasión, cuando despidió al jefe del FBI, James Comey, cuando éste solicitó más fondos para acelerar la investigación. La segunda ocasión, cuando presionó a Comey para que no interrogase a Flynn sobre lo que acordó con el embajador ruso, y que, según, la prensa, fue sobre el levantamiento de sanciones que Barack Obama impuso a Rusia, precisamente por su injerencia en las elecciones.

Y el cuarto escándalo, cuando Trump entregó información clasificada al canciller ruso y al embajador ruso sobre el Estado Islámico, poniendo en peligro a los servicios de espionaje israelíes, que le dieron en secreto esa información, y que a partir de ahora se lo pensarán dos veces antes de colaborar con un mandatario tan bocazas y tan inmaduro.

Trump amenazó con meter en la cárcel a Clinton por usar sus correos privados cuando era secretaria de Estado. Si aplicáramos su misma lógica, el que debería acabar entre rejas es Trump. Pero, insisto, no nos precipitemos, la gran prensa estadunidense ha olido sangre y no soltará a su prensa, como no la soltó hasta que echó a Nixon del poder. Dejemos que sigan acechando al nefasto presidente.

fransink@outlook.com

 

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