¿Qué valen más, sus muertos o los nuestros? - Fran Ruiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 25 de Mayo, 2017
¿Qué valen más, sus muertos o los nuestros? | La Crónica de Hoy

¿Qué valen más, sus muertos o los nuestros?

Fran Ruiz

Ha vuelto a pasar. Esta vez el escenario del atentado terrorista fue Manchester. La reacción ante el terror yihadista es el mismo desde la matanza en la sede parisina de la revista satírica Charlie Hebdo, hace ya casi dos años y medio: Conmoción mundial, los medios volcados con la tragedia, historia de las víctimas y de los héroes, monumentos emblemáticos de todo el mundo iluminados con la bandera del país afectado y redes sociales de mensajes de solidaridad del tipo Je suis….
Sin embargo, hay un detalle cada vez más difícil pasarlo por alto: No es lo mismo morir asesinado por un terrorista en Europa que por un terrorista en América Latina o por otro en Siria o en Cisjordania.
Si el que escribe, por poner un ejemplo, tuviera la mala suerte de morir, junto a varios más, en un café de los Campos Elíseos de París, tiroteado desde un coche por un joven al grito de “Alá es Grande”, la probabilidad de ser protagonista de una noticia de relevancia mundial sería muy alta. Si, por el contrario, hubiese tenido la mala suerte de haberme montado en ese autobús junto a compañeros de Ayotzinapa; o hubiese fallecido, junto con el resto de mi familia, por un bombardeo a mi casa siria, nadie habría iluminado la bandera de México o Siria en la Puerta de Brandeburgo de Berlín, como sí se iluminó con la bandera británica hace dos noches, en memoria de las víctimas inocentes del Manchester Arena.
¿Quiénes, excepto los familiares, los activistas y un puñado de periodistas, se acuerdan de las niñas nigerianas secuestradas por los islamistas de Boko Haram para convertirlas en esclavas sexuales? ¿Quiénes se acuerdan ya de las niñas que murieron quemadas vivas, hace apenas dos meses, en una celda de un correccional en Guatemala, cuando protestaban porque habían sido abandonadas por el Estado a merced de sus funcionarios violadores? ¿Alguien vio, luego de estas tragedias, la bandera de Nigeria o la de Guatemala reflejadas en algún triste edificio en el mundo, como muestra de dolor? ¿Acaso el terrorismo es menos noticia si ocurre en el tercer mundo o si lo comete el Estado?
Desgraciadamente la respuesta a todas estas preguntas es sí. Nadie se acuerda de estas víctimas porque tuvieron la mala suerte de morir en el lugar equivocado.
Los periodistas hemos conseguido que relacionemos la palabra terrorista casi exclusivamente con la de yihadista. Peor aún, muchos están cayendo en el peligroso juego de Donald Trump de envenenar a la opinión pública, confundiendo a los musulmanes con los terroristas. Muchos medios simpatizantes de Trump borraron descaradamente la palabra terrorista cuando anunciaron, este mismo año, que el “asesino” Dylann Roof había sido condenado a muerte por asesinar en 2015, a sangre fría, a nueve feligreses negros en una iglesia de Carolina del Sur. La pregunta es: ¿Qué habría ocurrido si en vez de negros las víctimas hubiesen sido blancas y el asesino hubiese sido musulmán? Yo les digo: Fox News no lo bajaría de terrorista.
Pero lo más triste no es el tratamiento que dan en EU y en Europa a sus propias víctimas, sino el tratamiento que damos aquí a nuestras víctimas, a las que ocultamos al resto del mundo para vender la imagen de que aquí no tenemos terrorismo.
Claro que lo tenemos, y por partida doble. Está el terror del crimen organizado y el terror del Estado que no sólo es incapaz de proteger a sus ciudadanos, sino que muchas veces es cómplice.
Ante el reciente informe que colocaba a México como el segundo país con más ciudadanos asesinados, sólo por detrás de Siria, el gobierno reaccionó de inmediato, pero no para tratar de frenar ya esta sangría diaria, sino para tratar de maquillar los datos.
Esto sí que es terrorífico.

fransink@outlook.com

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