Elecciones en el Estado de México - José Fernández Santillán | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 19 de Mayo, 2017
Elecciones en el Estado de México | La Crónica de Hoy

Elecciones en el Estado de México

José Fernández Santillán

Se ha dicho que las elecciones del Estado de México son la antesala de los comicios del 2018. Y hay buenas razones para pensar así: Se trata de la entidad que concentra el padrón electoral más numeroso de la república con más de 11 millones de ciudadanos registrados. Es el estado del que es originario el Presidente de la República, en consecuencia, tiene un alto valor simbólico. Es uno de los pocos estados —junto con Campeche, Coahuila, Hidalgo y Colima— en los que no ha habido alternancia. Tiene una clase política local con mucha tradición y fuerza. Esa clase política se remonta a los tiempos de Isidro Fabela (1882-1964) quien fundó el “Grupo Atlacomulco”, si bien ese grupo tiene diversas ramificaciones; vale decir, no es un grupo compacto. A lo largo de las décadas ha tenido diversas expresiones, incluso contrapuestas entre sí. Con todo, esa clase política mexiquense ha gobernado el Estado de México, sin interrupción, desde 1941-1945, época en la que fue gobernador, precisamente, Fabela. Lo interesante de estas elecciones es que en ellas hay una pluralidad de candidatos y una real competencia.

Entre los gobernadores que ha tenido esa entidad se cuentan, Alfredo del Mazo Vélez (1945-1951), Gustavo Baz Prada (1957-1963), Carlos Hank González (1969-1975), Jorge Jiménez Cantú (1975-1981), Alfredo del Mazo González (1981-1986), Ignacio Pichardo Pagaza (1989-1993) y Emilio Chuayffet (1993-1995). Aparte de la continuidad, lo que llama la atención de este grupo es su vinculación con lo que Frank Brandenburg llamó “La Familia Revolucionaria”, es decir, la élite civil que se formó luego de que triunfara el movimiento armado que estalló en 1910. De hecho, casi todos los personajes que he nombrado formaron parte del gabinete presidencial: o bien provinieron de allí para convertirse en gobernadores (Jorge Jiménez Cantú) o saltaron a una posición en el gobierno federal (Emilio Chuayffet).

Conviene mencionar esta peculiaridad porque lo que hoy se presenta, o sea, que el Presidente de la República, Enrique Peña Nieto, haya sido gobernador del Estado de México y que el actual gobernador Eruviel Ávila no provenga del grupo Atlacomulco, sino del Valle de México, no deja de ser una rareza que ha generado tensiones al interior de la operación de la campaña del tercero de los Del Mazo.

Ciertamente, la estructura, la experiencia y la operación del PRI —con todo y las tensiones internas— en esa entidad federativa cuentan. Pero valga un dato: hoy el PRI ha caído a la mitad de la intención del voto de los mexiquenses en comparación con las elecciones de hace seis años. Por eso los priistas están en un empate técnico con Morena y su candidata Delfina Gómez. A la ex alcaldesa de Texcoco no le ha hecho mella la acusación de haber tomado parte del salario de los trabajadores de ese municipio. Lo curioso es que en un partido en el cual la voluntad, la “pureza moral” y la honestidad del líder, Andrés Manuel López Obrador, son la carta de presentación de la agrupación, se haya admitido el apoyo de Elba Esther Gordillo que es una de las encarnaciones más evidentes de la corrupción en este país.

Sucede que el sábado 13 de mayo en un mitin en Tlalnepantla se presentaron dos operadores de “la maestra” a brindarle su apoyo a Delfina, quien, dicho sea de paso, también es maestra. Hablo de Rafael Ochoa, el líder del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y el yerno de Elba Esther, Fernando González, quien fuera subsecretario de Educación Básica en el sexenio pasado, es decir, durante la administración de Felipe Calderón. En ese mitin Ochoa, al hacer uso de la palabra, dijo lo siguiente: “Maestra Delfina, los trabajadores de la educación del Estado de México le brindamos hoy el acompañamiento y apoyo porque estamos seguros de que usted, compañera, sabe que la educación, es la base sobre la cual podemos construir una vida mejor para nuestros hijos.” (Expansión, 14 de mayo). Ochoa ofreció los 250 mil votos de los profesores afiliados a la sección 36 del SNTE, y sus familias.

Pues bien, según lo compartió Manuel Camacho con algunas personas, él personalmente fue a ver y platicar con el Peje, en 2006, de parte de Elba Esther, para proponerle un pacto y así ganar las elecciones. El tabasqueño no quiso; la profesora optó por apoyar a Calderón y los votos de Nueva Alianza le dieron apretadamente el triunfo al PAN. Paradojas de la política, ahora Elba Esther quiere hacer ganar a quien hizo perder en 2006.

Lo que no ha trascendido es que Delfina también recibió en Ecatepec a un contingente de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) a quienes prometió revisar la reforma educativa, y abrir el diálogo con todos los maestros de todos los sindicatos.

Por último, valga un dato que se le ha pasado casi a todos los analistas: en estas elecciones solo se elige al gobernador. Éste deberá trabajar con un Congreso dominado mayoritariamente por el PRI ya que el Legislativo se renueva con sus 75 curules hasta 2018.

jfsantillan@itesml.mx

@jfsantillan

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