Cárcel al ecocida - Fran Ruiz | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Lunes 26 de Junio, 2017
Cárcel al ecocida | La Crónica de Hoy

Cárcel al ecocida

Fran Ruiz

Negar el Holocausto; negar que en el pasado un puñado de nazis planificó el exterminio de todo un pueblo, es un delito en muchos países y está penado con cárcel en Francia, Bélgica, Suiza, Alemania e Israel. Negar el cambio climático, negar que en el futuro la Tierra estará abocada al extermino de muchas especies, incluida la nuestra, si no hacemos algo urgente para frenar el calentamiento global, no es un delito en ninguna parte.

Donald Trump lo sabe y por eso le importa un carajo lo que el mundo diga de su decisión de retirar a Estados Unidos del Acuerdo de París, considerado unánimemente como la última oportunidad que nos queda para reducir drásticamente las emisiones de monóxido de carbono e impedir que la temperatura global suba el umbral crítico de dos grados centígrados más. Si no impedimos que esto ocurra a mediados de siglo, el planeta está condenado a un cambio climático catastrófico e irreversible.

Hasta ayer, todos sabíamos de Trump que era un fanfarrón, que le gustaba tocar a mujeres y defraudar al fisco, y que, como presidente, escribe cosas inquietantes en internet (“covfefe”) y está obsesionado con un muro en la frontera y con arrestar y expulsar a todo aquel que parezca hispano o musulmán. Hasta hace dos días sabíamos que Trump no era ya un aliado de fiar para Europa, como lamentó la canciller Angela Merkel y como ya sabía por experiencia propia el mexicano Enrique Peña Nieto. A partir de ahora, Trump sigue siendo todo esto y es, además, una amenaza para la humanidad.

Había un hilillo de esperanza de que rectificase y escuchase el consejo de su hija Ivanka Trump. Pero no fue así. Trump sólo tiene oídos para su estratega Steve Bannon (el que planea una futura guerra mundial contra China), quien le aconsejó que desoyera el clamor mundial y sacase a EU del Acuerdo de París. Le importa poco que siete de cada diez estadunidense no apruebe su decisión o que media Florida quede bajo las aguas en cuando suba un poco más el nivel del océano. ¿Nadie le ha dicho que su adorado resort Mar-a-Lago se inundaría también? Parece que no, que lo que le importa es apostar por la “decisiva” industria del carbón y sacar a su país de la segunda revolución industrial, basada en la energía limpia y renovable.

Trump montó ayer un espectáculo para confirmar lo que todos sospechábamos: que está loco, ya que sólo alguien perturbado mentalmente puede justificar un anuncio tan traumático con una excusa tan absurda: “El Acuerdo de París perjudica a los trabajadores de EU”.

Si estuviésemos hablando de un empresario metido a showman o de un telepredicador de teorías conspirativas, el caso Trump podría inducir a la risa, pero estamos hablando del presidente del país más poderoso del mundo y el más contaminante. Pero hay esperanzas. La primera es que culminar la salida de EU del Acuerdo de París ocurriría como muy pronto para noviembre de 2020, el mismo mes en el que los estadunidenses elegirían nuevo presidente. La segunda es que Trump no culmine ni siquiera su primer mandato, si prospera finalmente un proceso de destitución por conspirar con los rusos contra la campaña de Hillary Clinton.

Pero mientras llega este momento tan esperado, el mundo debería presionar para considerar el ecocidio como un delito de cárcel, que es en donde algún día debería acabar Trump.

fransink@outlook.com

 

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