“En la investigación de la tuberculosis, sólo conocemos la punta del iceberg”: Sifuentes Osornio | La Crónica de Hoy
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“En la investigación de la tuberculosis, sólo conocemos la punta del iceberg”: Sifuentes Osornio

Nuestros Científicos. En el mundo hay muchas áreas de investigación de frontera en tuberculosis, que van desde el desarrollo y obtención de nuevos medicamentos y tratamientos, señala José Sifuentes Osornio, quien ganó el Premio Carlos Slim en Salud 2017 en la categoría Trayectoria

Por sus trabajos de investigación, José Sifuentes Osornio fue galardonado con el Premio Carlos Slim en Salud 2017.

José Sifuentes Osornio ha dedicado su trayectoria científica al estudio de la tuberculosis, una de las enfermedades más prevalentes en el mundo. El padecimiento pulmonar, que puede atacar otros órganos, no siempre se desarrolla y permanece latente, esperando que algo lo dispare. Ésta es una de las situaciones que más intriga a los médicos y científicos, un área que el investigador del Instituto Nacional de Ciencia Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” (INCMNSZ) estudia, entre otras vinculadas a la enfermedad. 

Por su destacado trabajo, el científico fue reconocido recientemente con el Premio Carlos Slim en Salud 2017 en la categoría Trayectoria, puesto que su investigación “ha logrado mejorar las condiciones de atención de los pacientes con tuberculosis y modificar su tratamiento en América Latina, incidiendo de forma trascendental en la salud pública”, refirió el fallo del jurado.

En entrevista, Sifuentes Osornio relata cuál es la frontera de la investigación para el tratamiento y prevención de la tuberculosis, así como los estudios que él y su equipo llevan a cabo en su instituto, específicamente en el Laboratorio Clínico Nacional de Máxima Seguridad Biológica para el Estudio de la Tuberculosis y de Enfermedades Emergentes, del cual es fundador. 

De acuerdo con el científico, la tuberculosis continúa siendo una enfermedad muy importante en el mundo que afecta a entre 8.5 y 9 millones de personas cada año y cobra la vida de casi dos millones en el mismo lapso. El padecimiento se concentra principalmente en países pobres y en vías de desarrollo, y en México existen alrededor de 18 mil nuevos casos anuales de tuberculosis en todas sus formas: pulmonar, meníngea y ganglionar, entre otras, con una tasa de mortalidad de alrededor de 19 casos por 100 mil habitantes, poco más de dos mil casos anuales. 

El científico apunta que en el mundo hay muchas áreas de investigación de frontera en tuberculosis, que van desde el desarrollo y obtención de nuevos medicamentos y tratamientos. “Han aparecido nuevos fármacos que para tratar a personas con tuberculosis resistente, pero que servirían eventualmente para acortar el tratamiento de aquellos sin resistencia. Esto es importantísimo y hay muchos grupos de investigación en el mundo trabajando en ello”. 

Otra área de investigación, añade, es el estudio de la relación íntima que existe entre la bacteria de la tuberculosos (Mycobacterium tuberculosis o bacilo de Koch) y las células del humano, para entender su comportamiento dentro del organismo. De esta forma, los científicos podrían entender por qué “despierta” la enfermedad y pasa de estar latente a su desarrollo: cómo evade los mecanismos de respuesta del hospedero y cómo ocasiona el daño una vez que aparece la infección. 

Una área más de estudio es el desarrollo de vacunas. El investigador menciona que no obstante que la tuberculosis es una enfermedad infecciosa muy conocida desde hace muchos años, existe una vacuna, pero de limitada eficacia. “Se necesita mejorar para, eventualmente, evitar que el contagio desarrolle la infección”. 

TÉMPANOS DESCONOCIDOS.  En el mundo, tres de cada 10 personas están infectadas de tuberculosis y entre el 5 y 10 por ciento de los infectados desarrollarán la enfermedad en algún momento de sus vidas. Un enfermo sin tratamiento infecta de 10 a 15 personas en un solo año, 50 por ciento de los cuales morirán en los siguientes en cinco años si no reciben tratamiento. Hasta 50 por ciento de riesgo de tuberculosis tienen las personas infectadas con VIH. Sin embargo, la enfermedad es totalmente curable. 

Hay un trasfondo en la enfermedad, que los científicos no comprenden del todo, Sifuentes refiere que son la parte sumergida del iceberg. “Lo que conocemos de la enfermedad es apenas la punta, lo que se logra ver es su parte activa, pero debajo hay mucho más. El grupo de personas que está infectado por Mycobacterium tuberculosis y que tiene infección latente, eventualmente desencadenaría la tuberculosis. Es ahí donde hay mucha atención de la investigación para entender mejor lo que sucede, de esta forma podremos  detectar muy tempranamente qué individuos tienen más posibilidad de desarrollar la enfermedad y cuáles, teniendo tuberculosis, necesitan tratamiento para erradicarla”. 

El científico y su grupo de investigación en el INCMNSZ realizan este tipo de estudios en tuberculosis latente, porque “sabemos ya de su asociación con otras enfermedades como diabetes y VIH. Así podremos encontrar nuevos conceptos y datos que nos ayuden a entender mejor lo que sucede y así hacer recomendaciones para instrumentar políticas de salud y de administrar o no tratamientos en personas en riesgo”. 

Por otro lado, agrega, trabajan en el estudio de bacterias de tuberculosis para saber qué tan sensibles son a nuevos fármacos. “En México el problema de resistencia de la enfermedad a fármacos existe, pero no es tan grande y tan grave como en otros países, pero es un problema que debemos seguir estudiando, si bien para controlarlo en el país, también para generar conocimiento nuevo útil en otras regiones del mundo”.

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