(Des)democratización - Guillermo Puente Ordorica | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 22 de Mayo, 2017
(Des)democratización | La Crónica de Hoy

(Des)democratización

Guillermo Puente Ordorica

Da la impresión de que la democracia en el mundo padece diversas anomalías. En algunos países de sistemas democráticos consolidados, como en Europa o en Estados Unidos, parecieran estar en curso procesos de desdemocratización, por llamarlos de ese modo, en los que más que retrocesos estaríamos observando involuciones que amenazan con minar los cimientos mismos del paradigma que se da por descontado, es una realidad consolidada, objeto de estudio y ejemplo a seguir para el resto de las democracias en construcción. En otras latitudes del mundo, vemos el desarrollo de los casos ruso, chino o turco, por mencionar los más conspicuos ejemplos, que favorecen el avance del autoritarismo, la centralización del poder y la personalización de la política. En otros más, como lo pueden ser los casos latinoamericanos, si bien no los únicos posibles bajo esta premisa, la democracia -con inciertos procesos de transición y de consolidación, según sea el país-   parece estar aparcada, con el evidente riesgo de involucionar o retroceder hacia formas autoritarias del pasado, en función de una compleja amalgama de problemáticas asociadas con la falta de desarrollo y la concentración de la riqueza, el desgaste de los partidos políticos y las clases políticas, el avance de la corrupción y la desigualdad, la inseguridad y la limitación de la libertad de expresión, entre otros fenómenos depredadores de la civilización.

No obstante el proceso de que se trate, un rasgo compartido es el sentimiento de desencanto y frustración de grupos e individuos respecto del modelo democrático en sus sociedades.  Por ejemplo, en la Unión Europea, la percepción ciudadana respecto de la democracia prácticamente se parte por mitades.  El 47 por ciento de los encuestados no está satisfecho con la democracia, frente al 43 por ciento que sí lo está, y un 10 por ciento que no lo sabe. Obviamente las cifras varían conforme a cada uno de los países encuestados. (Eurobarómetro, A dos años de las elecciones europeas de 2019, pp. 72-74).  Para América Latina, los números no son más entusiastas, si se considera que en 2016, 54 por ciento de los encuestados apoyaron la democracia, frente al 23 por ciento que se declaró indiferente, y un 15 por ciento que respalda el autoritarismo. Es obvio que los resultados varían conforme al país en cuestión, pero la tendencia general es preocupante. (Latinobarómetro, Informe 2016, pp. 8-11),

Por su parte, los profesores Roberto Stefan y Yascha Mounk sostienen que los ciudadanos de democracias consolidadas son crecientemente críticos de la democracia liberal. Su decepción por dicho sistema político no se encuentra exclusivamente vincu­lado a su insatisfacción respecto de algún gobierno en particular. Apuntan que esta tendencia creciente se aprecia más claramente entre los jóvenes, y que la insatisfacción respecto de la democracia en sus respectivos países (Estados Unidos, Reino Unido, Países Bajos, Suecia, Australia, Nueva Zelanda) va acompañada de su escepticismo a las instituciones liberales (partidos políticos, instituciones representativas, derechos de las minorías, etc.), mostrándose más abiertos a interpretaciones autoritarias de la democracia, como la de contar con un líder fuerte que no tenga que molestarse con las formas parlamentarias o las elecciones.  (“The Signs of Deconsolidation”, Journal of Democracy, enero 2017, Vol. 28, No. 1)

En el mundo académico estos fenómenos han dado lugar a los estudios sobre la desconsolidación democrática, en contraposición al análisis de su consolidación como sistema político en un país determinado. Más allá de la relativa novedad, interesa tomar en cuenta que existen indicios de que podría estar pasando justamente lo contrario en algunas partes del mundo, y que el tránsito hacia la democracia pudiera no ser siempre un camino sin retorno, mucho menos que su eventual consolidación sea perenne.  Parece evidente que el caso contemporáneo más emblemático de esta tendencia es la última elección presidencial estadunidense. Falta observar el desenvolvimiento del candidato ganador como presidente para obtener mayores elementos de análisis en este sentido. Basta con anotar por el momento que en sus primeros meses de gobierno ha resultado caótico e impredecible.

Desde una perspectiva histórica, justamente la complacencia de los demócratas liberales italianos contribuyó a la irrupción y propagación del fascismo, desplazando a la democracia como forma de organización política en la Italia de la primera postguerra. El populismo sigue siendo el fantasma del presente, pero poco menos puede decirse del marasmo y la complicidad de las clases dirigentes con los intereses creados.

 

gpuenteo@hotmail.com

 

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